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domingo, 5 de abril de 2015

Decaedro, de VV.AA. (Reseña nº 715)

Mario Aznar Pérez, Cleofé Campuzano Marco, Salvador Feneti, Juan Antonio Fernández Herraiz, Sylvia López Davis, Belén López Marin, Gabriel López Martínez, David Roas, Gilberto Daniel Vásquez Rodríguez. 
Decaedro
Edición de los autores, 2014

Los libros de relatos tienen una magia especial para el lector que sabe apreciar lo que sostiene entre manos y ojos. Breves historias intensas que le transportarán allá donde su imaginación, puesta al servicio del autor, le permita. Ya lo he comentado otras veces, conforme voy cumpliendo años los cuentos se me hacen más caros, por su proximidad, por su intensidad, por su brevedad muchas veces... tal vez incluso por lo mucho que me queda por leer.

Si el libro de cuentos es, como en esta ocasión, colectivo, la magia se agudiza, alimentada por las muy diferentes formas de describir los sueños, los hechos, las historias.

Eso es lo que he encontrado en Decaedro: breves y largas historias, entrelazadas por el amor a la obra de Cortázar. No, no vamos a encontrar la solución a los grandes problemas de la humanidad, en absoluto; pero sí que durante el tiempo que nos adentremos en sus páginas, y nos dejemos llevar por las narraciones, todos esos problemas quedarán aparcados, mientras ellos, los autores, nos adentran en el mundo del autor por el que sienten devoción, en este homenaje que le tributan por el primer centenario de su nacimiento.

Nueve autores, nueve historias, nueve formas de homenajear a Cortazar en el que fue su año, Vicente Cervera no lo dice en el prólogo: "el lector deambulará por los ecos cortazarianos. Y lo hará en planos diversos". Por cierto, un prólogo que es todo un placer leer, esa disertación sobre el punto vélico.

Tienes razón, Vicente, cuando lo he cerrado (muchas gracias, Gabriel, por descubrirme este vuestro libro) me he quedado mirando ese punto lejano, desde mi ventana, mientras me preguntaba, ¿y ahora?

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 15 de marzo de 2015

La verdadera historia de Gloria T., de Pascal Buniet (Reseña nº 714)

Pascal Buniet
La verdadera historia de Gloria T.
M.A.R. Editor, enero de 2015

Esta es una novela de escapes, de desapariciones en un mundo tan actual que parece la vida misma, aunque pudiese pensarse que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero, en la pluma de Pascal Buniet, esto no ocurre así.

Para él la realidad social es negra, más oscura que cualquier novela del género.

La verdadera historia de Gloria T. podría estar referida a más de un personaje que él ha tenido la oportunidad de conocer en Tenerife, donde vive desde hace tres décadas, donde ha sido testigo de los grandes cambios que provocó en el paisaje de la isla el boom turístico, el boom urbanístico y el boom posterior cuando la gran burbuja reventó.

Nos describe una historia de ambiciones sin medida donde los personajes no tenían su destino actual escrito, sino muy al contrario, toda apuntaba a otros derroteros. La propia Gloria, el alemán Wolfgang, el italiano Renato... todos ellos contemplaban su futuro muy claro y, en algunos aspectos, muy seguro. Pero el destino es caprichoso y los renglones escritos en él siempre son torcidos, tanto que pondrán a todos ellos ante situaciones límite.

Es esta una novela de ambiciones de poder, de desapariciones que sorprenderán al lector al comprobar que no todo es lo que parece ser, de misterios... y de realismo social sí, que como asegura el autor, no está reñido con una buena novela negra.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 8 de marzo de 2015

Las arterias de mi vida, de José Martínez Giménez (Reseña nº 713)

José Martínez Giménez
Las arterias de mi vida
Editorial ADIH, 2014

Cuando no he terminado de leer este nuevo trabajo que José Martínez Giménez ha dado a la imprenta, y que significa su debut en la joven editorial fundada por Antonio Galera Gracia, ya tengo entre mis manos su segundo trabajo en muy poco tiempo, dedicado a su admirado Antonio Machado. Pero el comentario de este nuevo libro tendrá que esperar a su lectura, así que centrémonos en las arterias de su vida, de la vida de Las Torres de Cotillas, que es el eje alrededor del cuan circula toda el agua que, con tanto cariño, el autor ha querido homenajear.

Las arterias de mi vida sorprende, inicialmente, por su tamaño. Es un libro grande, y así lo han decidido editor y autor, para posibilitar que toda le inmensa documentación que aporta el autor, Lali para sus amigos, pueda tener cabida en este canto al agua.

Este libro es un canto también a la huerta, a esa huerta hoy moribunda por la presión urbanística, por las construcciones que están agotando todos los recursos. Nos lo dice en la introducción el propio autor, para que no quede duda alguna: quiero dejar la mejor constancia posible en la que un pueblo ha tenido y continua teniendo, tantos lazos vitales con el agua, que le sería, aún hoy, imposible habitar sin ella, no ya en calidad de vida o bienestar higiénico, si no también, en el peso y desenvolvimiento de su riqueza industrial y como no, en el tesoro de la debilitada huerta, pero sana y preclara hija de aquellos que la trabajaron y que hoy, todavía pelean por no dejarla asfixiar bajo este mundo que nos está tocando vivir, como es el de las gruesas capas de asfalto hormigones y viciados atmosféricos.

José Martínez quien, sin ser el cronista oficial de Las Torres de Cotillas ha escrito cientos de páginas dedicadas a su pueblo, nos presenta aquí un documentadísimo ensayo sobre el río Segura, sobre las acequias, sobre las artes, los pozos y los motores que han llevado la vida a su localidad.

Francisco Javier Illán Vivas

lunes, 23 de febrero de 2015

La sombra de una duda, de Pilar López Bernués (Reseña nº 712)

Pilar López Bernués
La sombra de una duda
Ediciones del Azar, marzo 2014

Si os digo que Pilar López Bernués es una amante del montañismo, seguro que no os descubro nada, pues su obra literaria ha dejado constancia de ello en más de una novela, incluso sus novelas de la serie "Aventureros en Acción", que publica con Editorial Bruño, están impregnadas de esa libertad y aventura que produce (y seduce) la montaña.

En La sombra de una duda la autora nos llevará desde el monótono trabajo de una oficina a las amplias extensiones de los Pirineos, a una ascensión por la zona de la Pica d´Estats y a un misterio que no podremos descubrir hasta el final de la novela, y que nos enganchará a sus páginas para conocer una verdad que puede acabar con el matrimonio de Fran, protagonista en primera persona de esta aventura y de este misterio.

El mismo narrador se lo pregunta en las primeras líneas de la novela: ¿qué lleva a un hombre felizmente casado, con hijos y empleo estable a vivir una experiencia más o menos expuesta que le alejará de los suyos unos días, le privará de comodidades, someterá a su organismo a una tremenda tensión, cansancio e inquietud? Ni él conoce la respuesta, por eso se ve en la necesidad de ponerla por escrito, para descargar su mente, su culpa latente e intentar descubrir lo que ocurrió en aquella ladera durante la tormenta que les sorprendió un fin de semana.

Únicamente iban a ser, en efecto, tres días. Pero fueron tres días que cambiaron la vida de Fran, y que él ni imaginaba. Porque en ningún momento se planteó que la invitación que le hizo Raúl fuese lógica, ni que sonara verosímil que dos desconocidos (el citado Raúl y su primo Alex) le ofrecieran formar parte de una expedición... aunque fuese simplemente de entrenamiento, de ponerse a prueba.

Fran sabía que aquella invitación tenía poco sentido, que no parecía lógica, pero tal eran sus ganas de ponerse a prueba que nunca sospechó el trágico desenlace de aquella escalada.

Y él, no pararía hasta conocer la verdad de lo que ocurrió en la ladera.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 15 de febrero de 2015

El imperio de Yegorov, de Manuel Moyano (Reseña nº 711)

Manuel Moyano
El imperio de Yegorov
Anagrama, noviembre de 2014

Hace unas fechas hablábamos Toñy Riquelme y yo de la última obra de Manuel Moyano, algo que solemos hacer cuando ambos hemos leído, en breve espacio de tiempo, el mismo libro, y coincidíamos en que es uno de nuestros escritores preferidos, algo que, los habituales y desconocidos lectores de estos Acantilados saben que no digo muy a menudo, que pueden contarse con los dedos de la mano los escritores que gozan de mi devoción declarada.

Nuevamente estamos ante un libro donde la palabra es protagonista, donde Manuel Moyano nos muestra su saber: escribir, narrar, contar. Luis Alberto de Cuenca lo dice en la contraportada: "Un narrador excepcional", y yo, ante el maestro, y en este caso, me quito el sombrero.

La presente novela trata de una planta y de ambición humana. El autor pronto nos desvelará de qué va todo, y lo hace dejando pequeños detalles a lo largo de las primeras páginas: "su jefe, que no pasará de los treinta años" (pág. 25); "un nematodo parásito que tiene como huésped intermedio a ese pez, pero que, posteriormente, pasa al hombre" (pág. 26); o, "todavía tenía el aspecto de una jovencita. y eso que debía de pasar de largo los cuarenta" (pág. 47)... bueno,  la novela va de la planta, de un parásito, y de la ambición humana.

Con estos mimbres (y la palabra escrita) enlaza la trama el cordobés afincado en Molina de Segura, hasta llegar al punto culminante: la instauración de un poder mundial en una única persona.

Conoceremos el trágico final de los hamulai de Nueva Guinea; la inexplicable desaparición del profesor Mashimura, descubridor de una sustancia poderosísima; a Izumi, cuya belleza era reconocida por todos cuantos la conocieron; al admirador de Nietzsche, Oleg Yegorov, cuyo lema "vivir peligrosamente" le hizo dueño del mundo, a...

Una novela que leerás sin poder abandonarla hasta la última página y que seguro te traerá recuerdos de Guerra Mundial Z, de Max Brooks, algo en lo que también hemos coincidido algunos de los lectores de El Imperio de Yegorov.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 8 de febrero de 2015

Rocío para Drácula, de Fernando López Guisado (Reseña nº 710)

Fernando López Guisado
Rocío para Drácula
Ediciones Vitruvio, 2014

¡Qué difícil es comentar poesía!, me confesaba hace unas fechas una activa colaboradora de cuantos proyectos llevamos actualmente en marcha desde el Grupo cultural y de literatura Extramuros. Le contesté que más difícil era leer poesía, mucho más difícil que comentarla. Y no por que fuese difícultoso encontrar libros de poesía en las librerías, no, que hay cientos de miles de "poemarios", sino porque buscar entre ellos alguno que contenga poesía es todo un trabajo de arqueología.

Por eso, cuando tienes la suerte de encontrar un libro que contiene poesía, que no se ha fabricado con frases cortadas a la mitad, que tiene sentido, que busca nuevas formas poéticas, que rebosa imaginación y que representa para el poeta un reto de llevarte hasta el poema, entonces, y sólo entonces, la búsqueda ha merecido la pena.

Y también ha merecido la pena desechar tantos y tantos y tantos libros que se dicen de poesía y que no son nada. Como el arqueólogo va separando la arena para encontrar la reliquia, aquí el trabajo del lector debe ser semejante.

Fernando López Guisado nos presenta un poemario grande, en el sentido físico. Sí, la prestigiosa colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio se caracteriza por su cubierta negra y por un tamaño semejante en todos los libros, como un uniforme, potenciando que el lector busque en el interior del libro, no en la portada. Mis felicitaciones, siempre, a Pablo Mendez por esta idea. Pero a Fernando, quien me honra con su amistad, le gustan los libros grandes, tamaño varias equis eles. Y éste es, además, un poemario grande en contenido: 160 páginas, más de cien poemas. ¡Y consigue con la palabra que su creación poética no pierda intensidad! Enhorabuena también.

Hay mucha imaginación en sus páginas, mucho compromiso con la palabra, con cuidar la composición poética, sin que ésta pierda la libertad para transmitir los sentimientos, la vida, la muerte, lo cotidiano y lo extraordinario, lo bello, y lo grotesco. Poemas breves, poemas que son un tratado, o una introducción, o un prólogo.

Fernando López Guisado, a quien en breve entrevistaré para la sección Hablando de libros, en su creación poética más ambiciosa y más personal, subiendo peldaños hacia la excelencia poética.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 1 de febrero de 2015

El cocinero del rey, de Germán Díez (Reseña nº 709)

Germán Díez
El cocinero del rey
M.A.R. Editor, junio de 2014

Nos encontramos ante una muy recomendable novela donde el autor nos describe la picaresca que caracterizaba al siglo XVI español: astucia ante los retos y la vida y el desahogo de los deseos carnales junto al fervor religioso de una sociedad gobernada por un rey tan poderoso como fue Felipe II.

Todo ello representado en Juan de Valdivia, quien decide dejar su pueblo natal, Agüero, para entrar como cocinero al servicio del rey. El personaje nos va contando, casi paso a paso, sus aventuras y desventuras hasta llegar a la villa y corte.

El viajero era, como nos lo describen, "ligero de bragueta" y amante del buen comer y el buen beber. Esta característica de su personaje es aprovechada por el autor para ir descubriéndonos las ciudades por donde caminó su personaje, las costumbres de los lugares, ya fueran modestos o principales, siempre con una pizca muy oportuna de picaresca y utilizando un lenguaje apropiado al momento histórico.

Puedes estar convencido, desconocido lector de esta reseña, que conocerás las comidas de aquellos años (excelente la descripción de la sopa y sus siete virtudes: quita el hambre y la sed, llena el vientre y limpia el diente, hace sufrir y dormir y la mejilla roja venir) y casi un tratado del refranero popular, siempre en boca o en la pluma de Juan de Valdavia; y también conoceremos la profusión de mancebías, donde hombres como él salían ligeros de cuerpo y bolsa.

Sí, al final consiguió convertirse en cocinero mayor de Felipe II y, con ello, tener el privilegio de ver pasar la historia a su lado.

Te recomiendo, lector, que no dejes pasar la oportunidad de leer El cocinero del rey.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 25 de enero de 2015

Cuentos de Navidad, I Certamen Ángeles Palazón, de VV.AA. (Reseña nº 708)

Joaquín Corbalán, Pilar López Bernués, Andrés Fornells, Dolores Estal Hernández, María Jesús Benedicte Arnáiz, Nora Ibarra, Dolores Leis Parra, Teresa Hernández Martínez, César Francisco Gutiérrez, Mª Teresa Fandiño Pérez, Marcos Emanuel Pelosso, María Soledad Salazar, Nadim Marmolejo Sevilla, Mariano SanzOmar Martínez González, Francisco Bautista Gutiérrez, Rufina López Hernández,Maica Bermejo Miranda, Dea Coirolo

Cuentos de Navidad. I Certamen Ángeles Palazón
Editorial ADIH, diciembre de 2014

Con el objeto de fomentar el cuento de Navidad, la revista Acantilados de papel convocó un certamen para participar en una publicación colectiva que llevaría por título Navidad en Acantilados de Papel, y que sería el I Certamen Ángeles Palazón González, en memoria de esta irrepetible mujer que luchó, en los años oscuros de la historia de España, para sacar a su familia adelante.

El certamen se abrió el 1 de enero de 2014 y se cerró el 31 de mayo, anunciándose el resultado el 21 de junio de este mismo año, cuando Ángeles Palazón hubiese cumplido cien años de vida.

Esta es la selección de los 171 relatos que, desde Alemania, Andorra, Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Costa Rica, Estados Unidos (Florida), Francia, Holanda, México, Portugal, Venezuela y, por supuesto, de España: Barcelona, Tarragona, Baleares, Canarias, Madrid, Murcia, Valencia, Valladolid… en fin, una larga lista.

Nos encontraremos que no todas las navidades son blancas, ni todas las navidades son en invierno, que no todas las navidades son alrededor de los grandes centros comerciales, ni de las compras masivas, ni de nocheviejas de fiestas interminables.

Pero sí encontraremos que en Navidad nunca falta la ilusión, por humilde que sea, y que el milagro, el acontecimiento insospechadamente inesperado, siempre, siempre, se produce en Navidad.

Ojala tú, desconocido lector, disfrutes de este libro como aquellos que fuimos encargados de hacer la selección, y tuvimos la oportunidad de hacerlo en unos meses de intensa lectura y relectura.

Francisco Javier Illán Vivas


domingo, 18 de enero de 2015

Sección B. Habitación 005. "Los hermanos", de Juan Silva Fernández (Reseña nº 707)

Juan Silva Fernández
Sección B. Habitación 005. "Los hermanos"
Editorial Lampedusa, 2014

Patricia es psiquiatra en un centro psiquiátrico de Madrid, que un día se encuentra con un extraño informe sobre su mesa, que trata sobre dos pacientes y no contiene nada sobre ellos... o nada relevante para su tratamiento, pues para eso deben estar ingresados en el centro psiquiátrico.

Se trata de dos hermanos, Víctor y Gabriel, sospechosos de haber asesinado a seis altos cargos militares, pero el ejército no tiene pruebas materiales sobre ellos, únicamente sospechas, por eso decide ingresarlos en el hospital donde trabaja Patricia desde hace treinta años.

Nuestra protagonista descubrirá cuan aterrador puede ser Gabriel, el hermano autista, cuya presencia se parece más a la fría muerte que a un ser humano, aunque irá descubrimiento como parece tener un poder que predice lo que va a ocurrir a su alrededor.

Victor vive con una lucha interior que sólo se suaviza cuando trata a su hermano, y él también parece gozar de un don, el de saber cosas de la gente que lo rodea.

Desde el primer momento Patricia intenta llevar por buen camino la terapia, extrañándose de la facilidad con la que el ejército había apresado a ambos hermanos, que no opusieran resistencia alguna y que si no fueran culpables, al menos habrían protestado.

¿Eran culpables de tan horribles asesinatos? ¿Acaso quisieron se capturados?

Una novela que gira alrededor de las conversaciones entre Patricia y Víctor y donde muchas de las interrogaciones no se resolverán, y otras, lo harán de forma que sorprenderán al lector.

Juan Silva mantiene el ritmo de la novela, que en momentos toma características de diálogo teatral, para llevarnos a un final donde las cosas no son lo que parecen.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 11 de enero de 2015

Anochece, Platero, de Jorge Cela Trulock (Reseña nº 706)

Jorge Cela Trulock
Anochece, platero
La Sierpe y el laúd, noviembre de 2014

Once relatos centrados en Galicia, en Menorca, en Lanzarote, en Castilla, en Murcia, en Madrid y en la Capadocia, es lo que nos trae la entrega catorce de la colección Acanto, del Grupo de literatura La Sierpe y el Laúd, de Cieza.

Podría parecer un pequeño libro de viajes, pero es un breve libro de seres humanos que habitan esos lugares y por los que el narrador va viajando, pues todos ellos, todos los lugares, tienen vínculos personales con él.

Anochece, Platero me ha parecido un caos. Sí. El autor nos escribe las historias como si nos las estuviese contando de viva voz, avanzando en el recuerdo, retrocediendo, añadiendo ahora esta anécdota, o privándonos de aquella por no recordarla en ese momento. Escribe como nos hablaría. Él nos dice en la contraportada que estos relatos están "contados como al bolígrafo, al ordenador y a la cabeza les ha dado Dios a entender. Se cruza la idea y, al final, sale".

Es, a mi entender, la mejor definición de esta nueva entrega de Acanto, colección que sigo desde su inicio, como la excelente revista que anteriormente a ella publicaba el Grupo de Literatura. Ya hay en mi biblioteca trece de los catorce libros de la colección. Uno no lo quise, uno no reunía la condición literaria precisa para estar junto a otros casi tres mil autores que viven en mi casa.

Los relatos de Jorge Cela Trulock, quien nos dice que vive para escribir, y no que escriba para vivir, han sido un agradable paseo por sus caóticos recuerdos.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 4 de enero de 2015

Más allá del amor, de Amparo G. Martínez-Aranda (Reseña nº 705)

Amparo G. Martínez-Aranda
Más allá del amor
Murcia, 2014

Un nuevo libro de la Amparo G. Martínez-Aranda donde se nos presenta con la palabra, como la palabra, en esa acepción que se acerca tanto al concepto de Palabra bíblica: el espíritu creador de la autora, en el principio, antes de todo, era la palabra.

No voy a perder el tiempo calificando qué es "Más allá del amor", pues no se trata de un poemario, eso está claro, a pesar de que una parte de este libro la propia autora así lo califica. No, no voy a perder ni un segundo en esa tarea. Ella nos quiere mostrar qué piensa, qué siente, qué la llena de esperanza, qué le hace sufrir, qué le da felicidad, y nos lo presenta utilizando la palabra y las formas literarias que en cada momento más gustan a su pluma, o al teclado de su ordenador.

Lo importante es el contenido, la Palabra, sin adorno alguno, como salen desde lo más profundo de su ser, como "un profundo eco", así definidas en el propio texto.

"En aquel mundo enorme hablaban y hablaban sin apenas decir. Olvidé mis palabras y regresé", me escribió Amparo en la dedicatoria. Premonición, parece conocerme mejor que yo mismo, como si hubiese descubierto lo que encuentro en tantos y tantos libros que no dicen nada.

Aquí, en Más allá del amor, he encontrado un recodo de tranquilidad, para leerlo sin prisa, como una pequeña medicación, cada día, poco a poco, y disfrutad de la Palabra.


Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 27 de diciembre de 2014

La dolorosa partitura del miedo, de Cesc Fortuny i Fabré (Reseña nº 704)

Cesc Fortuny i Fabré
La dolorosa partitura del miedo
Alkaid Ediciones, 2014

La poesía de Cesc Fortuny no deja indiferente a nadie. Es más, remueve las entrañas, los sentimientos aún más profundos -caso de que existieran- de quien se atreve con su poesía.

Quien ha escuchado su música, como Beatriz Pérez Sánchez, citada en la contraportada, dice que estos poemas recuerdan "esos ruidos que crea, que te transportan al infierno de los sonidos. Me gusta cuando canta, nadie imaginaría que su universo interior proyecta poemas repletos de dolor y del más profundo arraigo a la vida".

No podría estar más de acuerdo tras leer La dolorosa partitura del miedo, donde en momentos el poeta atiza bofetadas al lector, para que despierte, para que contemple la realidad que le rodea desde las palabras donde se está sumergiendo, no sé si a ese infierno que la citada Beatriz Pérez nos cita, pero sí a profundidades (o a alturas) poéticas no escritas para pusilánimes.

"A la gente hay que recordarles con más frecuencia, que son seres humanos", escribe Mariam Ramentol en el epílogo del poemario, idea que te estalla en la obra de Cesc Fortuny, porque, como os comentaba al principio, el poeta nos remueve las entrañas para despertarnos: estamos vivos y es falsa la realidad que nos ofrecen desde los órganos oficiales, las televisiones sumisas y los periodistas copiadores de textos escritos por los subvencionadores.

¡Qué recomendable es la poesía de Cesc Fortuny para todos esos miles de "poetas" que escriben, muchas veces todos los días, lo mismo, que nunca han evolucionado y que nunca lo harán, porque no miran la vida, sino su ombligo!

Poesía del miedo más profundo, contra el miedo a ser libres. Poesía de los sentimientos, para despertarnos del sueño hipnótico de una falsa realidad, canto a la muerte -sí, también- como liberadora de toda opresión.

Francisco Javier Illán Vivas

martes, 23 de diciembre de 2014

Perdimos la luz de los viejos días, de Isaac Belmar (Reseña nº 703)

Isaac Belmar
Perdimos la luz de los viejos días
Ediciones Irreverentes, 2014

Extraña novela esta de Isaac Belmar, que nos presenta una parodia de ella misma, de la novela, de la vida, del transcurrir de cada día, el fracaso de quienes tienen una ilusión en la vida y ven como, amanecer tras amanecer, no es nada más que humo entre las manos.

Un personaje que es, definido por el propio editor, un hombre pequeño, cuya vida giraba alrededor de Miriam, y ello a pesar de sus infidelidades, de abandonarlo, de regresar a él, de no amarlo ya; de su tienda que sólo le producía pérdidas; y de sus dibujos, que eran definidos por los amigos como los de alguien que nunca creció.

Así que cuando ella muere de cáncer, cierra su negocio -que no echó en falta ni un sólo día- y abandona los dibujos, su vida deja de tener sentido, convirtiéndose en un cadáver viviente, que pasea, que camina, que come, que duerme, pero sin sentido... hasta que decide vengarse de la vida.

La razón comienza a abandonarle, Miriam reaparece, ahora en sus sueños, y en una carta que dejó escrita para el día en que ya no estuviera. Y las consecuencias son imprevisibles.

Y él, que creía ser capaz de crear vida con sus historietas, se da cuenta que donde realmente es un genio es en joder la vida a los demás, en arruinarle la a quienes le rodean.

¿Cómo lo hace? Eso, desconocido lector, tendrás que descubrirlo entre las páginas de Perdimos la luz de los viejos días.


Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 20 de diciembre de 2014

Mi pequeño gran amor, de Juan García Sánchez (Reseña nº 702)

Juan García Sánchez
Mi pequeño gran amor
Editorial ADIH, noviembre 2014

Juan García Sánchez, nacido en Molina de Segura, uno de tantos jóvenes que han tenido que salir del país para buscarse un futuro, se acercó a la poesía con timidez, pero sin dudas, dispuesto también a que esta primera obra marque un camino sin retorno hacia la creación poética.

Mi pequeño gran amor está dedicado a su hijo, Iván, y es también el título  del poema que abre el libro. Pero no sólo a él, el lector encontrará poemas íntimos, y poemas dedicados a las mujeres que el poeta ha encontrado en su vida, joven aún, pero no privada de experiencias que marcan.

La autora del prólogo, su hermana Flori, nos señala pistas para movernos entre esta colección de sentimientos personales que son los versos de Juan García Sánchez, cuyo eco perdurará en la retina, y en el alma del lector que en ellos se adentra.

El poeta nos dirá, una vez hayamos cerrado el poemario que va cogiendo cosas de las personas que tiene cerca, pero no para guardárselas, sino para aprender con ellas, ascender como persona, y, después, mostrarlas: "el arte es un don y hay que mostrarlo". Muy bien lo saben quienes comparten su amistad en las redes sociales y conocen sus más secretas facetas que nos muestra desde la cámara de su móvil.

El amor, el desamor y la amistad. Un amor permanente, hacia Iván; un amor general, pero también concreto, en Ella, la mujer, incluso en algunos momentos imaginado; el desamor, pero también la pérdida de la amistad, el desengaño, la decepción, lo que nunca te esperas de la persona amada, o del amigo que, ahora, el poeta comprueba que no era tal; y la amistad, la que te ha acompañado desde la más temprana edad, y también la que ha devenido tras perderse el amor...

Poesía íntima, personal, para conocer a una nueva voz de la poesía actual.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 14 de diciembre de 2014

Hormiga y cigarra, de José Ramón Illán (Reseña nº 701)

José Ramón Illán Vivas
Hormiga y cigarra
Ediciones Oberón, 2014

Nos encontramos ante un libro diferente a los muchos, cientos, que he venido comentando a lo largo de estos años. Es un libro destinado a un segmento claro de la sociedad, de una sociedad como la nuestra, decadente, en busca de su autodestrucción, empeñada en acabar con el planeta que la mantiene.

José Ramón Illán que, en efecto, es mi hermano, era hasta hace relativamente poco uno de los directores generales de la empresa modelo de expansión: Mercadona. Es decir, del senado que rodea al empresario de éxito, Roig. Y, para sorpresa de su familia, de la noche a la mañana decidió dejarlo, apartarse, bajarse del tren del éxito, de los sueldos de vértigo, de los interminables viajes,... y todo, ¿por qué?

Lo explica en el libro. Un libro que va destinado a todas esas personas para las que el trabajo es el centro de su vida. Él nos descubrirá que hay cientos de miles de personas que viven anteponiendo el trabajo a la vida personal y que se enfrentarán a un grave problema cuando ya no lo tengan, algo que, por desgracia, está también de mucha actualidad en esta sociedad estafada por los llamados mercados.

¿Trabajas para vivir o vives para trabajar? Una pregunta que puede formularse en todos los niveles de la producción. Todos hemos conocido compañeros de trabajo que no abandonan nunca la empresa, que se van a su casa con el problema del día. Lo mismo da el nivel que ocupe en el escalafón de la misma, no saben desconectar, y viven para trabajar en vez de trabajar para vivir.

A todo aquel que vive para trabajar va dedicado este libro, para ayudarle a encontrar los diferentes caminos que le sacarán de esa espiral de vértigo que gira alrededor del trabajo y, en la medida de los deseos de cada uno, hallar el equilibrio necesario entre vida personal y profesional.

El libro, además, es una publicación solidaria. Todos los beneficios obtenidos por el autor con la venta del mismo irán destinados a la Asociación Española de enfermos de Mastocitosis, para que continúe su lucha contra esta enfermedad rara.

Francisco Javier Illán Vivas

martes, 9 de diciembre de 2014

La revolución secreta, de Claudio Cerdán (Reseña nº 700)

Claudio Cerdán

La revolución secreta
Editorial ALREVÉS, septiembre 2014


Nos encontramos en plena guerra civil rusa, el Ejército Rojo contra los restos del Ejército Blanco; el zar ya ha sido capturado y ejecutado con toda su familia; Trotsky comanda las tropas bolcheviques hacia una victoria total y los ejércitos fieles al Zar sólo tienen un motivo por el que combatir: sus recuerdos. Si pierden, nunca habrán existido.

Alrededor de estos acontecimientos históricos monta el yeclano Claudio Cerdán la trama de su novela, con capítulos breves, como dando fuertes impactos en la lectura, encaminando al lector hacia una novela de terror que desencadenará en una sorpresa inesperada.

Conoceremos al ambicioso capitán Aleksandr Strahov, cuyo amor por Rusia sólo puede compararse a su amor por ascender en el escalafón del ejército; al comisario Gogniev, empeñado en agotar todo el vodka de Siberia; al cosaco Chernigovsky, quien es fiel a su oficial casi hasta que la muerte los separe; conoceremos al Maestro, enfermo de argiria, cuya piel delata que se está envenenando con plata; y al terrible Aprendiz, más mortífero que una serpiente.

Claudio situará a todos esos personajes en una pequeña ciudad llamada Kladbitshe, un enclave tan insignificante que no se entiende por qué se envía un destacamento para su defensa. Pero pronto lo descubrirán.

Un pueblo que está siendo atacado por el Ejército Rojo, como era de esperar... pero también por un ser al que "Dios ha desechado como creación suya", y al cual "el mismísimo diablo le teme y no le deja entrar en el infierno", en palabras de El Maestro, un ser que "perdió la humanidad hace tiempo y solo le queda el consuelo de la muerte para poder descansar".

Y en Kladbitshe descubriremos el verdadero motivo el envío de tantos soldados para su defensa, la locura de un ejército zarista sin Zar, la desesperación de sus habitantes, y una revolución por debajo de la revolución bolchevique que te pondrá los pelos de punta en algunos momentos, desconocido lector.

Claudio Cerdán lo ha vuelto a conseguir.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 30 de noviembre de 2014

Artistas con Haití, de VV.AA. (Reseña nº 699)

VV.AA.
Artistas con Haití
Edita MIGAS

Pedro Vera me regaló este libro en marzo de 2013, y vi que la relación de autores que participan en esta obra, editada por MIGAS (Miscelánea Integrada Grupos Artísticos y Socilas) era enorme, motivo por el que no la he reproducido al principio de esta reseña, como tengo por costumbre hacer.

José Manuel Vivas lo destaca en el prólogo: "el factor humano, ese peculiar hijo de lo imprevisto, que gusta de sorprender y sorprenderse, sólo a veces, se enfunda en el traje de la solidaridad y nos enseña que a pesar de todo, aún queda esperanza".

Y este libro es un canto a la esperanza, con poesía, con dibujos, con pintura, con fotografía...

Ha pasado ya mucho tiempo, pero el espíritu que llevó a tantos y tantos artistas a unirse en este proyecto solidario, sigue vivo y yo, releyendo los poemas, disfrutando de la pintura y la fotografía, lo he vuelto a sentir.

Francisco Javier Illán Vivas


domingo, 23 de noviembre de 2014

El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl (Reseña nº 698)

Viktor Frankl
Herder



Pocos libros me han dejado tan profunda huella como éste que acabo de terminar de leer. Apenas he querido dejar pasar unas horas para escribir estas letras, quería tener reciente la primera parte del libro, pero también la segunda, y contarlo.

Tengo que agradecer a Francisco Javier Abellán que me hablase de este libro... bueno, que nos hablase a todos aquellos que aquella tarde noche estábamos en el Casino de Molina de Segura (dicen que le quedan unas fechas para que desaparezca tal y como nosotros lo hemos conocido durante cien años...) Hablamos, incluso, de preparar una tertulia alrededor del libro, como ya habíamos hecho con otros, pero la desaparición de tan cultural espacio semanal dejó la lectura de este libro para más adelante, hasta que, finalmente, me decidí a tomarlo y leerlo. Y desde la primera página no he podido abandonarlo.

Viktor Frankl era un profesional de la psiquiatría, y fundador de la logoterapia, y sobrevivió a los campos de exterminio nazis desde 1942 hasta su liberación en 1945, pasando por tan trágicos y horribles lugares como Dachau y Auschwitz. 

En la primera parte del libro nos cuenta su tremenda experiencia con el sufrimiento, con el dolor, con las fábricas de muerte que eran los campos de exterminio, y su voluntad de seguir adelante, de encontrar un sentido a todo aquel horror y muerte programada.

En la segunda parte del libro nos hablará de los principios fundamentales de la Logoterapia. He ido anotando al margen de las páginas ideas, subrayando frases, cogiendo ideas de esta terapia y me quedo con dos ideas. Una, la máxima de la logoterapia: vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar.

Y, la segunda, podría poner cientos, pero me quedo con esta reflexión del propio autor: en los últimos tiempos el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su condiucta se están diluyendo a pasos agugantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer, ello es motivo de vacío existencial.

Leedlo, y agradecedle a Viktor Frankl que escribiese este libro.

Francisco Javier Illán Vivas

PD: "Algunas de las personas que en la actualidad visitan al psiquiatra hubieran acudido en tiempos pasados a un pastor, a un sacerdote, a un rabino, pero hoy, por lo general, se resisten a ponerse en manos de un eclesiástico, de forma que el médico tiene que hacer frente a cuestiones filosóficas más que a conflictos emocionales". (Viktor Frankl).

domingo, 9 de noviembre de 2014

El tesoro de los templarios, de Hanny Alders (Reseña nº 697)

Hanny Alders
El tesoro de los templarios
Círculo de Lectores, 2000

Decía Pío Baroja que "cuando se hace uno viejo le gusta más releer que leer" y puede que ya comience a sentir ese proceso sobre mis impenitentes ganas de llevarme un libro entre manos y ojos. Así, rebuscando en mi biblioteca me encontré con este título y, de repente, lo extrañé. En efecto, ¡no lo había leído!

El libro llegó a ella el 3 de octubre de 2000, ¡hace más de 14 años! y aún no lo había leído. Me extrañó, y me puse manos a la obra.

Pronto supe lo ocurrido, recordé que cuando leí el prólogo, hace muchos años, me dije a mí mismo que el autor del mismo no tenía ni idea de Historia, con mayúsculas, por mucho doctor en historia (en minúscula) que se suponiese que era, pues, así, de un plumazo, había borrado toda la historia del reino de Aragón (que para él parece no existió) y cambiado por Reino de Cataluña...

Ahora, cuando volví a leerlo, pronto dejé atrás las mentiras del prologuiosta para centrarme en la novela y he de deciros que me ha hecho pasar muy buenos ratos. Ahora, gracias a las lecturas de las obras de Antonio Galera Gracia sé mucho sobre la orden templaria, conocimiento que se ha incrementado con otras diferentes charlas que el profesor Galera ha impartido y que he tenido el placer de disfrutar.

Tal es así que mientras avanzaba por la novela de la medievalista holandesa, me reafirmaba en que las cosas fueron así, seguro, o tuvieron que serlo.

Tal vez deba poner otra pega: al principio de la novela, tenía la sensación de que la traducción no había sido la mejor, que faltaban fragmentos, que parecía como si al final de frase, de algunas frases, la traducción no hubiese atinado, pero eso fue un espejismo ante esta amena novela que recrea, con bastante rigor histórico, todo el proceso contra los templarios desde la detención de De Molay hasta su ejecución... sin cerrarnos la esperanza ante la consolidación de la Orden de los Caballeros de Cristo.

Como envoltorio a tan excelente historia, las aventuras de Ricardo el Bastardo, que le llevarán desde el Temple inglés a Francia, a la Santa Sede, a los calabozos de Morley, al intento de asesinato de su persona por parte del conde Lancaster, a... mientras busca salvar la Orden del Temple y conocer su procedencia.

La historia es ya muy antigua, la novela también, pero la aventura es siempre reciente.

Francisco Javier Illán Vivas 

viernes, 31 de octubre de 2014

Interiores, de Marina Centeno (Reseña nº 696)


Marina Centeno
Interiores
Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2014



Interiores es un enorme poemario; no es habitual, al menos en el ámbito que me muevo, encontrar libros de poemas tan extensos, excepto que se trate de una antología o de la recopilación de la obra poética de un autor, que no es el caso.

Interiores es también algo muy breve, y os sorprenderá esta descripción en una obra de 250 páginas de poesía: es amor; es desamor; es sexo, implícito y explícito; es mar, es sal, son muchas fotografías, es un largo recorrido vital, es la experiencia de la poeta; pero es, sobre todo, un espejo. Me atrevo más aún: son trece espejos donde Marina Centeno se mira, y nos mira.
Yo la conocí a través de otro espejo, no aquel donde Alicia se precipitó, sino a través del visible y palpable de la pantalla del ordenador que nos permite ver lo que hay donde no podemos ni imaginar lo que hay.
Los poemas no tienen título, excepto un par de ellos, creo recordar. Y es, Interiores, también una búsqueda que, aún comenzando en la primera página, se nos formula la gran interrogación en la 183: ¿Dónde está la poesía? En efecto, no se pregunta qué es, sino dónde está. Esa poesía, ese poema que es un horno alucinógeno, que no tiene horarios, por eso ella considera que la tiranía acompaña al poema. Reflexiones duras de una poesía tan personal. Nos avisa de que la poesía hace perder el equilibrio porque, no lo dudemos, la intimidad se pierde en el poema.
Tampoco esa pérdida es algo que preocupe a la poeta, no. Muy al contrario, ella busca las sombras que transitan dentro de la poesía, tal vez por ese motivo, único motivo, para escribir no se pinta los labios. Y entonces nos confunde, lo tenía preparado desde el principio, pues lo ha hecho gota a gota, porque sabe que el goteo del poema es como dejarse caer hacia el abismo. El poema está ahí, lo vemos, y al tiempo, no lo vemos, es algo físico, pero también espiritual, y como está, nos dice que para caer, basta el suelo y el precipicio. ¿Es ese precipicio el borde del libro? ¿O lo son las sombras de las que nos habló? ¿Lo es la arruga, el pliegue? Porque el poema también nos deja arrugas en las manos, ella lo sabe, y vuelve a avisarnos.
No hay forma de que nos deje indiferente su poesía, y así, una vez que nos tiene atrapados en su oráculo, ya, sin rodeos, frente al espejo, grita en susurrante melodía: para saber quien soy/ hube de mirar al espejo.
Trece espejos, lo dije al principio, pero también nos lo dijo la poeta en las primeras páginas, deseando que no pasásemos sobre esa pista sin descubrirla: la escritura es sólo eso: una colección de voces que murmuran. Es cierto, Marina, llevo muchas mañanas, muchas tardes, muchas noches, detrás de tu poesía, te encuentro en Facebook cargada de tu arsenal de palabras y conozco tu magia capaz de convertir en poema hasta la ropa que llevas puesta. Soy un lector, ese lector que describes en tu poesía, que está a tu lado, en silencio, silencioso, y que ha descubierto muchas de las cosas que se parecen a su dueña, como el título de tu blog, como cada fotografía, tú, que eres tu fotógrafa oficial, ahí, en ella, en cada fotografía es donde el tiempo perdura, como en el poema, donde el agua que te rodea te es tan necesaria para hablar de ti misma, algo que nunca precisa una fotografía, aunque sea abierta a la intemperie.
Otra clase de espejo es el objetivo de tu cámara fotográfica, convertida ya en móvil. ¡Cómo avanzan los tiempos! La poeta no está anclada en el pasado, busca con ganas salirse de su propio cuerpo, porque duda, o mejor dicho, cree que debe haber otra dentro de ella (No siempre soy yo, confiesa). Y es precisamente, frente al espejo, donde encuentra reflejada la escena de uno mismo.
Comprendéis ahora, desconocidos lectores, qué es Interiores. Es lo que espejea en el espejo, es hacer rabiar a los espejos, divagar en el espejo. No ante el espejo, sino en el espejo. Nos confunde nuevamente, nos esconde las claves entre los versos, para que encontremos por qué apura a colgar los debates del espejo… y, entonces, cuando vamos caminando hacia el final del libro, otra prueba, otro enigma, como si Esfinge fuese la que se escondiese dentro de ella: es el espejo de lo que no existe y seis palabras claves: Evita el espejo/ -a veces muerde-.
No te conozco, pero te siento. Sí, ella no conoce al lector que ahora mismo tiene este libro entre las manos, pero lo siente. Se nos ha desvelado en todas sus personalidades, entre ellas, que se encuentra aquí, ante nosotros, en las palabras, en las letras impresas, porque se aseguró, antes de escribir, verse en el espejo, y, en ese mágico encuentro, vernos entre los versos.
Trece espejos,… tan sencillo que es mirar por el espejo.
Ahora ya lo sabes, puedes volver cuantas veces sea necesario, porque si tras el espejo todo es páramo, aquí, en los versos que se abren tras esta página, está Marina Centeno, tan diferente, tan igual, tan distante, tan cercana, siendo siempre, ella misma.
En sus propias palabras: valdría la pena morir después de un verso.

Francisco Javier Illán Vivas