martes 30 de junio de 2009
Del 1 al 4 de Julio: Mis poemas en Radio Sentidos- Una noche inolvidable, Argentina
Carlos Fernandez y Adriana Valorlos invitan:
SABADOS : 21 A 24 (hora de Bs.As.) "UNA NOCHE INOLVIDABLE" en vivo escuchalo por:www.radiosentidos.com.ar
RADIO SENTIDOS: TEL. (0054) 11.5256.4310
LOS POETAS ECLECTICOS DEL MUNDO…
LA MUSICA DE TODOS LOS TIEMPOS...poetas convocados- 4.7.09
argentina: hector negro - liliana esposito - molly bic - marta lia brossa - patricia arguello - hernan c.valiño - alba estrella gutierrez - ana maria zacagnino - elsa paterer -olimpia bordes - m.alicia gomez balbuena- sandra ignacolo - roberto leydett - ana maria manceda - gustavo r. aguero - audroc -
cuba : julian del casal - gisela cueto lacomba - julio lorez hernandez -
españa : vicente aleixander - jorge guillen - josep rico sogorb - alonso de molina - francisco j. illan vivas -
brasil : mario quintana -
rumania : dorin popa -
venezuela: juan carlos vazquez - colombia : leo castillo - clemencia calero -
bella clara ventura
lunes 29 de junio de 2009
Pedro Camacho comenta El rey de las Esfinges
Hacía tiempo que había leído la primera parte, pero cuando comencé con las primeras líneas de El Rey de las Esfinges, todos mis recuerdos se presentaron en mi cabeza para reecontrarme con dos viejos amigos.
En esta obra, Paco Illán ha sabido evolucionar con sus personajes; haciéndolos más humanos -no en vano ya llevan un tiempo sin ser Eternos en la práctica- y dejándo una duda razonable acerca de si serán capaces de solucionar los entuertos que se les presentan. Uno en el fondo sabe que sí... pero ya no está tan claro como en la primera entrega.
La novela se puede dividir en dos partes bien diferenciadas. La primera, aún siendo trepidante, me gustó menos, pues me perdí en una historia de bárbaros que, aún siendo interesante, me alejó de las aventuras de Eostes y Eleazar. Sin embargo, una vez que llegamos a los desiertos, el tapiz que teje Paco es prodigioso, no dejando ni un hueco sin hilar, de modo que la acción y la reflexión nos van haciendo avanzar a lo largo de la novela. Me gusta en especial el desenlace de la obra, donde Eostes cobra un valor especial y donde gran parte de los enigmas cobran sentido delante de El Señor de los Enigmas o Rey de las Esfinges.
Enhorabuena, Paco.
Lo Mejor: La evolución de los personajes que se hace cada vez más auténtica -aunque sea pura fantasía-.
Lo Peor: Los guiones están en ocasiones mal colocados, en especial al principio. Es posible que sea por una mala maquetación. Pero, evidentemente, es un detalle insignificante.
domingo 28 de junio de 2009
Y al séptimo día descansó
Raúl González marcó la pasada liga 18 goles, alcanzando la cifra total de 223 en la historia de la liga española. ¿Cuántos tienen otros jugadores que marcaron más?
Zarra: 251
Hugo Sánchez: 234
Y Valdano más pendiente de que acuda al a suplencia de que alcance la cifra de máximo goleador de la historia de la Liga. ¿No es eso mediático? ¿No lo sería para vender la camiseta del jugador que superó los 251 goles de Zarra? ¿O trendrá que hacer como quienes le precedieron, del Real Madrid en esa clasificación, e irse?
Yo espero verle marcar más de 30 goles en los dos próximos años y convertirse en máximo goleador de la historia de la Liga. Sería un colofón, un premio, un reconocimiento que no han querido darle en la RFEF.
sábado 27 de junio de 2009
Presentaciones de El ocaso de las siete colinas, mes de Julio
16 de julio a las 19,30 h en Casa del Libro Alicante.
17 de julio a las 19,30 h en Casa del Libro Valencia. Igualmente estaré con el autor.
24 de julio a las 19,00 h en Librería Bertrand de Cartagena. Estará acompañado por Jerónimo Tristante.
Más sobre "El ocaso de las siete colinas".
viernes 26 de junio de 2009
Hablando de libros con Mariano González Campo
Ha publicado del islandés moderno Puedes llamarme Bubu, 2004 y Traigo un mensaje para Bubu, 2002, de Þorvaldur Þórsteinsson, el drama de Jóhann Sigurjónsson Loftur el Brujo, 2005. La edición y traducción de Al-Ghazal y la embajada hispano musulmana a los vikingos en el siglo IX, 2002 y diversos artículos sobre estudios nórdicos.
Ha traducido del islandés antiguo la Saga de Hervör, 2003 y la Saga de Bósi, 2003. También ha traducido del gotlandés antiguo la Guta saga (Historia de los gotlandeses) y del inglés antiguo la versión anglosajona de la leyenda de Teófilo.
Le entrevistamos por Saga de los feroeses, que ha traducido y editado.
Actualmente prepara su doctorado en el departamento de inglés de la Universidad de Murcia y es investigador en la Universidad de Bergen sobre la lengua y cultura noruegas.
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Pregunta.- ¿Qué lleva a un murciano a interesarse, aprender, leer y traducir una saga sobre las Islas Feroe?
Respuesta.- Compleja pregunta la que me formula, pues el interés por la cultura, historia, literatura y lengua de las Islas Feroe forma en mi caso parte de un complejo periplo iniciado hace más de 15 años en Islandia, donde comencé a introducirme en serio en el apasionante mundo de las brumas nórdicas. No creo que exista una relación directa entre ser murciano y la pasión por el Norte, aunque es cierto que algo de romanticismo decimonónico hay detrás de ello. Del mismo modo que muchos románticos del centro y norte de Europa se sintieron atraidos en su momento por la cultura mediterránea, un mediterráneo como yo no ha podido resistirse a la atracción de los misterios de aquellas latitudes hiperbóreas.
P.- En su biografía se pueden leer muchos títulos relacionados con la cultura vikinga y, en el libro que nos ocupa, con la feroesa. Gunnar Hoydal habla, en la separata que lo acompaña, del duende feroés. ¿Le ha cautivado a usted ese duende?
R.- Es difícil no dejarse cautivar por el duende feroés una vez que se ha visitado aquel archipiélago atlántico, aún a salvo de muchos de los males que sufrimos en países continentales como España. Su naturaleza, su clima, sus gentes, sus colores…Creo que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y curiosidad no puede evitar dejarse sorprender y cautivar por un país tan pequeño y tan distinto, pero a la vez tan nuestro, tan europeo. En mi caso concreto, más que cautivado, me siento totalmente poseído por ese duende feroés. De otra forma, no podría explicarme el esfuerzo invertido en aprender una lengua tan endiabladamente compleja como el feroés.
P.-¿Son las islas Feroe islas de corderos?
R.- El propio nombre autóctono, Føroyar, es decir, Islas Ovinas, así lo indica. Además, creo que es un topómino bastante justo, pues el ganado ovino sobrepasa en número a la población humana de las islas.
P.- Una saga escrita a principios del siglo XIII. ¿Cuánto hay en ella de mito y cuando de realidad?
R.- Teniendo en cuenta que la saga, escrita como bien indica Vd. en el siglo XIII, pretende relatar acontecimientos acaecidos varios siglos antes basados en gran medida en la tradición oral, es sumamente difícil distinguir entre qué hay de leyenda y qué de realidad en ella. Pero puede decirse que sobre una base histórica real, el anónimo autor de la saga ha vertido diversas creencias de la época que nos dicen mucho sobre la mentalidad y manera de interpretar el pasado y la realidad. Personalmente creo que esa mezcla consciente o inconsciente de leyenda y realidad es uno de los rasgos más atractivos de la literatura nórdica medieval.
P.- A lo largo de su lectura conoceremos cómo se produce la anexión noruega de las islas.
R.- En efecto, los conflictos entre los personajes principales de la saga, Þrándr de Gata y Sigmundr Brestisson, vienen a plantear, a modo de microcosmos, el proceso por el cual Noruega terminó anexionandose las Islas Feroe. Por supuesto, el proceso histórico real fue más complejo que el retratado por la saga, pero ésta ofrece una interesante forma casi novelada de tratar el tema. A su manera, es un modo harto entretenido y didáctico de hacer historia prácticamente pionero en Europa en aquella época.
P.- Otro elemento fundamental de la narración es la introducción del cristianismo y las dificultades que encontró por parte de los lugareños, fieles al paganismo, así entendido entonces.
R.- Es curioso observar en la saga que, pese a la notoria inclinación cristiana por parte de su anónimo autor, éste pretende retratar de un modo lo menos maniqueo posible el choque de mentalidades que se produjo como consecuencia de los intentos de introducción del cristianismo en las islas. A partir de ahí, las interpretaciones son múltiples, aunque la más común es aquella que sostiene que el pagano Þrándr de Gata representa el modo de vida tradicional de las islas mientras que el cristiano Sigmundr Brestisson simboliza cierto imperialismo noruego que utiliza la religión como arma de sumisión política. Pero sea como fuere, repito que es interesante observar que tanto Þrándr como Sigmundr poseen sus virtudes y sus defectos, con independencia de las creencias religiosas a las que estén adscritos.
P.- Relacionado con esto último, y con lo que le inquirí en la, digamos, pregunta cuarta, es el elemento mágico, a mi entender representado en Þrándr, que es muy relevante en la narración.

R.- Ciertamente. Además es ese elemento mágico el que dota a la saga de un atractivo especial, no sólo por su interés antropológico a la hora de vislumbrar ciertas creencias y rituales paganos de la época, sino también porque crea en ocasiones una atmósfera sobrenatural sin la cual la narración pecaría de excesivo realismo. En este sentido, la figura de Þrándr de Gata es imprescindible en el tono general de la narración. Salvando las distancias en el tiempo y el género literario, ¿se imagina Vd. que, por ejemplo, “El señor de los anillos” de Tolkien se limitara a narrar el viaje de unos amigos intentando zafarse de un anillo a costa de excluir en su trayectoria la magia de un Gandalf o los elfos? De haber sido así, mucho me temo que la célebre obra de Tolkien adolecería del inmenso atractivo que posee para tantos lectores en todo el mundo. A su manera, lo mismo ocurre con la “Saga de los feroeses” y, por extensión, con gran parte de la literatura nórdica medieval en la que tanto se inspiró el propio Tolkien.
P.- Incluye usted, en la presente edición, la Carta Ovina. ¿Qué es esa Carta Ovina?
R.- La Carta Ovina es un documento legal medieval que no es más que una suerte de enmienda de las leyes noruegas del Gulaþing aplicadas a las circunstancias concretas de las Islas Feroe. Básicamente, la Carta Ovina pretende regular el uso de los pastos y el ganado ovino para evitar conflictos entre sus propietarios. Si se lee con la debida atención, se pueden vislumbrar en este documento interesantes datos sobre la forma de vida de la época.
P.- Además de los títulos de libros que hemos citado al principio, incluso de muchas colaboraciones en revistas especializadas, mantiene usted una bitácora: El cuaderno del feroés.
R.- Así es. El Cuaderno del Feroés pretende ser una dimensión más dentro de mi interés por la cultura feroesa y nórdica en general. En realidad no deja de ser un mero “divertimento” personal, pues lo que en realidad me gustaría hacer es crear una revista especializada en cultura escandinava que, si no peco de excesivo optimismo, creo que podría tener una buena acogida entre los interesados en países como Suecia, Dinamarca, Islas Feroe, Islandia, Noruega, Finlandia y Groenlandia. En ello estoy, aunque como sucede con estas cosas, todo depende en gran medida de subvenciones y apoyos de organismos interesados.
P.- Después de escribir tantos ensayos, traducir libros, conocer esa cultura tan profundamente, ¿no se ve tentando por las musas a escribir una novela?
R.- Digamos que las musas han llamado de vez en cuando a mi puerta, pero soy bastante reacio a abrírsela. Por una parte, porque estoy demasiado ocupado en diversos proyectos que me impiden tener el tiempo y concentración suficientes que una tarea así demanda y, por otra parte, porque no confío mucho en mis dotes como narrador. Pero bueno, algunas ideas tengo, aunque dudo mucho de que las materialice en un futuro más o menos próximo.
P.- En España estamos viviendo una auténtica cruzada laicista, analfabetista, desculturalista, de tal forma que, a mi entender, el gobierno de la nación hace todo lo posible por que olvidemos nuestra tradición cultural. ¿Qué sentido tiene recuperar viejas sagas, historias y tradiciones para el pueblo feroés?
R.- Como se dice vulgarmente, el nuestro es un país que ha pasado “de calvos a melenudos” de una forma bastante absurda. Creo que es un tremendo error confundir el progresismo con la eliminación o manipulación sistemática del pasado, de la tradición. En este sentido, la recuperación de las viejas sagas nórdicas, o de la antigua literatura europea en general, es muy importante para saber de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde podríamos ir estableciendo un continuo diálogo con nuestro pasado con el fin de aprender de él y modificar o poner al día lo que ya no resulte válido, pero siempre desde el respeto y el conocimiento.
P.- ¿Cuándo regresa Mariano González Campo a Murcia?
R.- Esa es la pregunta del millón. Para ser sincero, he de decir que aunque como buen murciano me encanta Murcia, sus calles, sus gentes, su atmósfera, etc. En Escandinavia me siento como en casa, o al menos como en mi segunda casa. Lo ideal sería poder combinar ambas geografías de algún modo, y en ello me encuentro, buscando una solución satisfactoria. A fecha de hoy, no sé cuándo regresaré a Murcia.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el traductor de sagas?
R.- El futuro de los libros depende siempre de una extraña combinación entre el número de lectores, la promoción y el interés de lo que el mercado bibliográfico ofrece. Aunque, que yo sepa, en España no se lee ni por asomo tanto como en Escandinavia, en principio no veo excesivamente mal el futuro de los libros en nuestro país. Al menos se publica bastante, aunque no se lea tanto…y afortunadamente los libros aún no son tan susceptibles como la industria musical de quedar afectados por la plaga del pirateo informático. Un aspecto que sí me parece digno de mención es que en España, aunque se publica mucho, no se fomenta mucho la lectura, ni siquiera se promocionan adecuadamente textos de gran interés que, como las sagas nórdicas, suelen quedar relegadas a las estanterías de unos pocos interesados de antemano. Como especialista en la materia, me asombra en cierta manera que todo el mundo conozca la obra de Tolkien o Jorge Luis Borges, pero no los textos de los que bebieron en gran medida para componer parte de sus respectivas obras. Pero repito, esto va frecuentemente ligado a la falta de promoción, ya sea por ignorancia o por priorizar lo estrictamente comercial, que no siempre es garantía de calidad. Sea como fuere, mientras abunden en los medios de comunicación españoles los infames programas de cotilleo a expensas de los culturales, el mercado bibliográfico siempre quedará relegado a una más o menos selecta minoría, cuando en realidad debería alcanzar a un espectro de población mucho más amplio.
Muchas gracias.
jueves 25 de junio de 2009
miércoles 24 de junio de 2009
Hoy nos vemos en el Hotel Churra
Os cuento también que ayer tarde estuve hablando con Jesús Vilches, autor de la novela El enviado, primera entrega de La flor de Jade, que tendrá varias entregas más. He repetido en otras ocasiones que cuando alguien lee un buen libro le gustaría tener al autor o a la autora a mano, aunque sea a tiro de teléfono móvil, para llamarlo o llamarla y cambiar impresiones con él/ella.
Yo he tenido ese enorme placer. La primera entrega tiene un elevado nivel, y sólo puedo desearle al autor que las siguientes partes lo mantengan o, si es posible, lo superen.
martes 23 de junio de 2009
La abuela cumple 95 años
lunes 22 de junio de 2009
Presentado "Veinte maneras de bajar al sótano"
El pasado sábado nos situamos al principio de las escaleras, con aire acondicionado, para bajar al sótano, y no lo hicimos una vez, sino veinte, y ya cuando estábamos convencidos de que sabíamos el camino, Roque nos volvió a enseñar otras veinte formas de bajar, hasta que nos enfrentamos a nuestros propios miedos, temores, terrores y horrores.
Fue una velada que espero repetir en el futuro, con la novela que Roque Pérez nos adelantó que está preparando.

domingo 21 de junio de 2009
Y al septimo día descansó
No entiendo a los asesinos de ETA, ¿acaso no son personas? ¿no tienen familia? ¿no sienten nada?
sábado 20 de junio de 2009
Hoy me encontraréis en la FNAC
Una charla a la que os vengo invitando toda la semana. Será a partir de las 19 horas, y espero que podáis venir.
viernes 19 de junio de 2009
Hablando de libros con Javier Fernández Jiménez
Ha ganado algunos premios literarios con sus cuentos, además de un par de concursos poéticos y otro de cartas. Codirige y presenta el programa Castillos en el aire, de Radio 21, redactor de cultura y deportes en el periódico gratuito A21.
Le entrevistamos por su novela Un ejército para Hans.
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Pregunta.- Un ejército para Hans lleva un mensaje en la primera página: no hay víctima más inocente que un niño. Una frase que, en estos momentos, tiene gran actualidad.
Respuesta.-. Creo que es una frase que, por desgracia, siempre está de actualidad, los niños son personas que aún no han perdido esa inocencia y creo que por eso llaman tanto la atención de los perturbados, porque poseen algo que ellos añoran y aborrecen al mismo tiempo. Es terrible encontrarse con tantos y tantos casos de abusos a menores, secuestros, pederastia… no tenemos que irnos demasiado lejos para encontrar muchos casos semejantes. De todas formas, Un ejército para Hans es un libro que habla de la guerra y en una guerra los primeros perjudicados son los niños, porque son los más frágiles. Ojalá habitásemos en un mundo en el que nunca sufriesen los pequeños, un lugar en el que la inocencia durase mucho más de lo que lo hace hoy día… sin embargo vivimos en un lugar en el que estamos ya habituados a ver niños muertos o heridos por bombas, metralla, hambre, minas, sed… por cualquier cosa, imágenes que apenas nos afectan más de unos minutos (como mucho), creo que la inocencia es un bien escaso que nos dura apenas un suspiro.
P.- ¿Por qué un libro dedicado a todos los niños que han sufrido a causa de las guerras provocadas por sus mayores?
R.- ¿Acaso puede haber una dedicatoria mejor al hablar de guerras? No sé si será porque soy entrenador de fútbol sala de niños pequeños y estoy en contacto con ellos habitualmente, pero los niños se merecen que se les dedique un libro y mucho más, ¿quién cuidaría de los mayores si no fuese por los niños? Me sentía obligado a ello, creo que todos esos niños que han sufrido penurias por las guerras o ni siquiera han llegado a crecer por culpa de los que las hacen merecen nuestro más sincero homenaje. Ninguno en particular, sino todos ellos, uno por uno.
P.- A lo largo de la novela nos presenta usted el relato en primera persona, en tercera y otras veces en palabras de un narrador omnisciente que en determinados momentos intenta hablar con el lector.
R.- Hans es el protagonista de la historia y por eso es él quien la cuenta, él la comienza y la concluye, incluso se cuela de vez en cuando en el resto de las páginas. Pero me parecía mucho más apetecible, desde el punto de vista del lector, el encontrarte con una narración más rápida y con menos pensamientos propios, por eso el desarrollo de la novela es en su mayoría en tercera persona. Y claro, uno no puede evitar el querer decir algo cuando escribe, de ahí esos planteamientos dirigidos al lector en particular. Me pareció divertido jugar así con los lectores, mezclar las voces para que se mantuviesen atentos a la historia y a lo que quería decir, a su significado real.

P.- ¿Literatura infantil, narrativa, drama, bélica, cuento de hadas, fantasía…? ¿Qué es Un ejército para Hans?
R.- Si te digo la verdad, no lo sé. Creo que es una novela que puede leer cualquiera desde los diez años. Tiene un poco de todo. Creo que es, sobre todo, un alegato en contra de las guerras y a favor de la igualdad y la solidaridad. La fantasía no podía fallar, aunque creo que el propio Hans deja muy claro el por qué existe esa fantasía. Muchos lectores me han dicho que les encantaba el libro hasta el momento en el que se me “va la pinza” y empiezo a meter cosas raras en la historia (no doy más detalles, que el bueno de Dief se me enfadaría), y yo les digo a todos si no les ha sorprendido antes el que un país, por el mero hecho de ser más poderoso, invada a otro o el que personas normales y corrientes sean consideradas inferiores y enjauladas como bestias… no sé, a veces me da miedo pensar la normalidad con la que nos tomamos los humanos ciertas cosas.
P.- Su novela ha estado publicada en Lulu.com durante casi dos años, y tengo entendido que las ventas fueron aceptables.
R.- La verdad es que no me puedo quejar, para haber vendido a través de Lulu.com no ha estado nada mal, porque se vendieron más de doscientos ejemplares. Sé que no es una cantidad muy grande, pero para todos los que publiquen por sí mismos a través de internet resulta una venta considerable para un autor desconocido.
P.- No obstante lo anterior, llegado un determinado momento, decide usted editarla libremente, en formato de libro electrónico. Además, en la bitácora Un ejército para Hans, también puede leerse gratuitamente.
R.- Sí, una vez transcurridos esos dos años y al ver que no se vendían muchos más, me dije que tenía que llegar a mucha más gente. Hoy día, internet nos facilita mucho las cosas y convertí la novela no sólo en un blog, sino en un archivo PDF que se puede descargar totalmente gratis. La finalidad de un escritor es que mucha gente lea lo que ha escrito y para un novel como yo, es un auténtico honor el que alguien le escriba para decirle que se ha emocionado con un libro tuyo. Yo quiero que este libro llegue a muchas personas y me da igual no ganar dinero con ello. Si gusta y sigo escribiendo…
P.- En su novela nos cuenta una leyenda sobre los canales de Ámsterdam, que me parece bellísima.
R.-Sí, a mí fue una de las cosas que me hizo escribir esta novela. En una de esas visitas guiadas a Ámsterdam a la que fui con mi mujer, el guía comentó que los fondos de los canales de la ciudad estaban siempre llenos de bicicletas, que llegan de mil y una formas diferentes. Imagino que casi todo el mundo sabe que el medio de transporte más común en Ámsterdam es la bicicleta y éstas no suelen ser atadas, sino que cada cual deja la suya apoyada junto a los puentes, en los aparcamientos… eso hace que muchas acaben en el fondo, también habrá gamberros, como en todos los sitios, o bromistas… o biclips. El caso es que de tanto en tanto éstas son sacadas de allí por una barca y reparadas para ser vendidas de segunda mano o acabar como chatarra. Creo que ahí y en la impresionante lista de una sola hoja de un libro de registro nazi, nació Un ejército para Hans.
P.- ¿Cada vez que un niño muere aparece un biclip?

R.- Me gusta pensar que los biclips son creados por los sentimientos de los niños. Los niños ríen mucho, sueñan como locos, desbordan imaginación con sus juegos. Creo que los biclips nacen de esos juegos y de esas risas, sin olvidar las esperanzas cuando llegan fechas tan importantes como los reyes magos o el cumpleaños. Los biclips podrían contarse por millares, sólo necesitan que los niños tengan ilusión. Sí, creo que nacen con la ilusión de los más pequeños.
P.- ¿Por qué desaparece un biclip?
R.- Uf. No lo sé y espero que los biclisp de verdad no desaparezcan nunca del mundo, porque representan esa parte de la magia y la fantasía tan importantes para el desarrollo de los hombres. Creo que los biclips morirían del todo si los niños no gozasen de la capacidad de soñar. Como ya predijo el bueno de Ende en La historia interminable, los cimientos de la propia Fantasía están impregnados de ilusiones y de imaginación. El día que los niños no imaginen no sueñen dejará de haber biclips.
P.- ¿Por qué un adulto no puede ver a un biclip?
R.- Porque ya no tenemos esa capacidad de soñar, porque nuestra imaginación está parapetada tras las trincheras de la realidad, de la economía familiar, de las crisis financieras, de las noticias, de nuestra vida cotidiana. No somos capaces de dejarnos llevar por los sueños, por eso ya no podemos verlos… y es una pena, porque nos llevaríamos una sorpresa.
P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ve Javier Fernández?
R.- Para mí escribir esta novela en particular fue un placer, de los gordos, aunque hubiese momentos en los que me entraban ganas de llorar por culpa de lo que leía que pasaba en los campos de concentración o me llevase las manos a la cabeza al ver ciertas fotografías. Creo que esta novela es como un pequeño cuento. Pero estoy de acuerdo, una novela requiere de un esfuerzo y una dedicación que no es necesario para escribir un relato… de todos modos, hay jardines muy trabajados y bosques que sólo tienen una clase de árboles plantados linealmente…
P.- Usted también ha escrito poesía, aunque dice que jamás los enseñará a nadie porque son malos de solemnidad. Pero, al mismo tiempo, sé ha ganado recientemente un premio de poesía.
R.- ¿Por qué me llamas de usted? Me haces sentir mayor… a ver, cómo te lo explico. Llevo con mi mujer desde el instituto y antes de salir con ella la escribía poemas para ver si me la ligaba… son poesías que a ella la gustan mucho, pero que a mí me hacen sentir ridículo. Con rimas muy fáciles y sin ningún tipo de estructura. Desde hace unos años escribo poesía muy de vez en cuando, cuando la musa en cuestión tiene a bien el venir de visita. Tampoco me molesto ya en reglar los versos, pero procuro ser algo más literario y menos facilón (como ya no tengo que ligar…), entre este año y el pasado he ganado dos premios de poesía, pero tengo un problema, que a mi mujer no le gustan los que escribo ahora, así que, no encuentro el término medio.
P.- Ya que hablamos de poesía, también diré que escribe usted cartas; más concretamente, cartas de amor. Por ello le pregunto: ¿dónde se encuentra más cómodo Javier Fernández, en las distancias largas- novela- o en las cortas-cuento-? ¿En la poesía o en las cartas?
R.- La verdad es que me siento muy cómodo en el cuento y las cartas me parecen un pequeño paraíso en el que uno puede decir lo que sea, usando su propia voz o la de otro. La poesía es un género que me da mucho trabajo, porque intento trabajarlas mucho… aunque, ahora que no nos lee nadie, te diré, que cuando cojo carrerilla las hago muy rápidas. Sólo necesito tener claro qué es lo que quiero decir. En cuando a la novela… tengo un problema, que soy muy vago, tengo empezadas cuatro o cinco y en mente el comienzo de otras tantas, pero claro, hay que escribir muy de continuo para hacer una buena novela y yo soy como el Guadiana, aparezco y desaparezco… no soy demasiado constante en la escritura cuando estoy con un libro.
P.- Codirige y presenta Castillos en el Aire, de Radio 21.
R.- Sí, y es un proyecto que me tiene absorbido, porque me entusiasma. Me propusieron hacer un programa cultural para la radio y preparamos un programa piloto… bueno, digamos que era un poco raro. Al director de la radio no le gustó, pero se ofreció a impartirnos un taller de radio para que aprendiésemos, porque estaba interesado en la idea que habíamos tenido. Tras dos clases hicimos una prueba grabada y hala, salió como la seda. Ahora llevamos más de veinte programas en antena y creo que hacemos un programa de libros y escritores diferente, con mucho humor y mucho buen rollo con todo el mundo. ¿Quién ha dicho que los escritores son serios y aburridos?
P.- Y para que los lectores vean que no se permite descanso, colabora con Francisco Legaz en su programa El bosque de las palabras, además de ser redactor de cultura y deportes en el periódico gratuito A21.
R.- Sí. Mira, el otro día, en una conversación de Facebook alguien me preguntaba cómo me lo montaba para hacer tantas cosas y yo sólo pude responder que quitándole tiempo a todo para hacer todo lo demás. Tengo un problema, que me gustan demasiadas cosas y claro, no puedo negarme a hacer de todo. Para alguien que quiere convertirse en escritor (si lee esto Francisco se va a enfadar, porque él afirma que ya lo soy) escribir para un público de más de 20000 personas es algo increíble y el periódico me da esa oportunidad todos los meses. Fernando López, el director del periódico, me confió la dirección de la redacción de deportes desde el inicio de la publicación y no me pude negar, ahora, con quince números de A21, me doy cuenta de todo lo que estoy aprendiendo en el oficio periodístico y lo bien que me viene a la hora de escribir. Y en cuanto a la colaboración en el programa de Francisco… bueno, es una guinda más que apetecible, disponer de 10 minutos para hablar de literatura fantástica en un programa de tanto éxito como es El Bosque de las Palabras es un honor, un privilegio y un placer. Espero seguir allí mientras dure su emisión.
P.- Háblenos de Ediciones JF 2005.
R.- Es mi “editorial”. Ediciones JF2005 nació hace ya cuatro años, no es una empresa real, sino mi editorial ficticia, que inventé cuando quise publicar mi primer libro, El caballero andante. Fue tremendo, aún no conocía Lulu.com y me lo imprimí en una imprenta, lo encuaderné y claro, inventé una editorial (siempre he sido muy de inventar rollos como éste). Me costó una pasta el hacer los libros, pero por fin tenía mis libros en las manos. Creo que esta editorial de mentira será de verdad alguna vez, aunque sólo sea para mis cosas.
P. A todos los poetas les formulo una esta pregunta, con sus matices. Como usted también escribe poesía, dígame, en el mundo del consumo desenfrenado, del cambio climático, de la aplastante crisis económica, con millones de personas en el desempleo, incluso de esa epidemia recién surgida de México, ¿qué sentido tiene la poesía?
R.- La poesía bien podría ser ese rincón apartado al que marcharnos y olvidarnos de todo eso… un paraíso en el que disfrutar. Pero prefiero pensar que la poesía, además de hablar de amor y de paisajes bucólicos, de desesperanza, de anhelos… puede hablar de todas esas cosas, expresar el malestar de los hombres ante estas amenazas y estas inseguridades. La poesía siempre ha sido el reflejo de los sentimientos de quienes la escriben y de quienes la leen, ¿por qué no iba a serlo ahora?
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve Javier Fernández Jiménez, editor?
R.- Lo veo muy bien, aunque con matices. Creo que el libro, como elemento, no va a desaparecer nunca. Lo que sí que creo es que la edición por demanda crecerá y que no se imprimirá ningún libro que no se vaya a vender. Leer en la pantalla está bien, es cómodo y fácil (y cada vez más), pero nunca alcanzará el nivel de interacción que tiene el lector con el libro. Yo creo que tienen un buen futuro, aunque sobre todo las ediciones más cuidadas.
Muchas gracias por ayudarnos descubrir los secretos de los canales de Ámsterdam.
Muchas gracias a vosotros por invitarme a Hablar de Libros y por ofrecerme este rincón para expresarme. Os invito a pasear entre los canales de Ámsterdam y a dejar volar vuestra imaginación unos segundos, veréis qué fácil es encontrar una buena historia en aquel paraje.
Espero volver pronto con otro de mis libros y espero que os guste Un ejército para Hans.
jueves 18 de junio de 2009
El sábado tenemos una cita con 20 diferentes formas de bajar al sótano

Os esperamos el sábado 20 de junio, a las 19 horas. Y, con estas calores, ¡qué mejor que estar en la FNAC a esa hora y con aire acondicionado!
martes 16 de junio de 2009
Hoy se presenta Implicaciones, de Francisca Martínez y Juan Tomás Frutos
La presentación de los autores correrá a cargo de crítico literario José Cantabella.
El libro está escrito, en una primera parte, por Paquita Martínez Merinos, y, en una segunda, por Juan Tomás Frutos. La primera es docente, y el segundo, periodista. Ha salido de este cruce de caminos una mezcla de temas que tienen como detonante y como elemento común, como nexo, la implicación ante lo que “nos sucede alrededor”.
Paquita Martínez Merinos nos habla de ese mundo de los malos tratos, donde afloran conflictos, mentiras, compromisos mal encarados, sensaciones dispares, soledades, vidas rotas o, cuando menos, incompletas.
Juan Tomás se aventura por un mundo onírico donde los sueños nos hablan de lo etéreo, de los corazones inquietos, de los amores que no llegan, de los desencuentros, de la búsqueda, a menudo infructuosa, de la felicidad, “a la que todos tenemos derecho”, como él mismo nos repite. Hay pasión, hay pérdidas, pero también esperanzas.
El amor, en sus diferentes y dispares versiones, es el eje que mueve este libro, que busca, desde su mismo título, “Implicaciones”, que el lector se introduzca en los asuntos planteados y se involucre en la persecución de respuestas y de ánimos variopintos.
Por cierto, no se pierdan la portada y la contraportada, que juega con la luz, con la Luna, y con los colores verde y azul, en la idea de conseguir la complicidad de los astros para el deleite de la lectura que les proponemos. Estas ilustraciones son obra de la pintora Joaquina Illán. Los autores nos piden muchos mimos para este libro, que nace del corazón y de una gran carga de fe en el ser humano, que es, como decían los griegos, “la medida de todas las cosas”.
El libro ha sido editado por la Editorial Azarbe y la colaboración de la Caja Rural Regional de Fuente Álamo.
lunes 15 de junio de 2009
Más de 50.000 visitas en la página oficial
En este año de 2009, que a nivel de publicaciones va a ser muy activo, observo que el interés que levanta la mencionada página sigue siendo muy alto entre todos los internautas, y ahora mismo tiene 51.175 visitas, una cifra bastante interesante en un lugar que, como toda página personal, se mueve bastante poco.
Gracias a todos los que se pasan por allí.
domingo 14 de junio de 2009
Y al séptimo día descansó
Pues nada, ya tenemos bautismo, matrimonio y extremaunción civiles. No sé si existe la eucaristía civil, perdonar mi ignorancia, pero sí que creo que el Orden Sagrado se ha iniciado con Zerolo, como Sumo Sacerdote del Laicismo.
¿Y la confirmación? ¿Y la penitencia?
sábado 13 de junio de 2009
Ya a la venta: Sombras de una vieja raza, de Alejandro Guardiola

También es de destacar la labor de otro buen amigo, y escritor, David Prieto, autor de la portada. Por cierto, un David Prieto que igualmente está de estreno, con la segunda entrega de la saga Urnas de Jade: Mentiras, que ya se encuentra en el mercado desde hace breves fechas.
Sipnosis:
"Meliot se enfrenta a la peor decisión de su vida; debe tomar partido por uno de los dos bandos en litigio y los odia a los dos por igual. Los miembros de la Vieja Raza están a punto de batirse en una lucha fraticida la tiránica y poderosa aristocracia, en el gobierno, contra la plebe mediocre que inunda y controla las ciudades. Esta guerra le forzará a entrar en el juego que otros han dispuesto para él, a aliarse con renegados; se verá obligado a reclutar a viejas amistades olvidadas… mientras una extraña enfermedad le impide llevar una vida normal.
En dos líneas narrativas, diferentes pero complementarias, veremos la conversión de un Meliot inocente optimista e inmaduro en un personaje experimentado, cínico y terrorífico. Un personaje que, para seguir adelante, se plantea traicionar sus propios ideales y quebrar el juramento que se hizo a sí mismo."
viernes 12 de junio de 2009
Hablando de libros con Marian Raméntol

Ha publicado La Noria del Festejo. Ediciones Atenas. 2005; Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre. Ediciones Atenas. 2006; Versos Diversos- Grupo poético LAIE- Antología. Ediciones Atenas. 2007; Domicilio de Nadie-Muestra de poetas barceloneses. Isla Negra Editores. 2008; Comiendo Pelos Como Herejía Poética. Ediciones Atenas. 2008; Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios. Ediciones Atenas. 2008; No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. Edita: Asociación Cultural Andrónina. 2009.
Además sus poemas y colaboraciones han aparecido en gran número de revistas en papel y digitales.
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Pregunta.- Dice usted en su poética que se ha pasado media vida intentando definir la poesía, y que aún no lo ha conseguido. ¿Es necesario hacerlo?
Respuesta.- En realidad no, pero el ser humano, al basar su forma de expresión en el leguaje estructurado, intenta siempre “etiquetar” todo cuanto observa o practica, necesitamos dotar de una lógica, sea cual sea, todo cuanto hacemos. Pero precisamente, en poesía, tal y como yo la entiendo, eso es imposible, porque contempla la abstracción e intenta comunicar más allá del lenguaje, por lo que es casi imposible de definir, y lo es porque el concepto mismo de “abstracción” implica el aislamiento conceptual.
No estamos acostumbrados a ese aislamiento conceptual, y quizá por ello nos empeñamos en intentar buscarle un nombre, una explicación que nos proteja de ese K.O. técnico que casi nos imposibilita de cintura para arriba porque atenta directamente contra los mecanismos habituales de nuestra mente.
P.- Miembro del grupo poético LAIE, directora de la revista La Nausea, miembro del grupo musical O.D.I., ha publicado siete libros de poesía, colabora en multitud de revistas, tanto en papel como digitales, y escribe. ¿De dónde saca tiempo Marian Raméntol para cubrir tantos frentes?
R.- El tiempo es una de nuestras condenas, es cierto, pero siempre hay un momento para todo, o digamos que tengo la capacidad de saber sumergirme en mis propios laberintos y buscar de cada callejón sin salida el instante oportuno para priorizar mis necesidades, que pueden ir desde un simple trozo de papel y un bolígrafo, pasando por la conexión a Internet y el uso del ordenador, la lectura indispensable para mi alimentación, o simplemente pararme a respirar. El tiempo puede moldearse, todo depende de la habilidad que tengamos para obligarle a rendirse a nuestras expectativas, en el bien entendido de que también tenemos que ser hábiles elaborando esas expectativas, pretender imposibles nos llevará siempre a no poder cumplirlas, pero si no es el tiempo lo que nos importa si no el “camino” que realizamos mientras abusamos de él, todo se convierte en algo mucho más fluido de lo que podríamos pensar en un principio. No importa, por ejemplo, conseguir abarcar cinco proyectos en dos meses, (si nadie nos obliga a ello, claro está), lo que importa es llevar esos cinco proyectos adelante en el tiempo que sea necesario, y sobretodo, no olvidarnos nunca de disfrutar con todos ellos. Si conseguimos eso, el tiempo se deshace.
P.- Duología poética contiene dos poemarios: Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios. Ambos fueron premiados a nivel nacional e internacional. ¿Por qué publicarlos en un sólo volumen?
R.-. El primer poemario, Un blues no es suficiente razón para morir, fue galardonado en el 2006 en el Premio nacional de poesía Antero Jiménez, Torredelcampo, Jaén, en cuyas bases incluían la publicación del libro, pero a pesar de ello, dicha publicación jamás se llevó a cabo. Las insistentes llamadas telefónicas por mi parte me llevaron por el camino de la amargura durante dos años, la respuesta que recibía por parte de los responsables era siempre la misma: “el libro está en imprenta, hemos tenido que hacer múltiples correcciones porque habían errores tipográficos, pero ya está casi solucionados y pronto estará en la calle, etc, etc” la respuesta no se sostenía por ningún lado, ya que el trabajo se lo facilité yo misma en DC cuando se hizo el acto de entrega de premios, así que no existían errores tipográficos de ningún tipo, no saqué agua clara del asunto y como es natural, dejó de tener sentido que un libro se pasara en la imprenta tres años, y que yo sepa, allí debe seguir. Sencillamente incumplieron con una parte de las bases del premio.
Mi editor por excelencia, José María Pinilla, que siempre tuvo una fe inconmensurable en mi, insistía una y otra vez en que Ediciones Atenas se hiciera cargo de esa publicación, y a finales del 2008, aprovechando que otro de mis poemarios había sido galardonado, y en ese premio no se contemplaba la edición de los trabajos en papel, se nos ocurrió la idea de aunar ambos en un solo volumen y publicarlos juntos. Así nació Duología poética.
P.- En el prólogo de esta Duología poética, el malogrado José María Pinilla decía que estamos ante una nueva poesía barcelonesa que está rompiendo las fronteras de lo previsto.
R.-. José María no fue tan solo mi principal editor, fue mi mentor, de él aprendí a huir de los caminos trillados, como él decía, de sentir terror por los lugares comunes que no aportaran nada nuevo. No paró de inculcarme que si uno quería escribir dignamente poesía, debía inexorablemente reinventar el lenguaje, porque en caso contrario podíamos hablar de muchas cosas, de muchas disciplinas, menos de poesía. Esa era su máxima. Fue un maestro exigente y duro en muchas ocasiones, pero siempre consideré que yo creía en él como “maestro” con la misma fe con la que él creía en mis posibilidades, y a tenor de sus expresiones, creo que al final conseguí, al menos, aproximarme un poco a lo que siempre quiso transmitirme.
P.- ¿Podría decirme por qué un blues no es suficiente razón para morir?
R.-. Porque me lo dijo un amigo muy querido en uno de sus asaltos a mi “bandeja de entrada”. Siempre he estado a favor de las facilidades que nos proporciona la tecnología, y en poesía no iba a ser diferente, uno de mis mejores amigos poetas es Chileno, Roberto Cantele, con él he compartido literatura y poesía desde hace más de cinco años en una especie de actividad poético-literaria frenética que no ha cesado nunca, y cuando se comparten versos a ese nivel es absolutamente inevitable que uno acabe conociendo la piel poética del otro casi al milímetro. Tenemos un proyecto en común, Partopoesía -El Piano se Pasea por los Olvidos, que espero pueda ver la luz algún día, basado en la hipertextualidad, en el co-parto de versos con entidad propia, que alcanzan nuevos uni-versos destilando y destilándose unos de otros como en las manos de un alquimista. Él me regaló ese apunte en el contexto de una carta, y de ahí nació tiempo después el poema que da título a la primera parte de Duología Poética.
P.- ¿Por qué debería una guerrilla de poemas atacar, de improviso o no, el ático de dios?
R.-. ¿Qué mejor lenguaje para inquirir a los Dioses que aquél que intenta comunicar más allá del lenguaje? para invadir el territorio de una “entidad” o “entidades” que están supuestamente por encima de nosotros y que son tan abstractas como lo “incognoscible” necesitamos precisamente un idioma que contemple la abstracción en su máxima potencia, la poesía, que puede ser una experta guerrillera si se lo propone, me parece el mejor de los aliados en este sentido.
La figura de Dios o Divinidad es una pieza importante en mi poesía precisamente por su desmitificación. Soy consciente de que la idea de un Dios con más vicios que los humanos pueda resultar "poco amable" para según qué lectores, pero así es. Mis dioses han perdido su divinidad, son tratados como déspotas dictadores que se limitan a ignorarnos, o lo que es peor, a manipular en su nombre nuestras vidas para mayor beneficio de unos pocos. Dios es el desconcierto, el desengaño, y por lo tanto, un enorme saco lleno de dudas y reproches. Es un elemento más de mi cultura y de mi entorno, si mis poemas pueden nutrirse, por ejemplo, de la velocidad de un programa de centrifugado, ¿por qué no iban a mirar a los dioses de reojo, colarse por entre las sempiternas promesas de salvación y alzar la voz tan alto como puedan?
P.- ¿Qué le llevó a escribir?
R.- . Esta tendencia mía a apuntar, oler, sentir y absorber cuanto me rodea para intentar “versarlo” después.
Creo que sufro un alto grado de sinestesia, sin remisión posible. Justamente hace poco, en la revista La Nausea se ha publicado un interesante artículo del Doctor Albert Figueras donde se asegura que en casos extremos, los sinestésicos ven aromas, oyen sabores y conocen el gusto de los colores y que en una conferencia realizada en el marco del World Science Festival en mayo de 2008, el neurólogo V.S. Ramachandran explicó que la sinestesia es ocho veces más frecuente entre poetas, artistas y novelistas que entre el resto de las personas.
P.- Me gustaría conocer el proceso creativo de Marian Raméntol. ¿Cuándo y dónde escribe?

R.- . En todas partes y todo el tiempo posible. Siempre llevo a mano los útiles indispensables para anotar todo cuanto mis ojos puedan escuchar, desde una conversación en un autobús, el ritmo de una máquina mientras está en funcionamiento, un paisaje, las aceras, las esquinas, el silencio, todo, todo sirve para la cocción de cuanto escribo. No debo olvidarme de la lectura, mi querido amigo José María Pinilla, siempre me decía que para poder escribir habían tres grandes máximas, leer, leer y leer.
El cine tiene también un papel importante, no en pocas ocasiones he tenido que parar el vídeo para anotar tal o cual idea que me ha literalmente asaltado mientras veía una película, algo parecido pasa con la música, sencillamente me dejo “atacar” por el mundo, y luego lo proceso todo en mi caldero particular.
P.- En su bitácora tiene usted un apartado para sus abuelos, sus padres y sus hermanos poéticos. Háblenos de ellos.
R.- . En mi relación inicial con la escritura, fue el barroco quien marcó mis primeras tendencias, las hipérboles y el oscurantismo del léxico propio de autores como Góngora o Quevedo, me provocaban chiribitas en los ojos. Mi experimentación por aquel entonces iba dirigida hacia la textura de las palabras, su peso, su sonoridad, su propio volumen, su tacto, en fin, que no era lo mismo decir “cinturón” que “tahalí”, por ejemplo. Y aunque quede ya muy lejos de mi estilo actual, considero a ambos mis “abuelos” en esta larga aventura de lo poético. De aquellos primeros experimentos nació La Noria del Festejo, mi primer libro, editado en 2005.
Hay dos Autores que marcaron un antes y un después en mi mirar poético, fueron una autentica revolución en mi modo de aproximarme, hundirme, e impregnarme de otro modo de respirar entre los versos. En esta época no sabría a qué ingrediente poético le otorgaba mayor protagonismo, a la palabra o a la imagen. Lo ideal hubiera sido el equilibrio entre ambas, esa interrelación armónica que les llevase a situarse en un mismo plano, pero en mi caso no sucedía así. La palabra en mi poética era, la mayoría de las veces, el mero útil que utilizaban las imágenes para emerger y manifestarse, para conducir la expresión del sentimiento, a veces de manera casi visual, hasta el corazón del poema, allí solían tomarse un pequeño respiro, para continuar con su discurso plástico hasta el final. Mi relación personal con las metáforas era tan estrecha, que no podía concebir mi palabra sin ellas. A Vicente Huidobro y a Oliverio Girondo les debo mucho, tanto, que los considero mis “padres poéticos”.
Huidobro me enseñó que existen las mujeres-verano que caminan hacia atrás, que es posible que las flores crezcan hacia abajo, y que existen violines como puentes curvos entre las almas. En su manifiesto sobre Poesía, Huidobro nos dice: “Aparte de la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la única que nos interesa. Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de un aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada” y es justamente ese concepto el que llevo en mi genética poética. Y el delirio de Girondo me desarmó, su capacidad para pintar escenas surrealistas y tremendamente reales al mismo tiempo, su fuerza, su golpe mágico, me dejó literalmente fuera de combate. Entró en mi vida con sus Veinte poemas para ser leídos en el tranvía" (1922), y ya no se marchó jamás de la estantería de libros mágicos de mi buhardilla.
El compartir a diario los saberes del uno, las experiencias del otro o simplemente los quilos de adrenalina poética en cientos de mails, me llevó a, literalmente, trabajar codo con codo con quien considero mis “hermanos” poéticos, a saber: Sonia Fides (Madrid), mi relación con ella se inició por la participación común en un foro virtual de poesía, y a partir de ahí, nuestro encuentro casi diario en la red, nuestra predisposición para el trabajo en común, nos llevó a crear una especie de “taller” particular, donde desencallábamos versos que se nos habían dormido entre los dedos, modernizábamos otros que se resistían a cambiar de corsé, y como ella muy bien decía, les dábamos clases de Cha-Cha-Cha a nuestra palabra . Sonia me dio las muletas necesarias para mi salto al vacío, para abandonar definitivamente mis escenarios barrocos en los que tan cómoda me sentía e hincar el diente en una nueva trayectoria, en el tren de la locura que definió, poco a poco, el corte mi voz. Su tesón y paciencia para conmigo hicieron de mi respiración otra manera de andar por los versos, sin miedo a lo que aún estaba por domesticar. Su característica principal, bajo mi punto de vista, es la elegancia salvaje con la que nos habla, siempre en equilibrio entre contenido y continente, y de una belleza aterradora.
De Roberto Cantele Cabré (Santiago de Chile), ya os he hablado antes, se ha convertido en una fuente inagotable de inspiración para mí y en un amigo personal muy querido. Llevamos compartiendo poesía mucho tiempo. La potencia y 'oscuridad' desgarradora de la voz de Roberto Cantele es tan aplastante que no deja posibilidad al 'pasar de largo'. Una vez topas con ella ya no se acaba nunca la sed de querer leer más.
Mi otro hermano poético es Cesc Fortuny i Fabré (Barcelona), compartimos además de una vida en común, proyectos literarios y un proyecto musical por el que os invito a dar un paseo: O.D.I http://www.myspace.com/odiritualdrone.
Ha sido siempre uno de mis “guías” literarios, su fe en mis posibilidades con la prosa, me incitó hace ya mucho a volver a la escritura, a comprometerme con ella de manera seria.
De espíritu inquieto, asume la poesía como un taller de experimentación, donde los seres con oficio pueden invocar y provocar el mundo afectivo de los otros. De su obra me impresiona su capacidad, brusca a veces, lírica otras, irreverente y transgresora la mayoría, de golpearnos las cejas, y provocarnos un K.O. técnico en todas nuestras fibras.
P.- ¿Qué lee usted?
R.-. Actualmente básicamente poesía, aunque mi conexión con la lectura vino de la mano de la prosa, yo creo que en vez de venir al mundo con un pan bajo el brazo como suele decirse, lo hice con un libro en la boca. Desde muy jovencita la lectura era uno de mis pasatiempos favoritos, desde cuentos y tebeos a ya más adelante novelas de todos los géneros. No fue hasta el año 2004 cuando mis estanterías empezaron a engordar con volúmenes y volúmenes de poesía que hoy en día conforman mi dieta diaria y mi alimento básico.
P.: En el mundo de las prisas, de la PlayStation, del iPod, del cambio climático, de la aplastante crisis económica, con millones de personas en el desempleo, incluso de esa epidemia recién surgida de México, ¿qué sentido tiene la poesía?
R.-. Volvemos aquí al inicio de la entrevista ¿Tenemos que buscarle siempre un sentido a todo? Nos empeñamos en buscar marcos concretos, explicaciones y definiciones porque no somos capaces de trasladar lo abstracto a nuestro sistema mental estructurado. Planteada esta pregunta que dejo en el aire, diré que la poesía es un idioma más, un lenguaje, e independientemente de los acontecimientos políticos o sociales que conforman nuestro tiempo, no podemos olvidar que vivimos en la era de la comunicación, donde toda expresión tiene cabida, por lo tanto la poesía también ocupa su lugar. De hecho el “sentido” de la poesía o la razón de su existencia, está por encima de los marcos sociales, políticos o culturales, como cualquier disciplina artística. No importa en qué pedazo de historia se la sitúe, ella ha sido desde tiempos antiguos un modo de transmitir el conocimiento, antes incluso de la escritura, se recurría a la poesía para transmitirlo oralmente. Y como forma de expresión tiene sentido mientras exista la necesidad de comunicación, al igual que por ejemplo la pintura o la música.
P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Qué es escribir poesía?
R.-. Bajo mi punto de vista es intentar llegar a esa explanada donde lo real es lo intangible, donde la palabra se adelgaza hasta convertirse en un mero perfil, un eco, una silueta de su verdadera naturaleza. Nunca llegaremos a la poesía únicamente a través de la palabra; la poesía no ”cuenta”, no “explica”, no “narra”, su idioma es sugerir, invitar al lector a dejar que sus fibras se zarandeen sin intentar identificar cual de ellas lo hace o por qué, provocar que una pupila se dilate, que haya un cortocircuito en los poros de la piel, que el ritmo cardíaco “sienta” de manera primaria, no consciente.
P.: ¿En qué está en estos momentos su faceta creativa?
R.-. Dividida en varios frentes, por un lado nuevos poemarios, colaboraciones con revistas y otros medios, mi bitácora personal, la dirección de La Nausea, y por otro, sigo con proyectos musicales, para después del verano hay prevista la edición de un nuevo CD de O.D.I, que será mi cuarto trabajo desde que estoy en el grupo. A eso hay que añadir la inmersión en múltiples actividades poético literarias, como por ejemplo la puesta en marcha de la primera edición del Festival Tremó que se celebrará el próximo 20 de Junio en Monistrol de Montserrat. Un festival que aúna las artes escénicas, las plásticas, la poesía y la gastronomía en un solo marco, bajo la atenta mirada de la montaña mágica de Montserrat. También está prevista mi participación en el Festival de poesía del Moncayo que organiza la editorial Olifante y que en principio se ha emplazado para el 28 de agosto.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la directora de La Nausea?
R.-. ¡El futuro de los libros! Bueno, como siempre digo la tecnología se adelanta constantemente al “presente” y avanza a un ritmo difícil de prever. Hace algún tiempo, cuando precisábamos buscar información sobre cualquier tema, acudíamos a la enciclopedia, ahora lo primero que hacemos es buscarlo en Internet, y casi siempre encontramos amplia y variada información sobre lo que estamos buscando. Aunque cierto es que la textura de un libro, su olor, su peso, su presencia, jamás podrá ser substituido por una pantalla de ordenador, y que no siempre resulta cómodo leer en pantalla, como tampoco es igual imprimirnos un libro, ensayo o lo que sea y graparlo a tener en las manos un volumen bien encuadernado, creo que sintiéndolo mucho por los románticos que todavía acariciamos las solapas de un libro o de una revista, el futuro de éstos está en su versión digital. El coste de un libro impreso es el que es, y cada vez más lo que se practica es la autoedición, lo que implica que la mayoría de las veces la distribución la realiza el propio autor, ¿qué acaba sucediendo? que una vez extorsionada la familia, los amigos y los amigos de los amigos, los libros acaban amarilleando en cajas en cualquier rincón de la casa. Internet por el contrario, da la opción de minimizar esos costes y de ampliar sin límite el radio de acción en cuando a difusión, por lo que creo que a la larga, éste será el medio más utilizado tanto por autores como por lectores.
Al menos, desde la experiencia de la dirección de La Nausea, esa es nuestra realidad diaria, nuestro proyecto sólo tiene un coste, el tiempo de dedicación y compromiso que requiere cualquier proyecto serio y riguroso. La Nausea se nutre de la colaboración desinteresada de nuestros propios lectores, es una plataforma de difusión cultural abierta a toda disciplina artística, hoy en día, los subscriptores ascienden a más de 1500 direcciones de todo el globo y trabajamos con una programación cerrada a seis meses vista, eso significa que recibimos infinidad de colaboraciones, además de nuestros articulistas habituales, de muchos interesados en el proyecto, en su contenido y en su expansión. Estamos hablando de un proyecto vivo, factible, que despierta el interés suficiente como para recibir constantes peticiones de suscripciones nuevas cada semana, y sin que ello implique costes astronómicos con los que tener que lidiar de número en número, volviendo a mi planteamiento inicial, si la tecnología nos brinda ventajas, hay que saber aprovecharlas.
No obstante debo dejar claro que yo soy una de esas románticas en vías de extinción a quien les encanta tener entre las manos un libro en papel, olerlo, tocarlo, o una revista con ese especial aroma en sus páginas, y que todavía invierto dinero en ellos, los selecciono cuidadosamente y procuro tener al día mi biblioteca, cada nuevo libro o revista que pasa a formar parte de mi familia de papel es toda una fiesta, pero aún así, no puedo por más que confesar que el futuro apunta hacia la consolidación de la versión digital de la cultura.
Muchas gracias.
jueves 11 de junio de 2009
El 20 presento 20 maneras de bajar al sótano

Os esperamos el sábado 20 de junio.
martes 9 de junio de 2009
El rey de las esfinges en Amazon
lunes 8 de junio de 2009
Nuevo diseño de la página de la Asociación de escritores y críticos literarios de la Región de Murcia
Os invito a visitarla y, si sois escritores, amantes de la escritura, aficionados, os invito a sumaros a un proyecto que trabaja siempre a favor de los escritores y críticos literarios.
Sitio oficial.
domingo 7 de junio de 2009
Y al séptimo día descansó
¿Sabéis? En ese momento de alucinación de la Pajín me imaginé la escena de La Guerra de las Galaxias cuando el Emperador llega a la estrella de la muerte, siendo recibido por Darth Vader.
Sólo tengo una duda, ¿quién es el Emperador y quién Vader para esta pelotera?
sábado 6 de junio de 2009
El glosario de El rey de las Esfinges en Crónicas de Celestos
Finalmente quedó Crónicas de Celestos y, llegado el momento final, no se concretó la firma del contrato, por diferentes motivos que no vienen al caso en estos momentos, pero por los cuales os aseguro que nunca me he arrepentido. ¡Es tan importante la libertad personal!...
Bueno, el caso es que Crónicas de Celestos quedó como un nombre registrado y ahora es el título de una bitácora donde dos buenas amigas, y más que amigas, escriben. Y en estos momentos están llevando a cabo una serie de entradas que a todo seguidor de la saga La cólera de Nébulos, y especialmente a los lectores de El rey de las esfinges, puede interesarles:
El índice de personajes, lugares geográficos, mitos, dioses, y otras cosas.
En su momento subí el apéndice de La Maldición a mi página personal. Ahora esperaré el final del trabajo de estas dos seguidoras para hacer lo mismo, pero, mientras tanto, un paseo diario a ver qué nuevo término, país, región, personaje, dios, han colgado.
viernes 5 de junio de 2009
Hablando de libros con Isabel María Abellán

El silencio perturbado ganó el III Premio Internacional Vivendia de Relato.
Fotografía de Toñy Riquelme.
Pregunta.- Según se puede leer en el acta del jurado que otorgó el premio Vivencia de Relato, su obra, “bajo la apariencia de un estilo suave y una sensibilidad femenina, se esconde un alegato duro contra la represión, las dictaduras y la imposición de leyes, costumbres y normas”. ¿Se siente definida usted en esas palabras?
Respuesta.- Sí, totalmente. Viví los últimos años del franquismo. Era demasiado pequeña para entender nada. En mi casa no se hablaba de política, a mi alrededor tampoco. Sin embargo con trece años me detuvieron, junto con otros amigos, por leer en público poesías de Antonio Machado. Aquel día tuve mucho miedo porque pensé que mi padre se enfadaría conmigo y me castigaría. No fue así, ni siquiera me riñó. Fue la primera vez que no me castigaron por hacer algo de las tantas cosas que había prohibidas. Pero durante toda mi infancia, hasta que salí del colegio de religiosas en el que estudié, siempre estuve castigada, por casi todo, por preguntar cosas que no se debían preguntar, como por ejemplo: “por qué si Dios es amor permite el sufrimiento”. Por llegar un minuto o dos tarde a clase. Eso suponía quedarme una hora, o dos, o tres, sola en la clase, cuando todas las niñas salían a las cinco de la tarde. (A veces a la hermana se le olvidaba que me había castigado y se hacía la hora de la cena). Verdaderamente me castigaban casi todos los días por que no iba a misa de 8 por las mañanas. Mi padre decía que era muy temprano y no me dejaba. Yo sí quería ir, pero sólo quería hacerlo para librarme del castigo. Tengo un recuerdo atroz de aquellos últimos años de la dictadura. El silencio a mí alrededor sobre casi todo, los castigos incesantes en el colegio. Después, me convertí en profesora de historia y descubrí que todas las dictaduras son igual de terribles.
P.- Los veintiocho relatos contenidos en El silencio perturbado se mueven entre lo real y lo imaginario, pero también entre lo real y lo deseado. ¿Qué desea la autora que no encuentra en la realidad?
R.- Quisiera no haber perdido a las personas que me hicieron feliz. Tuve una mala infancia, pero mis abuelos eran para mí una isla de paz y alegría. La pena es que sólo los veía cuando iba a Cartagena, no siempre con la frecuencia que yo hubiera deseado.
P.- Durante la lectura de su libro, hubo momentos en los que pensé que los relatos estaban encadenados. Así lo destaqué en el comentario que escribí para Acantilados de papel: La iglesia, La aparecida, El ladrón de naranjas… en cada uno de ellos cita algo que después aparece en el relato siguiente.
R.- No soy consciente de eso. Una amiga me dijo que el silencio era una palabra que se repetía en muchos de mis relatos. El silencio es muy importante para mí. Pero no soy consciente de que exista un hilo conductor entre los relatos. Los escribí a lo largo de dos años, en momentos distintos, con motivaciones diferentes.
P.- El lector encontrará silencios, pasado, deseos inquebrantables, rodeados de la bruma de lo irreal y el misterio, pero con personajes muy reales, ¿podría decir que muy conocidos por usted?
R.- Depende. Sólo hay personajes reales en unos pocos relatos, en “El tiempo errante”, en “Barcelona 1978”. En el relato más difícil de todos para mí, “La fila derecha, la fila izquierda”, en “Nuestro secreto” y en el último, en “Los días apacibles”. Todos los demás están inventados. Otra cosa es que exprese en ellos cosas que yo deseo.
P.- ¿Vivió usted en Cartagena? Se lo pregunto por que el mar aparece tantas veces en sus relatos.
R.- No he vivido nunca en Cartagena. Tenía 18 meses cuando trasladaron a mi padre. Pero es verdad, no puedo vivir sin el mar. Siempre hemos veraneado junto a él. Era lo mejor después de un año encerrada en el colegio. La sensación de liberación. Cada poco tiempo necesito ir a verlo.
P.- “…Habían conseguido detener la voracidad insaciable de los constructores…”, fragmento de Reencuentro por navidad, nada tiene que ver con el turrón del anuncio, pero sí con aquellos que vivimos en el levante español.
R.- He hablado mucho con mis amigos de este tema. La celeridad con la que todo cambia. En pocos años, el paisaje que amabas desaparece bajo el asfalto y el cemento. ¿Qué será de nosotros cuando hayamos perdido nuestro entorno natural? Para mí es el más valioso de todos los patrimonios. Creo que nuestra Región es aún hermosa, lo que no sé es hasta cuándo lo será.
P.- ¿Cuánto hay de Isabel María Abellán en esta obra? Y, en especial, en esa figura recurrente del profesor o profesora de colegio o escuela.
R.- Me gusta ser profesora. Un día me preguntaron mis alumnos dónde había aprendido a enseñar de la manera en que lo hago. Les dije la verdad. Cuando aprobé la oposición me juré a mí misma no repetir nunca lo que mis profesores hicieron conmigo. Hace pocos años les hablé a mis alumnos de Segundo de Bachillerato de la Institución Libre de Enseñanza. Una forma de entender la enseñanza completamente diferente, alejada del academicismo, abierta al debate y a la investigación, sobre todo a la libertad de expresión. Los alumnos pueden ser muy inteligentes si les das la oportunidad de demostrarlo. Me pidieron que no cambiara. Lucho por no defraudarles.
P.- Quiero hablar de un relato en particular, Los dos amigos, y lo hago por que, cuando leí el libro, anoté a pie de página: “deja la historia para que el lector adivine”. ¿Era esa su intención?
R.- No, no es un relato abierto. Entre abril y mayo me he recorrido un montón de centros de secundaria leyendo mis relatos. Recuerdo una profesora de literatura del Alfonso X El Sabio que me dijo en relación con ese relato: Me dejó helada ese final, sin embargo, sé que hay gente así de malvada. El lector no tiene que adivinar nada, la clave está en el penúltimo párrafo, cuando el padre extrae las cartas del cajón de su mesa de trabajo, las que había escondido durante todos aquellos años.
P.- Conforme avanzamos en el libro, la figura de la muerte tiene una presencia más destacada. Así ocurre en Un domingo en el fútbol, Barcelona 1978 y Nuestro secreto, por citar unos ejemplos.
R.- “Un domingo en el fútbol” es un relato que empecé a escribir varios días después de que una alumna muy querida se acercara al terminar la clase para decirme que sus padres se habían separado. Su dolor inspiró ese cuento. “Barcelona 1978” es el terror que me producen las dictaduras con sus desaparecidos. ¿Se puede vivir sin saber qué fue de tu hijo arrebatado una noche por los esbirros de un régimen dictatorial? “Nuestro secreto” es mi pequeño homenaje al gran hombre que fue el abuelo paterno de mi hijo. Siempre le agradeceré todo lo que quiso e hizo disfrutar a su nieto.
P.- “Le enseñó lo más difícil, a observar en silencio”, escribe usted. En este mundo de las prisas, de los ruidos, de las bataholas más bien, ¿es posible reencontrarse con el silencio?
R.- Yo no dejo de buscarlo. Lo necesito. Por eso voy a ser radical y voy a renunciar a muchas cosas. He perdido el silencio, los últimos años han sido muy intensos, pero ahora tengo que aprender a regresar a él, si no lo hago corro el peligro de desaparecer yo misma.

P.- He subrayado muchas frases de su libro. Esta, por ejemplo, “a veces la vida docente es tan intensa que llegaba a estresarle” quiero que me sirva de introducción para preguntarle por su proceso creativo. ¿Cuándo y donde escribe usted?
R.- Esta pregunta enlaza con la anterior. Hace diez años empecé a escribir de forma disciplinada. Es decir, todos los días durante varias horas. Lo hacía y lo hago en vacaciones. Más adelante vinieron las colaboraciones semanales en la SER y las mensuales en la revista literaria Irreverentes. Empecé a escribir tardes sueltas, los fines de semana. No sé, necesito recuperar la constancia y alejar la prisa. Por eso le hablaba en la pregunta anterior de la necesidad de recuperar el silencio, eso significa volver a la calma, a la escritura pausada. Significa volver a disfrutar con las cosas que hago.
P.- Se dio a conocer con una novela, pero desde entonces ha publicado relatos y cuentos. ¿Dónde se siente más cómoda Isabel María Abellán, en las distancias cortas o en las largas?
R.- Las distancias cortas vienen marcadas por la falta de tiempo. Me gusta hacer relato, me encanta. Pero también necesito el reto de una novela. Por eso le comentaba dos preguntas más arriba que voy a renunciar a muchas cosas. La vida no es demasiado larga, no puedo permitirme envejecer sin saber qué hubiera pasado si hubiera sido capaz de intentarlo. Ahora toca sumergirse en esa distancia infinita que es una novela. Si fracaso no pasa nada, por lo menos he sido valiente y me he lanzado al vacío.
P.- Colabora usted con un programa de la Cadena Ser en Murcia.
R.- Sí. Esta es una de esas experiencias que han hecho que mi vida de pronto sea muy intensa. Todo empezó cuando leí en el estudio de grabación un relato muy breve de mi libro anterior, “El último invierno”, se titula “Paseo por la huerta”. Es muy cortito, apenas media página del libro. En él expresaba la nostalgia por la huerta que desaparecía en torno a mí mientras paseaba en bicicleta. La ciudad avanza, decía en aquel relato. Grabé aquel programa y me fui a casa. Por la noche me telefonearon. Habían llamado varias personas a la SER diciendo que se habían sentido muy identificadas con lo que yo había leído. ¿Sería capaz de escribir cada semana un relato que conectara con los oyentes? Cerré los ojos y dije que sí.
P.- Además escribe también en el periódico literario Irreverentes, que edita la misma editorial con la que ha publicado El silencio perturbado.
R.- El periódico literario Irreverentes es un sueño romántico como lo es la editorial del mismo nombre con la que trabajo y como lo es Miguel Ángel de Rus. Un editor que todavía cree en lo imposible. Por eso nunca va dejar de ser pobre, me temo. Cree que la buena literatura se merece una oportunidad. Por eso creó este periódico, para que los grandes desconocidos que éramos los que empezábamos a publicar en su recién nacida editorial, nos diéramos a conocer en toda España. Nos comprometimos a colaborar con un relato al mes, a pagar la edición entre todos, porque la revista es gratuita para el lector, y además, cada uno, debía distribuirla en su Región.
P.- ¿Qué escribe ahora?
R.- Sólo relatos para la SER. Empecé, a la vuelta de vacaciones de Semana Santa, una serie de relatos sobre cuadros barrocos que me gustaban especialmente. El barroco es un periodo muy interesante en el arte porque es contestatario, nace del cansancio que produce crear respetando las normas establecidas. El academicismo del que antes hablaba al referirme a la enseñanza y que tanto reprime la creatividad.
Pero tengo dentro de la cabeza un proyecto que lucha por crecer. Ahora no puedo darle forma. Los meses de mayo y junio son muy intensos en la enseñanza. Pronto llegará el verano y con él la vuelta a mi otra disciplina, a la que quiere ser creativa.
P.- Antes de terminar me gustaría saber qué lee Isabel María Abellán.
R.- Mucha gente me pregunta que estoy leyendo. Le temo a esta pregunta. Desde hace dos años, durante el curso sólo leo libros en francés. Estoy en 5º en la Escuela de Idiomas y necesito sumergirme es esta lengua. He terminado hace poco un libro bellísimo de Eric-Emmanuel Schmitt, “Oscar et la dame Rose”. Después, con el alboroto mental de los exámenes de mis alumnos de 2º de Bachillerato, elegí lecturas más sencillas en francés, novelas policíacas, libros sobre la Historia de Francia que compro cuando visito el país vecino. La Historia sigue siendo mi punto débil. Pero ya estoy acabando el segundo libro sobre la Historia de Francia y voy a empezar a hacer algo que deseo con todas mis fuerzas, quiero leer a Guy de Maupassant en francés. Me traje de mi último viaje a Francia un montón de libros suyos, la semana próxima empezaré “L’inutile Beauté et autres nouvelles”. Con el seudónimo de Guy de Maupassant me presenté a este concurso de relatos Vivendia. Creo que es mi héroe literario.
P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve una profesora?
R.- Quizá no tan negro como alguien que no es profesor. En los centros de enseñanza intentamos animar a nuestros alumnos a que lean. Quizá se trata de un microcosmos, he escuchado en las noticias que cuando los chavales dejan el instituto muchos dejan de leer, ya no tienen el estímulo o la obligación de hacerlo. Quizá es cierto. El futuro es sombrío para los libros. Pero no quiero ser ahora negativa, si hay algo de bueno en mi vida es mi trabajo. Ser profesora me enriquece mucho, ya sé que hay niños difíciles, pero de todos aprendo y a todos leo mis relatos y, hasta hoy, con todos disfruto.
Muchas gracias.
De nada. Ha sido agradable contestar a sus preguntas. Gracias a usted.







