jueves, 20 de septiembre de 2018

Escena de Versos envenenados, 11


Pues así fue el momento de sexo que vivieron Carmen y Carlos en una de las recónditas calas de Calblanque.
            Ya no le importaba la arena, ni haber estado bañándose en el mar y no poder quitarse la sal. En verdad, llevaba muchas fechas deseando que Carlos tuviese tiempo para perderse unos días y pasarlos juntos.
            ¡Oh, Carlos, ha sido fantástico! ¡Te quiero! ¡Te quiero!
Publicar un comentario