viernes, 4 de marzo de 2011

La cortina

La cortina ondulaba vaporosa
empujada por un aire impreciso
colándose por la ventana sin permiso
columpiándose sobre el riel silenciosa.

El perfume de la gardenia olorosa
serpenteaba con aquel tul remiso
el abrazo, hacía caso omiso
a la cortina sinuosa.

Era un baile de amores
perfume, aire y cortina
flameando soñadores.

Juguetona la brisa matutina
flotando entre las flores
bailaba una danza vespertina.


Francisco Javier Illán Vivas
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