viernes, 27 de agosto de 2010

Acantilado


El café estaba amargo,
el sol sofocante,
el alma perdida
buscando un reposo
decapitado.
No encontraría
aquello que perdió
y buscaba.
Al menos,
no lo encontraría
en el acantilado
de los recuerdos
.....................perdidos.


Francisco Javier Illán Vivas
De mi libro "Dulce amargor"
Publicar un comentario