viernes, 15 de enero de 2010

Hablando de libros con Yose Álvarez-Mesa


Nació en Asturias, región donde vive actualmente y donde desarrolla una interesante labor cultural.

Su obra abarca todos los géneros literarios, especialmente la poesía. Ha publicado hasta la fecha nueve libros y participado en diversas antologías y revistas culturales. Desde 2005 hasta hoy le han sido otorgados un centenar de premios literarios, tanto en verso como en prosa.

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Pregunta.- Quien lea esa breve reseña bio-bibliográfica de Yose Álvarez-Mesa, publicada en la solapa de la portada de De islas y pleamares, no tendrá una visión verdadera de tu obra literaria y poética, sobre todo de ésta. Y de la enorme repercusión que ha tenido en los últimos años.
Respuesta.- Realmente es un resumen un tanto escueto pero muy válido, y es mejor así que llenar esta entrevista con una lista de premios literarios y libros publicados, ¿no crees? Baste añadir que mi obra literaria está en constante crecimiento. Este año me propuse el reto de la novela, que me está dando grandes satisfacciones ya que me está resultando muy divertido (va en clave de humor). Y lo último en lo que me he embarcado es la crítica o artículo de opinión sobre libros y música, que también me divierte bastante aunque no tiene mucho de creativo. Resumiendo, quiero abarcarlo todo pero el problema es que los días tienen 24 horas, aunque te digo que si tuvieran 30 también se me quedarían pequeños porque buscaría más cosas en las que embarcarme.


P.- ¿Sabes cuantos premios literarios has ganado?

R.- Este año han sido 39, además de algunas menciones especiales. En total, desde 2005 que gané el primero, me han concedido alrededor de un centenar de premios. Uno de los últimos fue el Ciudad de Marbella de cuento infantil, que le tengo especial cariño porque éste es uno de los géneros que requieren de más imaginación, de más esfuerzo en el sentido de crear algo que resulte atractivo para los niños, y pienso que con tanto negocio editorial se descuida un poquito al público infantil y se les sigue ofreciendo (salvo honrosas excepciones) cuentos de Maricastaña aburridos a más no poder y absolutamente anacrónicos.


P.- ¿Cómo decides el poemario que remites a un premio literario? Porque supongo que la extensión te la imponen las bases, pero no así los poemas que lo compondrán.
R.- Claro, las bases son las que imponen la extensión e incluso a veces la temática del trabajo. Tengo los poemarios seleccionados por número de versos para que no me lleve mucho tiempo decidir qué mando a cada sitio. Realmente llevo un control de cada poemario, de cada cuento y de cada concurso, de esta forma sé qué envié a cada certamen para no repetir al año siguiente el mismo trabajo. Porque hay concursos a los que me presento todos los años, cuando gano un certamen suele suceder que ya me presenté a anteriores convocatorias, como me pasó en el Ciudad de Cieza. Y a veces, si las bases lo permiten, me presento a concursos que ya gané (y en alguna ocasión lo he vuelto a ganar). Aunque esto no lo hago muy a menudo, sólo en casos especiales. De hecho creo que en todas las bases debería impedirse la participación de los ganadores anteriores, porque si siempre gana el mismo concurso una misma persona, qué aliciente tiene para los convocantes y qué sentido tiene para los demás el presentarse.


P.- Si un lector entra a tu bitácora observará que es rara la actualización donde no citas la concesión de un premio literario, o que has quedado finalista o un accésit. No sé si atreverme a preguntarte, ¿cuántos manuscritos tienes ahora mismo enviados a diferentes certámenes?
R.- Soy yo quien no se atreve a responder, jajaja… una barbaridad. No sabría decirte con exactitud, tendría que contarlos, pero calculo que tengo pendientes de fallo unos 30 o 40 concursos. Entre poemas cortos, poemarios, cuentos infantiles, relatos, microrrelatos… un montón, ciertamente estoy ganando muchos premios, pero es porque envío a muchas convocatorias, es pura ley de probabilidades.


P.- Recuerdo que en la cena de proclamación de ganador del XIV Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina, los miembros del jurado destacaron el aire tan fresco que venía de tus islas y pleamares, pero manifestaron el desconocimiento de la autora. Unos días después, cuando indagué por Internet, vi que Yose Álvarez-Mesa no era ninguna desconocida en el mundo poético nacional, aunque tampoco pretendes estar siempre en la palestra.
R.- En absoluto me gusta estar en la palestra. Lo que me gusta es escribir, pero desde la sombra y la privacidad, sin tener que estar pendiente de promocionarme como hacen muchos escritores. Tampoco me gustan las entrevistas porque nunca sé muy bien qué decir, y al final de ésta comprobarás que no te he dicho gran cosa de mí misma. Prefiero pasar inadvertida y que mi obra hable por mí. Mi única promoción personal es mi blog, en el que anuncio mis premios, mis libros y algunos de mis textos (pocos).


P.- De islas y pleamares, es, hasta la fecha, el poemario más voluminoso que ha ganado el premio Luys Santamarina, algo que resaltó Pablo Méndez durante la presentación del libro. ¿Demasiado generosa o convencida de la calidad de los poemas que remitiste al certamen?
R.- El Luys Santamarina, cuando yo me presenté, pedía entre 500 y 1.000 versos (este año lo han subido a 600). Mi poemario tiene 734, o sea que está justo entre esas dos cifras. Normalmente prefiero acercarme más a la cifra baja que a la alta, pero en ese caso tenía ese poemario en concreto que me pareció adecuado para el certamen, y no me preocupé de “quitar lastre”. A veces lo hago si veo que hay algunos poemas más flojos, pero me pareció que estaba bien así, y así lo envié.


P.- ¿El poema no debe tener título?
R.- Todos mis poemas tienen título. Es al reunirlos en un poemario cuando se los quito (por regla general) porque no aportan gran cosa al poemario y lo hacen parecer más fragmentado, sin títulos es más una unidad. Pero de hecho se me da genial lo de los títulos, me salen como por generación espontánea, te lo juro, jajaja… tengo una facilidad pasmosa para eso aunque no esté bien que yo lo diga. A veces se me ocurre primero el título y de ahí sale todo lo demás, y otras veces es una frase del poema, o una palabra que abarca la idea general. En algunas ocasiones no se me ocurre un título apropiado y entonces le pongo un número.


P.- Otra característica de tu poesía, al menos en el libro que nos ocupa, son los espacios. No utilizas puntos suspensivos, pero sí espacios las palabras de los versos, como por ejemplo “el brazo sepulcral del extravío tira de mí” ¿Qué nos oculta la autora en ese vacío?
R.- Es un recurso que me gusta bastante, empecé a usarlo hace unos años para separar las frases cuando escribía sin signos de puntuación ni mayúsculas, y ahora lo sigo usando porque abre unas pausas muy interesantes que dan más fuerza a las palabras. También las sangrías.


P.- Me gustaría que hablásemos de tu actividad creativa. ¿Cuándo escribes y cuánto tiempo le dedicas? ¿Te dedicas sólo a escribir o tienes otra profesión?
R.- Sólo me dedico a escribir, y lo hago a todas horas. Me organizo con un tiempo para la poesía, otro para la prosa, y otro para los concursos. Me paso horas ante el ordenador, lo considero mi jornada laboral. Pero las primeras ideas las escribo en papel, por la mañana nada más levantarme, y a veces a última hora de la noche.


P.- ¿Usas mucho la papelera?
R.- Claro, imagino que como todo el que se exige un mínimo, para sacar algo bueno hay que tirar montones de “esto no vale pa ná”. Crear significa también pulir hasta el agotamiento. Voy corrigiendo y corrigiendo hasta que me parece que ya no puedo mejorarlo más. Desde que surge la idea hasta que queda finiquitada hay un abismo. A veces incluso el resultado final no tiene nada que ver con el principio. Y sobre todo en los cuentos, pasan meses y sigo cambiando cosas. No entiendo a quien escribe algo y ya no lo toca más. Es imposible que eso quede bien, aunque a veces la idea inicial es tan concreta que necesita pocas correcciones, pero aún así, el texto hay que trabajarlo hasta darle forma, como un escultor, exactamente igual. Claro que hay gente tan talentosa que todo le sale ya esculpido de antemano. No es mi caso, lo mío es cuestión de mucho trabajo.


P.- ¿Cuándo sabes si un poema es bueno o malo?
R.- Si te refieras a los míos, nunca. Es decir, sé cuándo no es bueno, y por eso voy corrigiendo y corrigiendo hasta que queda como me gusta. A veces me digo “ostras, qué chulo me ha quedado esto”, pero no me atrevo a valorarme porque no sé si sería objetiva. Es mucho más fácil valorar lo de los demás. Por otra parte, cuando ha pasado el tiempo puedo verlo desde otra perspectiva, por eso ahora sé que mis primeros poemas eran terribles por más que entonces me parecieran divinos. Me gusta comprobar que según pasa el tiempo voy mejorando, ya que eso indica una evolución, y como suele ocurrir, cuanto más aprendo más me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender.


P.- ¿Cómo agrupas los poemas?

R.- A veces por temáticas, pero casi siempre van por orden cronológico aunque no tengan que ver entre sí. En este último caso lo complicado es ponerle un título genérico. Pero siempre encuentro un hilo conductor que los una. Yo escribo cada día sobre lo que se me ocurre ese día, y voy guardando los poemas acabados por riguroso orden, así que mis poemarios suelen ser un cajón de sastre que abarca de todo un poco. Pero prefiero eso a andar buscando poemas aquí y allá sobre un mismo tema, porque al ser de distintas épocas no guardarán el mismo estilo, ni estarán escritos bajo las mismas circunstancias, y por tanto no encajarán unos con otros. En alguna ocasión me he propuesto escribir mucho tiempo sobre un mismo tema, pero es francamente aburrido, aunque me han salido cosas interesantes. Prefiero el método cronológico. Sé que en los concursos prima el poemario de un solo tema, pero realmente no escribo para los concursos aunque pueda parecer lo contrario, son los concursos los que me permiten dedicarme a escribir.


P.- ¿Qué lee Yose Álvarez-Mesa?

R.- El periódico y poco más. La verdad que actualmente leo poquísimo (no tengo tiempo). Y nunca poesía, no me atrae como lectora. Me encanta la narrativa, y mis escritores preferidos son García Márquez y Vargas Llosa. Creo que mi estilo tiene algo de realismo mágico por todo lo que leí de estos autores.


P.- El haber sido galardonada en tantos premios literarios, ¿te es más fácil publicar o sigues encontrado dificultades entre las editoriales?

R.- No sé de qué me hablas, nunca me he propuesto por mí misma publicar un libro. Todos mis libros fueron publicados a raíz de algún premio literario. No es algo que entra en mis prioridades liarme con las editoriales, máxime cuando lo mío es la poesía y esto no es negocio para nadie. Por otra parte, no tengo esa fijación con publicar como tienen otros autores, con toda esa labor de promoción que viene después para hacer rentable a la criatura, ¡qué pereza! Me parece un rollo patatero, y de momento no me hace falta. En el futuro quién sabe si cambiaré de idea, ten en cuenta que soy casi una recién llegada y siento que todo me viene un poco grande. Tal parece que el objetivo de un escritor es vender muchos libros, bueno, el mío de momento es escribir, llámame romántica.


P.: Permíteme pasar ahora a unas preguntas más genéricas, que suelo plantear a mis entrevistados. ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?
R.- Sin duda. Sólo si te rebelas puedes encontrar un camino propio por el que echar a andar. Pero hay dos tipos de gente desobediente: la que conoce las reglas y las transgrede, y la que se salta las reglas por desconocimiento o con el simple propósito de epatar. Desde luego, sólo si conoces las reglas sabrás cómo transgredirlas con acierto.


P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo ves?
R.- Para mí es un regalo, no tiene absolutamente nada opresor, al contrario, es liberador. Conozco a quien lo pasa realmente mal hasta concluir un texto, quien sufre porque no encuentra las palabras que busca o no sabe plasmar aquello que tiene en la cabeza. Yo disfruto cada tramo del proceso creativo de igual forma, no me agobio por no ver resultados inmediatos, nunca tengo prisa por verlo acabado, y me tomo todo el tiempo necesario hasta verlo como yo quiero. La verdad que cuando escribo tengo una paciencia infinita, cosa que no me pasa en los demás ámbitos de la vida: no soporto perder el tiempo y me agobio hasta en la cola del cine.


P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Qué es entonces escribir poesía? ¿Plantar una maceta?
R.- Lo de la maceta ha estado bueno, Illán, jajaja… No, en todo caso lo de plantar una maceta lo relacionaría con el microrrelato. La poesía la puedes ubicar en esos mismos paisajes: un poema épico sería como plantar un bosque, un soneto plantar un jardín, un haiku plantar una maceta.


P. Esta pregunta la suelo plantear a casi todos los poetas que entrevisto. En el mundo de las prisas, de los avances tecnológicos imparables, del cambio climático, de la pandemia por H1N1, ¿qué sentido tiene la poesía?
R.- Depende de para quién. Como todas las artes, el sentido es el que cada uno le quiera dar. Para mí nada está contraindicado. En estos tiempos probablemente tenga las dos vertientes, la de “paso del arte porque con lo que está cayendo…” o por el contrario, “menos mal que tengo el arte para compensarme por lo que está cayendo”.


P. Escribía Eduardo García que un solo verso feliz puede permanecer durante siglos, mientras toneladas de poemas fallidos se pierden para siempre. ¿No desanima esa realidad al poeta?
R.- Qué bueno, me encanta. Pero no, no desanima en absoluto, un buen poema bien merece desperdiciar miles de ripios, ¿no te parece?


P.- No sólo de letras vive la mujer. ¿Dónde podemos encontrar a Yose Álvarez-Mesa en la red? ¿Le dedica mucho tiempo a ella?
R.- Casi nada. Tengo
un blog donde pongo una entrada cada tres o cuatro días, dos minutos me lleva hacerlo. También estoy en facebook, porque hoy en día o estás en facebook o no existes. Aquí incluyo enlaces a mi blog cada vez que pongo una entrada, o sea, medio minuto. Me hice también cuentas en MySpace y en Twitter, pero no les hago ni caso. Total, que no pierdo yo el tiempo en la red, si no es en la web premiosliterarios.com, donde entro todos los días a ver las nuevas convocatorias de concursos, o en Google para buscar información o documentarme para algún relato, o en bajarme música y poco más.


P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve la galardonada poeta?
R.- Si te refieres a los libros en papel, aún les queda mucha cancha. El e-book es un gran invento, pero una buena parte de los lectores (los menos jóvenes) tardaremos en acostumbrarnos, de la misma forma que aún nos parece mucho más auténtico tocar las páginas que un aparato electrónico. Pero es cuestión de tiempo, como todo lo nuevo requiere un periodo de adaptación. Supongo que entonces tendremos el mismo problema que ahora hay con las descargas de música, que han hecho bajar las ventas de discos una barbaridad (y hasta el top-manta está en vías de extinción), pero estoy segura que para entonces ya habrán inventado algo que impida bajarse nada gratis. Si es que este chollo ya nos está durando mucho, pero sobre este tema habría para hablar largo y tendido y me parece que no es el momento.
Y si te referías a los libros en general, su futuro es el que decidan las grandes editoriales, que son las que mandan. Pienso que hay una amplia oferta de mercado, pero las editoriales casi siempre apuestan por los mismos nombres conocidos y a veces se publican libros infumables de autores consagrados, cuando hay por ahí buenísimos escritores que no los conocen ni en su casa y a los que nadie les da una oportunidad. Entiendo que una editorial es un negocio y nadie apuesta para perder, pero si siempre publican los mismos, la literatura no avanza demasiado. En cualquier caso, el futuro de los libros siempre será bueno mientras siga habiendo lectores, y creo que esto no cambiará porque la lectura es un bien necesario para muchísima gente.

Muchas gracias.

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