viernes, 9 de octubre de 2009

Hablando de libros con Jesús Barona Vilches



Jesús Barona Vilches, Córdoba, Nochebuena de 1976. De temprana vocación literaria, es autor de varios poemarios, la mayoría inéditos en su conjunto, aunque publicados en diversos medios de manera fragmentaria. Inicia estudios de Arte Dramático, coquetea con el teatro y la radio antes de dejarse llevar por su vocación de historiador y docente, licenciándose finalmente en Historia. Es cofundador, junto con la poetisa cordobesa Ángela Jiménez y el escritor Álvaro Bellido, del Colectivo literario 101.

Ha trabajado como docente en diversos ámbitos, sobre todo con alumnos problemáticos, y actualmente se considera opositor profesional a secundaria. Aunque tiene premiados y publicados algunos relatos, sus esfuerzos literarios se han centrado desde hace más de una década en la construcción del universo de Flor de Jade.


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Pregunta.- En su bitácora podemos leer, respecto a La Flor de Jade: una trilogía que es pentalogía.
Respuesta.- En primer lugar, permítame agradecerle la atención y la acogida. Es para mí, como escritor novel y recién aterrizado en este universo literario, todo un privilegio poder contarme entre sus entrevistados.
Sobre la cuestión que me refiere: creo que es deudora de mis propios esquemas mentales a la hora de abordar este proyecto y de la intención, siempre presente, de mezclar en todos sus aspectos la realidad y la ficción. A todos los efectos, la Saga de La Flor de Jade es una Pentalogía y de este modo será editada, es decir, serán 5 volúmenes. Sin embargo, conceptualmente tiene estructura de trilogía. Esto no es sino un guiño a la raíz por la cual esto es así y que responde a cuestiones íntimamente ligadas con la naturaleza del argumento: En mi universo, La Flor de Jade es un viejo poema ancestral (al viejo estilo de los grandes textos cosmogónicos de la antigüedad de nuestro propio mundo) en cuyo fondo este universo fantástico se piensa a sí mismo y relata de manera mitológica su propio origen. Dentro de la misma fantasía, a lo largo de la historia, muchos han sido quienes han escrito ensayos y postulados inspirados en ese texto mitológico. Uno de ellos sería un erudito elfo, encuadrado en el esplendor del mundo élfico y conocido históricamente con el seudónimo de Arkannoreth. Este autor sería el primero en creer que el texto arcano tenía un mensaje oculto y escribió una trilogía profética en torno a este tema, titulada: Los Enigmas. Esta trilogía planteaba 3 enigmas: El Encuentro, La Senda y De lo Oscuro. A su vez los dos primeros enigmas se dividían en dos volúmenes cada uno: Al Encuentro correspondía El Enviado y El Círculo se Abre. A La Senda: El libro de los Herederos y el Libro de las Alianzas. El último enigma correspondía a un único volumen: El Círculo se Cierra.
Yo sigo esa misma estructura en la Saga haciendo una traslación e identificación clara de la ficticia obra de este pensador elfo en mi propia secuenciación. Así los 5 volúmenes de la pentalogía tendrán esos mismos títulos, quedando “superpuesto” y ciertamente “enmascarado” su carácter de trilogía en aras de su idoneidad editorial. Arkannoreth organizó temáticamente su obra planteando en El Encuentro, su primer Enigma, las claves iniciales y la reunión de fuerzas. El segundo Enigma: La Senda, planteaba las vicisitudes del camino. En el tercero organizaba las consecuencias y conclusiones, cerrando el ciclo. Exactamente así está organizada mi saga, pero creo que huelga decir por qué desde el pragmático punto de vista editorial era imposible plantearlo como trilogía.


P.- Háblenos de los inicios de su saga. Me gustaría que nos remontásemos a esas primeras lecturas que han influido en su forma de escribir.
R.- Creo que la primera redacción más o menos consciente del primer volumen de esta pentalogía se remonta a 1995. Hubo ensayos previos pero no tenían ni por asomo ánimos de ser nada serio. Al día de hoy agradezco mucho no haber buscado por entonces manera de que fuese publicada porque eso me permitió crecer como escritor, foguearme en esa misma trinchera. El texto maduró a un ritmo lento y fue cientos de veces modificado y enmendado con nuevas y enriquecedoras aportaciones. Creció y se nutrió hasta cotas insospechadas y me dio el tiempo suficiente de madurar todo el contexto en el que la historia tiene lugar, pudiendo extenderlo hasta más allá de unos límites que jamás hubiese podido concebir de otro modo.
Cuando se me presenta la ocasión de citar las fuentes literarias de las que Flor de Jade es deudora (o mi propio estilo narrativo, sin ir más lejos) siempre me encuentro en la misma disyuntiva que no es otra que quedar bien y citar las obras y autores capitales del género (que sin duda están) o ser realmente honrado y dar el verdadero valor a aquello que realmente lo tuvo. Suelo decantarme por la segunda opción.
Me veo en la obligación moral de elevar unos libros que literariamente son de escaso valor en cuanto a calidad discursiva en general, pero que descubrirlos en la más tierna infancia, como yo lo hice, abrió un universo mágico a la imaginación y me aportaron unos placeres indescriptibles; y sobre todo estimularon como nunca otros la mente fértil y fácilmente impresionable de un niño. Me refiero, especialmente, a los pequeños Libro-Juego publicados por Timun Mas de la serie Dragones y Mazmorras y que aún guardo con cariño. Sus autores no son famosos y sus títulos intrascendentes, pero por aquel entonces (me remonto a los 80) resultaron toda una revolución en el concepto de lectura interactiva. A ellos, especialmente, debo mi obsesión por integrar al lector en la historia y hacerlo partícipe casi en primera persona de los asuntos que en ella se plantean. Sin duda, hay textos mejores, pero aquellos libros y el modo en el que eran leídos fueron para mí la llave de la Caja de Pandora.


P.- Su forma de escribir también tiene una importante influencia de los recursos cinematográficos actuales, buscando imágenes como si manejase una cámara. ¿Hay una película en su vida que sirva de ejemplo?
R.- Realmente no la hay, una en concreto, me refiero, que fuese decisiva; pero la influencia del cine es capital para mí. No escondo que formo parte de una generación que ha crecido con un formato audiovisual que hace mucho hincapié no sólo en la historia que cuenta sino en los recursos visuales que utiliza para contarla. Un modo de cine que explota en la década de los 70-80 y que ha evolucionado y crecido a un ritmo exponencial hasta hoy. Lo que yo rescato del cine, o al menos es mi propósito, es la capacidad de jugar con la inmediatez e impacto de la imagen. Soy eminentemente visual, no sólo a la hora de plantear un texto. Primero lo veo y luego lo paso al papel. Creo que la imagen tiene mucha fuerza, mucha potencia: haciendo honor a aquello de que una imagen vale más que mil palabras. Trato de robar ese carácter “esencial” del cine y proporcionárselo a mi manera de escribir, fortaleciendo con ello el texto. Luego, reconozco que me fascina encontrarme un montaje sorprendente en las historias del celuloide. Esa manera de romper y de crear ritmo que tiene el cine… Me encantan las películas de Tarentino, especialmente por sus agresivos montajes y cuyo efecto en el lector-espectador, sin duda, yo también busco.
Por otra parte no escondo que hay planos, imágenes, escenas que he visto (no necesariamente en películas) que me han inspirado aspectos, parajes o momentos que no he podido evitar que formen parte de mi trabajo.


P.- En su novela me han sorprendido positivamente las notas a pie de página, algunas como en la de la página 363, bastante extensa. Este no es un recurso muy utilizado en novela.
R.- Supongo que es deudor de mi formación como historiador y a la abundancia de ellas que pueden encontrarse en los libros de historia, que han sido una gran fuente de inspiración en muchos aspectos para esta obra. Pronto me di cuenta que necesitaba un recurso para poder dar al lector información complementaria a la historia, para documentar un universo que era muy rico, pero que no tenía cabida en el argumento más allá de una simple referencia. No podía permitirme el lujo de romper la dinámica del discurso para aportar datos intrascendentes en la historia pero enormemente ilustrativos del universo que manejo. La fórmula de la “nota al pie” me pareció la más acertada; especialmente justificada al narrarse esta historia en primera persona. Son como anotaciones personales del propio narrador. Durante mucho tiempo dudé cómo sería recibido aquel recurso por el lector. Hoy compruebo entusiasmado que es una de las cosas que más positivamente se están valorando del texto y uno de los secretos por los que el Universo de La Flor de Jade se enriquece tanto y parece al lector tan sólido y distinto.


P.- Utiliza usted también mucho los puntos suspensivos. ¿Qué busca con ello?
R.- Soy un apasionado de la literatura romántica, y cuando digo romántico me refiero al Romanticismo histórico. Los autores del XIX usaban los puntos suspensivos con mucha intensidad y creo que adquirí ese vicio en mi adolescencia. Ese “dejar en caída” el texto, ese “dibujar silencios” me apasionaba; sin embargo en ocasiones uno tiende a dirigir en exceso la entonación y ritmo de lectura con ellos. El Enviado peca quizá de ser el libro más antiguo y por tanto el que con mayor evidencia delata los anclajes de un estilo de escritura en formación. Sigo utilizando los puntos suspensivos en los siguientes volúmenes, pero mi evolución personal me ha hecho desprenderme mucho de esa insistencia.


P.- En esta primera entrega, ¿quedan fijadas las bases de toda la historia o encontraremos nuevos detalles a lo largo de las siguientes entregas?
R.- Suelo decir que si la Saga completa fuera un banquete, el primer volumen supone la preparación de la mesa. En El Enviado se marcan las primeras claves. Especialmente era mi pretensión conectar a un lector no necesariamente familiarizado con las claves del género fantástico al eje de coordenadas que yo diseño para esta saga. Creo que ese primer objetivo se cumple sobradamente, de ahí entre otras cosas que el texto final de ese primer volumen sea sensiblemente extenso. También quería presentar a algunos de los personajes dinamizadores de la historia y tener la calma suficiente para comenzar a hurgar en sus heridas y esbozarlos al lector. Quería ir más allá del mero personaje títere al que le suceden cosas. Mi búsqueda pretendía justo lo contrario: plantear personajes a través de los cuales, las cosas suceden. El primer volumen marca unas bases. ¿Qué vamos a encontrar en los siguientes? Fundamentalmente la ruptura de esas bases. Muchos de los planteamientos asumidos por el lector como fijos en el primero no lo serán en los libros que lo continúan. Muchas de las imágenes preconcebidas de los personajes, sus trasfondos, sus motivaciones o justificaciones, no serán así o se presentarán altamente matizadas. La dirección de la dinámica del argumento y los valores prefijados en él se verán alterados.
A esto debemos sumar la inclusión de muchos más personajes y de constantes giros de argumento que complicarán cada vez más un planteamiento que a priori es simplista y de claves manidas. En cada volumen el enfoque se distancia del original punto de referencia. Si en El Enviado el centro de atención está en un grupo reducido de personajes, en el segundo se distancia para que entren en juego cuestiones colaterales; se permite traspasar al mundo exterior en el que ese grupo se mueve. En el tercero se alejará aún más y se integra una visión global de razas al completo y así sucesivamente. De esta forma entran en lid culturas, fórmulas de pensamiento, filosofías, religiones, puntos de vista y maneras de enfocar el mundo que necesariamente pervertirán y obligarán al replanteamiento inicial de las primeras claves manejadas.


P.- A lo largo de la novela encontraremos dos formas de narrar los acontecimientos. Unas veces será el narrador omnisciente quien nos cuente los acontecimientos, en otras será en primera persona, uno de los personajes nos contará todo cuanto le sucede y cuanto ve.
R.- Lo cierto es que en realidad no hay esas dos voces. Prácticamente siempre es la voz en primera persona la que narra, aunque lo haga en tercera omnisciente. Si distingo, es sencillamente por no llevar a la confusión y porque el hecho de cómo ese personaje acaba escribiendo la historia también es parte del argumento, cuyas claves no doy en el primer volumen. En ocasiones, ambas voces (por esto de ser en el fondo una sola) se “mezclan”. Quería un libro en primera persona que dialogara directamente con el lector y que se permitiera el lujo de no ser objetivo. Los pensamientos, las deducciones y el tamiz que implica la voz en primera persona son para mí muy importantes, esté o no de acuerdo con ella. Que el narrador sea alguien alejado del universo que planteo, no comparta sus claves y necesite hacer el esfuerzo de entenderlas, no sólo me da mucho juego sino que además, creo, potencia ese acercamiento entre la historia y el lector.


P.- La primera edición de El Enviado es de mayo de 2009. ¿Cómo han respondido los lectores a una saga que se presenta con tan larga pretensión de vida?
R.- En general he recibido de todo. En el lector de saga hay un miedo inherente a comenzar una lectura que no tiene garantías expresas de que vaya a ser finalizada. Es un miedo legítimo. En mi caso, el que sean 5 volúmenes (yo un escritor novel y mi editorial modesta) acrecienta ese temor. Mil cosas parecen planear en contra. Una vez conocido el texto, afortunadamente, el que sean 5 volúmenes parece aliarse a mi favor. Me pone la carne de gallina cada vez que escucho a un lector decir lo que considero que es uno de los más grandes halagos que puede recibir un escritor de sagas y es aquello de: ojalá la historia no acabe nunca. Lamentablemente para quien eso espera debo decir que el final está completamente cerrado, al menos por lo que respecta a la base argumental de esta saga.


P.- Al final de su libro, usted nos dice que está seguro de que volveremos a vernos; no es un deseo, es una amenaza. Supongo que la continuación está ya escrita.
R.- Cierto. La amenaza es firme. Segundo y tercer libro de la saga están terminados hace tiempo a la espera de ajustar detalles de cara a su publicación. Actualmente trabajo en el cuarto libro que irremediablemente ha notado la vorágine de eventos de promoción del Primero. El quinto está perfectamente diseñado. Al menos por mi parte la saga está prácticamente asegurada.


P.- ¿Para cuándo se prevé que estará en las librerías la segunda parte?
R.- El segundo libro será La Flor de Jade, Libro Segundo: El Círculo se Abre. El manuscrito ya está en poder de mis editores y a ellos corresponde decidir la oportuna fecha de salida. En cualquier caso, el primero lleva aún poco recorrido y será normal esperar lo que suele ser habitual en cuestiones de espacio entre volúmenes para una saga: aproximadamente un año. Preveo que si no hay ningún contratiempo o por razones de conveniencia editorial se decida adelantar o retrasar las fechas, muy probablemente el segundo volumen esté disponible en librerías a partir de Abril-Mayo de 2010.


P.: El japonés Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Qué es entonces escribir una pentalogía con libros de 621 páginas?
R.- Una extraña parafilia cercana al masoquismo. En cualquier caso nuestro refranero, siempre sabio, advierte aquello de: palos con gusto saben a gloria. Si bien es cierto que desde muy pronto supe el número de volúmenes que compondrían la saga, el número de páginas no es algo que decida en modo alguno de antemano. Dejo que la historia respire y me pida su propio espacio. Luego, viene la fase de ajuste y decidir, como si de un montaje de cine se tratase, qué tomas hay que descartar. El Enviado, por ser el primer volumen necesitó de muchas más páginas, pero los siguientes se han quedado como cien páginas más breves. Siguen siendo volúmenes extensos pero ninguno supera ya las 600 páginas como el primero. Siguiendo con la idea del bueno de Haruki, me he embarcado en una auténtica selva tropical, sin duda; pero es el terreno que domino y donde me siento cómodo. Me gustan las historias de cocción lenta donde poder explayarme en los detalles, en los personajes, sus trasfondos; jugar con el ritmo en el que dosificas la información… en fin, donde pueda ver un horizonte amplio de acción y usarlo a mi conveniencia. Cuanto más denso y tupido es el bosque, más a gusto me encuentro. Lo realmente complejo para mí es desarrollar una historia en 5 páginas y en este sentido tengo verdadera admiración por los maestros del relato corto y el micro-relato.
En cualquier caso, la extensión no es óbice para nada, mucho menos de calidad, si no se consigue lo más importante que es, a mi juicio, captar el interés del lector y hacerle partícipe emocional de tu historia.


P.: Esta sección de mi bitácora y de vegamediapress.com se llama Hablando de Libros. ¿Cómo ve el futuro de los libros el historiador?
R.- La verdad, da un poco de vértigo hacer predicciones en un momento de inminente cambio como el que parece avecinarse. La revolución tecnológica ha afectado a muchos sectores, desde las comunicaciones, el hogar, el ocio… sin embargo el mundo del libro parecía haberse mantenido al margen de estos cambios, ciertamente radicales en desde el último tercio del pasado siglo. Era sencillamente ilógico pensar que antes o después el mundo del libro, prácticamente inmutable en su esencia desde el Renacimiento, no fuera a verse afectado de manera directa. Desde mi humilde punto de vista creo que los nuevos soportes, como el E-book que tanto revuelo está suscitando, no amenazan al libro en su concepción. Mientras el mundo sea mundo existirán lectores como han existido desde que se inventó la escritura y por lo tanto habrá libros. Otra cosa será la relación entre los distintos agentes que hoy por hoy están implicados en la producción y difusión de la literatura. En este sentido, de la misma manera que la invención de la imprenta trajo consigo el final del control (en occidente) de los monasterios sobre lo que se escribía y leía; en otras palabras, rompió el monopolio eclesial en el que estaba encerrado el libro, los nuevos soportes desafiarán principalmente a libreros y sobre todo a distribuidores que son, especialmente los segundos, esenciales en el modelo actual y absolutamente prescindibles en el que parece avecinarse. Las editoriales se reconvertirán y se volverán con toda seguridad editores y vendedores de sus productos a través de sus propios portales web. La librería clásica, con toda seguridad también desaparecerá a la larga (ya lo estamos viendo), pero probablemente pervivirá en la red. El consumidor se acostumbrará a leer sobre pantalla y a tener en un solo soporte toda una biblioteca (los bosques en el fondo lo agradecerán) y a los escritores nos queda la tarea de ajustarnos a ese nuevo sistema y reciclarnos en él. Nuestro trabajo seguirá siendo tejer historias por lo que, creo, poco debe importarnos el aspecto final que estas tengan de cara a su consumo. Lo que sí debemos hacer es participar activamente en el nuevo modelo para asegurarnos, que como en toda dedicación, recibamos la compensación justa por lo que hacemos.
Más ardua me parece la concienciación social sobre la piratería y esa comodidad que a todos nos invade cuando podemos conseguir algo absolutamente gratis. Pero ese no es el problema sino una consecuencia colateral inherente a los ajustes necesarios a los cambios. Es decir, el problema de la piratería no lo tenemos sólo los escritores, sino todo aquel que produzca algo susceptible de ser pirateado.
Sobre la cuestión nostálgica que muchos refieren al placer de pasar hojas o el olor de un libro recién abierto, suele ser normal en las generaciones que experimentan el cambio tecnológico, pero es algo más que transitorio. Sin remontarse muy atrás, hay quien advertía que la verdadera magia de escuchar música lo brindaba el sonido rasposo de la aguja rasgando el vinilo. Nadie lo echa hoy de menos ante la comodidad que supone el Mp4 en el móvil.
No estoy especialmente preocupado: La industria se reconvertirá y todos ocuparemos nuestro lugar con más o menos esfuerzo a poco que tengamos un mínimo de capacidad de adaptación. Todo lo que rodea al mundo del libro puede cambiar pero en esto de la literatura son imprescindibles únicamente dos factores: alguien que escriba libros y alguien que los lea. Afortunadamente los autores seguimos siendo una de esas dos piezas fundamentales y la otra siempre estará ahí mientras el género humano siga sobre la tierra. Así que, que venga el futuro, que aquí le esperaremos.


Gracias por su tiempo, espero que nos sigamos encontrando en Mundo Conocido.
El placer ha sido enteramente mío.

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