viernes, 3 de julio de 2009

Hablando de libros con Pedro Camacho Camacho

Pedro Camacho Camacho, Jabalquinto, 1977, es ya un habitual de Acantilados de Papel. Diplomado en Magistratura de inglés por la Universidad de Jaén, descubrió, tras terminar la presente novela (Caballero de dragón), que su vocación era escribir. Colabora habitualmente con portales literarios y sus relatos han aparecido publicados en varias antologías, pero se dio a conocer con su novela “La elegida de los dioses”, primer volumen de la saga Cuentos del Círculo de Bardos, que retomará en breve.

El próximo día 16 de julio, a partir de las 19,30 horas, presentará Caballero de dragón en la FNAC de Nueva Condomina, Murcia.
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Pregunta.- Su primer libro publicado fue La elegida de los dioses (2005, 2007), pero según puede leerse en su biografía, es a partir de terminar Caballero de dragón (2009) cuando descubre que su vocación es escribir.
Respuesta.- Bueno, en realidad, me refería a mi primera novela. Iba a comentar el error en la pregunta, pero pensándolo mejor, he de decir que la afirmación es cierta. Caballero de Dragón fue… diferente. Tardé mucho en plantearla, llevaba mucho tiempo dándole vueltas, pero una vez preparado fue todo muy rápido.
Sí, puedo afirmar que Caballero de Dragón ha abierto mi “Caja de Pandora”.


P.- En esa vocación, ¿qué destaca más?, ¿dónde se siente mejor, en la narrativa fantástica o en la literatura infantil-juvenil?
R.- En realidad, para mí van las dos de la mano. Verá, yo no escribo literatura juvenil; escribo literatura fantástica. Luego, resulta que por mis gustos, mi estilo, mi forma de ser y de pensar, el producto final es juvenil.
El caso es diferente si hablamos de literatura infantil, en ese caso, sí que tengo que adaptar mi lenguaje y vocabulario.
Pero puedo concluir que soy escritor de Literatura Fantástica que, sin darse cuenta, escribe para un público joven.


P.-Centrándonos en Caballero de dragón, usted nos lleva desde el momento actual a la España inmediatamente anterior al descubrimiento de América.
R.- Bueno… sí, aunque resultó ser una consecuencia de la investigación. Una rama de la leyenda —una rama no oficial— me instaba a cruzar el Atlántico: lo tuve claro. Podía aprovechar la oportunidad para introducir a los jóvenes lectores en un mundo —el descubrimiento de América— que siempre les toca ver en arduas y a veces aburridas clases de historia.
Si uno se detiene un momento a pensar en aquella época, en aquella travesía y en los lugares que descubrieron, se da cuenta de que es algo muy interesante y nada aburrido.


P.- Y en momentos en los que vivimos, que Eduardo Segura definió como tiempos iletrados, de analfabetismo falaz, necio y orgulloso, usted se atreve en una novela infantil-juvenil a destacar parte de nuestra cultura a los más jóvenes.
R.- La clave está en contarlo como si fuera fantasía. Quien no conozca nada de la historia del descubrimiento —me consta que muchos de los niños que leen el libro no lo conocen—, se enfrentan a esos capítulos del libro como al resto; es decir: pura fantasía; y los disfrutan. Por eso, es también una ventaja leer Caballero de Dragón en los colegios e institutos, porque el Maestro/profesor puede sacar partida del libro para explicar algunas cosas de la Historia.


P.- En el
comentario de este libro, ya destaqué que usted no olvida que en la España del siglo XV la religión, con sus claros y con sus oscuros, era un factor importante en las vidas de la gentes, lo que además tendrá repercusiones en el desenlace final.
R.- Bueno, en realidad no buscaba nada por el estilo, pero al retratar la realidad de una sociedad y una época, en un momento tan particular como los albores de la Reconquista, imagino que no me quedaba más remedio.
Además, el tema de las Religiones, sus relaciones y la búsqueda de la verdad siempre me han fascinado. Imagino que aún sin ser consciente de ello era normal que acabara destilándose de la historia.


P.- El viaje de Ángel, el personaje de Caballero de dragón, desde Jaén al puerto de Palos, me trajo agradables recuerdos de la obra de Lord Dunsany. Usted siempre ha reconocido que casi todo cuanto sabe de escritura lo ha aprendido en portales como sedice.com, tierras de acero, etc. Pero, ¿qué autores o autoras le han influido?
R.- Bueno, aquí hay que hacer distinciones. Me explico: soy un ferviente lector de fantasía, por tanto tengo que hablar de Tolkien, David Eddings, Weiss y Hitman en cuanto al mundo anglosajón y Negrete, Tobías Grumm y J. Vilches en cuanto a los españoles —entre otros muchos—. Pero al final uno acaba leyendo de todo, desde ciencia ficción hasta libros de historia.
También he de reconocer que estoy muy influido por los mundos del Rol y por juegos de ordenador de la misma temática; qué le vamos a hacer, soy todavía un niño.


P.- Regresando a la novela, ¿qué es el lagarto de Jaén?
R.- El Lagarto de Jaén es un “monstruo” legendario que a partir del siglo XV aproximadamente fue un verdadero problema para los pastores de Jaén (el barrio de la Magdalena), puesto que se comía el ganado y daba más de un susto.
Se supone que tenía su morada en un nacimiento de agua de dicho barrio, donde ahora tiene una escultura que lo recuerda.
Ese es el punto de partida que yo utilizo para escribir la novela, aunque mi lagarto es un pelín más grande.
A partir de él se ha creado una cultura casi; con la expresión más conocida de Jaén que ha traspasado fronteras: “Así revientes como el lagarto de Jaén”. Sobran las explicaciones


P.- Una leyenda que entiendo no es inventada por Pedro Camacho.
R.- Como he comentado antes, la leyenda es antigua. Por eso tomo prestadas alguna ideas y luego tejo la historia a su alrededor.
Investigando acerca de lo poco cierto que hay sobre esta leyenda, se abrió una posibilidad: el lagarto era un cocodrilo traído de América por un carpintero de Jaén. Se trataba de una frase perdida en una web de internet, nada oficial, por supuesto, pero para mí fue la idea que daba comienzo a la novela.
Dentro de ella se explican las tres versiones más conocidas y cual es la que parece más cierta. Pero como comprobará el lector, el párrafo que ocupa la leyenda casi nada tiene que ver como mi lagarto.


P.- ¿Cómo surge la idea de escribir Caballero de dragón?

R.- La leyenda del lagarto es algo que siempre me ha fascinado. Por eso, cuando terminé la Elegida, comencé a investigar. Quería hacer algo divertido e interesante con cosas nuestras. ¿Por qué puede J.K. Rowling escribir sobre sus cosas (mitología inglesa) y no vamos a poder nosotros escribir sobre las nuestras? (Leyenda popular de Jaén).
Luego de conseguir toda la documentación necesaria a través de internet también, pero principalmente con viejos libros que guardaba en mi biblioteca lo tuve claro.


P.- Un libro de ciento doce páginas puede dar la impresión de que se escribe en una sentada. ¿Qué hay tras de él? ¿Cuánto tiempo le llevó escribirlo?
R.- Pues, efectivamente se escribe de una sentada. En concreto a un capítulo por día. Es decir, quince días. Sin embargo, al tratarse de un libros histórico en gran parte, el proceso de investigación me llevo meses, por lo que… juzguen ustedes mismos.


P.- Ya hemos destacado que usted escribe novela y relatos o cuentos. Supongo que en la temática de estos últimos estará presente la ciencia ficción. ¿Sabe por qué se lo digo? En la página treinta y cinco de Caballero de dragón, aparece la expresión “la nave nodriza”, que personalmente me trae recuerdos de la serie “V”.
R.- Bueno, ciertamente es un término que se ha utilizado hasta la saciedad en la ciencia ficción, pero creo, que es una de las palabras que mejor se encuadran en el tiempo de la novela. Los marineros llamaban a los barcos, aún hoy, pero especialmente en la época, naves. Nodriza es una palabra antigua que se refiere a la mujer que amamanta a los niños —que no son suyos—. Por tanto una nave nodriza es la nave que está al cargo de otras más pequeñas y que les suministra lo necesario para continuar la travesía.
En fin, que creo que es la expresión más adecuada.


P.: Ya que hablamos de novela y cuento. El japonés Haruki Murakami dijo que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ve Pedro Camacho?
R.- Pues yo creo que todo depende de si uno sabe lo que va a escribir o no. Para mí, escribir un cuento es un martirio y escribir una novela un placer. Tal vez sea porque mis novelas son tan extensas como los cuentos de otros.


P.- Al principio de la entrevista citábamos La elegida de los dioses, la primera entrega de Cuentos del Círculo de Bardos. ¿Cuándo regresarán Venus, D´horin, Gharin, Srider y demás personajes?
R.- Ya está terminado El Legado —la segunda parte— esperemos que al final del verano podamos leerlo.


P.- Usted aún se considera un autor novel, así lo he leído en su
página personal. Me gustaría que contase a otros jóvenes autores y autoras cómo iniciarse en el mundo editorial y, más aún, cómo encontrar editorial.
R.- Lo primero, es tener algo escrito. Luego, dárselo a alguien que realmente tenga costumbre con esto de escribir. Luego, después de asegurarnos que el manuscrito está bien escrito —estilísticamente hablando— moverlo por todas las editoriales que casen con el estilo del texto. Mientras esperamos, seguir escribiendo: relatos, cuentos, otras novelas para ir haciendo currículo… y por último tener un poco de paciencia y suerte.
Y lo más importante, tener claro que no vamos a vivir de esto. Tal vez en veinte años… pero no ahora.


P.- Una pregunta que me asalta en este momento, ¿tiene agente editorial?
R.- No. Y te voy a decir por qué no.
Para tener agente editorial, hay que tener novelas, y yo no tengo novelas. Voy terminando y, gracias a Dios, conforme termino mi editorial actual va publicándome. Mientras no me sobren las novelas es una tontería tener agente: ¿Qué le llevaría?



P.: Nuestra
anterior entrevista fue en enero de 2008, por eso me gustaría saber si su opinión sobre el futuro de los libros ha cambiado.
R.- No. Sigo creyendo que no desaparecerá el libro. Lo que si es cierto, es que el libro electrónico va cobrando adeptos y se presenta como una alternativa de futuro. Pero primero fue el papiro y luego el papel…


Ha sido un enorme placer volver a charlar con usted.
El placer ha sido mío. Muchas gracias.

2 comentarios:

Alex dijo...

Qué tío más grande eres Pedro.

A.J.Srider dijo...

:D Me halagas, Alex.

Un saludo y Gracias, Paco. Un placer, como siempre.