viernes, 16 de enero de 2009

Hablando de libros con Elías Meana

Elías Meana nació en Salamanca el 1 de junio de 1946, y actualmente vive en Molina de Segura (Murcia) Cursó estudios en la Facultad de Náutica de Barcelona y ejerció la profesión de marino durante siete años, tras los cuales se incorporó al Servicio Marítimo de una importante empresa de telecomunicaciones. En 1983, y a bordo de la goleta Idus de Marzo, participó como tripulante en la primera expedición española a la Antártida. Más adelante, formó parte del equipo técnico que en 1986 construyó la base antártica Juan Carlos I, y al año siguiente fue nombrado jefe de la misma. Durante varios años siguió colaborando en tareas logísticas en el Programa Nacional Antártico.

Ha publicado las novelas María la Bonita (premio Nostromo), Ganando Barlovento, Capitán de Fortuna, Entre dos banderas, El Piloto Azul, ¡Intrusos! y Aventura en el Mar Helado. Y el libro técnico Manual práctico del sistema mundial de socorro y seguridad Marítima.
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P.- Tal vez para empezar, Elías Meana, el padre de la criatura, debería contarnos quién es El Piloto Azul.
El Piloto Azul, es el personaje fantástico del que me valgo para contar lo que de la Antártida quería trasladar a los lectores. Este personaje, cuyo nombre en realidad es Ignacio Calcerrada Valdés, supuesto oficial de derrota del navio español San Telmo, que allá por 1819 naufragó en la Antártida (sus más de setecientos tripulantes fueron lo primeros hombres en vivir y morir en aquellas tierras). Él y sus extraordinarias facultades, adquiridas durante el siglo y medio que permanece hibernado entre los hielos milenarios, es lo único que hay de fantasía en los tres libros de la colección, el resto, lugares, bases y fauna, es real, y lo que acontece, puede serlo.

P.- Desde la lectura de la primera entrega, Una leyenda de la Antártida, siempre he sentido curiosidad si la erupción del volcán que resucita a su personaje a la vida, y que usted fecha en 1970, en la Isla Decepción, es un hecho real o forma parte de la fantasía.
Esta erupción es absolutamente real, y de momento es la última del volcán sumergido que hay en esta extraordinaria isla. En aquella ocasión, sus efectos fueron tremendos. La erupción fue tan violenta que cambió la orografía, destruyó dos bases; una chilena y otra británica, y dañó una tercera argentina. Hoy en día, España cuenta allí con la Base Gabriel de Castilla, en la que entre otros estudios, se realizan los de vulcanología.

P.- Porque esa característica, mezclar realidad (preocupante realidad, me atrevería a decir) y fantasía es la característica principal de El Piloto Azul.
Como antes decía, la única fantasía es la que conlleva el propio personaje. El dotarle de facultades extraordinarias, abre un cuasi infinito abanico de posibilidades que me permiten contar de forma más amena sus aventuras y desvelos.

P.: La serie de El Piloto Azul ha llegado a su tercera entrega y goza de muy buena salud.
Así parece ser; son muchas las bibliotecas públicas en las que se pueden encontrar los tres volúmenes, y en algunos colegios, son de lectura obligada por los valores humanos que encierran, entre otras razones. Para mí, estos dos hechos, son suficientes para corroborarlo.

P.- Una salud, la del Piloto Azul, que no goza La Antártida.
Afortunadamente, la Antártida goza de buena salud, lo que no quiere decir que no esté amenazada ni libre de tropelías, y de ahí la creación de este personaje, para con su intervención, advertir a la juventud de los peligros que sobre ella se ciernen, y de la necesidad de preservarla de estos ataques, y de los que en un futuro pueda sufrir, pues, aunque actualmente se encuentra protegida por el llamado “Tratado de Madrid”, el mañana está en manos de los más jóvenes.


P.- ¿Qué siente cuando escucha o lee de que la placa de Wilkins, el puente natural entre las islas Charcit y Latady, de está más en peligro cada día que pasa?
A esta pregunta le voy a responder con otra: ¿por qué no se divulga también que, mientras que en la parte de la Antártida que “mira” hacia Europa, la placa de hielo y los glaciares están en retroceso, en la que “mira” hacia Australia, se encuentran en progresión? También podría preguntar que ha pasado con la capa de ozono, de la que ya no se habla. Recuerdo lo que hace veinte años se decía, y yo entonces estaba en la Antártida. Según aquellos catastrofistas, yo tendría que estar ciego, cuando menos.

P.- ¿Cuánto hay de Elías Meana en El Piloto Azul?
Espero que mucho de mi experiencia antártica. En Elías Meana, a la hora de escribir, lo que si hay es mucha, muchísima influencia de la literatura infantil y juvenil con la que aprendió a soñar y a amar a los libros (El capitán Trueno, Salgari, Tin Tin…). Luego vino Julio Verne, Pío Baroja con su trilogía marítima, Zane Grey…


P.- ¿Qué es el espíritu antártico?
Dicho en pocas palabras, este espíritu, que se palpa con solo poner el pie en la Antártida, es la esencia de las mejores virtudes del ser humano, esencia que alcanza a todos cuantos hombres y mujeres allí trabajan en beneficio de la humanidad y del planeta.


P.- Otro de los elementos importantes de esta saga son los dibujos de Juan Carlos Arbex, quien ha dado imagen a su personaje.
A Juan Carlos, cuya faceta más importante como dibujante es la de ser uno de los mejores marinistas (si no el mejor) de España, nunca dejaré de agradecerle su colaboración. Se lee de cabo a rabo los relatos, y luego, partiendo de lo que yo pueda sugerirle, refleja lo que su imaginación le dicta para cada una de las portadas y capítulos.


P.- Esta serie, que es muy visual, y no sólo por los dibujos de Juan Carlos Arbex, tiene también un componente didáctico importante. Usted siempre incluye, al final de la novela, un catálogo de la fauna antártica que aparece en cada entrega, además de una bibliografía. ¿Lo hace pensando en algún sector del público en concreto?
Considero que, si además de llamar la atención sobre la Antártida, consigo trasladar ciertos conocimientos, mejor que mejor. Dos Pelos, con su erudición, me ayuda mucho en este empeño.


P.- Un claro ejemplo de esto que comentamos es uno de los apéndices de Aventura en el Mar Helado: la presencia de los perros en la Antártida.
El incluir a estos animales en este relato viene dado porque el “guión“ lo requería, y también porque quería hacer un homenaje a tan extraordinarios amigos del hombre que, como en cualquier otro lugar del planeta, también allí le han ayudado.


P.- Hablando de fauna: un lobo marino y un págalo hembra, Dos Pelos y Rascasota, son los acompañantes inseparables de El Piloto Azul. ¿Por qué ellos y no otros?
De la rica fauna antártica, los lobos marinos siempre me fascinaron por su gallardía y magnifica estampa, y sobre todo, por su mirada limpia y simpática, por más que a lo largo del tiempo los hayamos masacrado por pura codicia. En cuanto al págalo, lo elegí porque todo “marino de leyenda que se precie, debe tener un loro”, y el Piloto Azul, tiene esa marca. De las aves antárticas, los págalos o skuas, no son las más llamativas, pero a mi modo de ver, tienen mucho carácter; solo hay que pasar por las cercanías de donde están incubando para comprobar el genio que gastan. Además, son audaces y no cejan hasta conseguir su objetivo.


P.- A lo largo de las tres aventuras publicadas, hemos ido conociendo los peligros que acechan a la Antártida, la fauna que la puebla, la belleza de sus parajes y su geografía. Usted nos hace viajar, y conocer, ese hermoso mundo helado.
Me alegraría mucho de que así fuera, aunque siempre faltarán las palabras para describir las maravillas que encierra.


P.- Háblenos de su proceso creativo en general, y, sobre todo, el referente a la serie de El Piloto Azul.
Cuando escribo de narrativa marítima, el motivo viene dado por mi amor a mi profesión de marino, y al hecho de vivir en un país con una extraordinaria historia marítima, desgraciadamente poco conocida, y menos aun, valorada. En cuanto a las aventuras del Piloto Azul, lo que me ha motivado es el impacto que la Antártida me causó a lo largo de las cinco campañas que allí viví. Impacto que no solo lo provocó la naturaleza, si no también las personas que en ella trabajan, todas ellas imbuidas del “espíritu antártico”.

P.- ¿Conocerá nuevas aventuras este personaje o ya ha concluido su periplo?
El Piloto Azul, ha cumplido su misión que no era otra más que los jóvenes y no tan jóvenes, pusieran la mirada en la Antártida (otra cosa será que lo haya logrado). “Aventura en el mar helado”, ha sido su última misión.


P.- Para terminar no quiero dejar de preguntarle, a usted que ha vivido allí, ¿cree que será posible preservar la Antártida? ¿Dejará la humanidad que el cambio climático acabe con ese maravilloso mundo?
Entiendo que si el cambio climático es una evolución natural, como así apuntan numerosos investigadores, independientemente de que la actividad humana lo agrave en alguna medida, poco o nada se podrá hacer, para que no solo la Antártida, si no todo el planeta cambie, tal y como ya ha ocurrido en otras épocas, algunas, relativamente, no muy lejanas. Si este anunciado cambio se debiera exclusivamente a la contaminación que producimos, confío en que sabremos reaccionar a tiempo.



P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el ex jefe de la base antártica Juan Carlos I?
Los libros forman parte de la cultura, y no me cabe duda de que el mundo cada día es más culto, progreso que propicia que cada día se lea más, independientemente de que el soporte de la lectura sea papel o informático.


Muchas gracias.
A ustedes.

1 comentario:

Coronelia dijo...

Noticia de la agencia Reuters:
Científicos británicos han constatado que la gran barrera de hielo antártico Wilkins está a punto de derrumbarse, y solamente se mantiene por un pequeño trozo de ésta que continúa en su lugar.

"Hemos venido a la plataforma de hielo Wilkins para ver su agonía", comentó el especialista del Servicio Británico en la Antártida (BAS, por sus siglas en inglés), David Vaughan, después de que el primer -y probablemente último- avión aterrizara cerca de la parte más estrecha de la barrera. Por ello, los expertos la califican como "la última víctima del calentamiento global" que altera los mapas del frío continente.

Esta extensión de hielo cuenta con un área de miles de kilómetros cuadrados que sobresale 20 metros fuera del mar en la Península Antártica. Sin embargo, se mantiene unida por una franja de hielo de apenas 40 kilómetros, que ha sido erosionada hasta alcanzar una forma de reloj de arena de apenas 500 metros de ancho, en su parte más estrecha. En 1950, la franja medía casi 100 kilómetros de ancho.

Vaughan alertó de que podría durar tan solo semanas o meses. "Realmente se podría ir en cualquier minuto", dijo el lunes Vaughan, en medio de la nieve semiderretida por un brillante sol, junto a un avión 'Otter' gemelo rojo que aterrizó con esquís. La Wilkins llegó a cubrir 16.000 kilómetros cuadrados, y en la actualidad y ha perdido un tercio de su área, aunque aún es del tamaño de Jamaica o del estado estadounidense de Connecticut. Una vez que el hielo se rompa, es probable que el mar arrastre gran parte de sus restos.

Vuelvo a escribir yo. Me extraña que el entrevistado diga que la Antártida tiene buena salud.