domingo, 22 de junio de 2008

Hablando de libros con Raquel Lanseros.

Raquel Lanseros es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de León. Su biografía dice que habla siete idiomas, siete formas diferentes de entender la palabra, el verso. Pero esto es una norma en ella: nacida en Jerez de la Frontera, se licenció en León, vive en Murcia. Asesora en Formación de Inglés en el Centro de Profesores de Murcia, colabora con reseñas y críticas en numerosas revistas, forma parte del consejo de redacción de Ágora, papeles de arte gramático, traductora, poeta. Es, como se ve, un crisol que recientemente ha vuelto a germinar con el accésit en los Premios del Tren 2007, “Antonio Machado” de poesía. Además, acaba de publicar recientemente en la editorial Visor su último poemario Los ojos de la niebla, Premio Unicaja de Poesía.
Tuve el placer de entrevistarla hace unos días, previos a la presentación de su último libro en la Biblioteca Regional.
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Pregunta: Me dicen sus conocidos que entre sus pasiones, además de escribir, están los deportes al aire libre, los largos viajes y aprender nuevos idiomas. ¿No son suficientes siete para sentir la magia de la palabra?
La magia de la palabra se siente intuitivamente desde las primeras nanas que nos canta nuestra madre. Otra cosa es la posibilidad de comunicarse con gente de diversas culturas y países, que es muy enriquecedor y gratificante. Además de que cada idioma nos presta un nuevo instrumento de interpretación de la vida humana.

P. ¿Cuándo cayó Raquel Lanseros en las redes de la poesía?
Llevo escribiendo poesía desde que tengo uso de razón. En la infancia escribía largos poemas épicos imitando los romances que aprendía en los libros de texto. Ya en la adolescencia, llená cuadernos con poemas de amor encendidos y desesperados. Eso sí, la dedicación a la poesía de forma más rigurosa y exhaustiva ha sido más reciente.

P. Por su edad no puede hacer mucho tiempo, pero ¿conserva o recuerda el primer poema que escribió?
La verdad es que no, ya me gustaría. Seguramente trataba de aventuras y princesas, como casi todo lo que escribía en mi primera infancia, imitando los cuentos.

P. Ha publicado poemas en muy diferentes revistas literarias. Háblenos de esta experiencia.
Es muy agradable colaborar en publicaciones de diferentes lugares. Da la oportunidad de conocer personas muy interesantes que tienen en común un amor increíble hacia la palabra, además de poder llegar a lectores que de otra forma sería muy difícil.

P. Y es, además, miembro de la redacción de la revista Ágora, papeles de arte gramático.
El director de la revista Ágora, Fulgencio Martínez, es un amigo personal a quien le debo mucho aprendizaje poético y humano. Lo mismo puedo decir del resto de colaboradores: Joaquín Piqueras, Manuel Cutillas, Pepa Muñoz, etc. Además, la revista es muy rigurosa y pone un especial mimo en cuidar la calidad literaria.

P. Fue finalista del XII Premio de Poesía Encina de la Cañada, con Leyendas del promontorio, publicado en 2005. Fue su primer libro publicado.
Sí, fue una experiencia estupenda. La emoción del primer libro publicado es algo muy especial. Tuve la oportunidad de visitar Villanueva de la Cañada, en Madrid, cuyo Ayuntamiento realizó la publicación. Allí conocí gente muy interesante y me trataron francamente bien.

P. Hablemos de Diario de un destello, primer accésit del Premio Adonais 2005, un poemario que sorprendió a la crítica especializada, y a los lectores. De él se ha dicho que reflexiona sobre la vida de un modo profundo y certero, con el absoluto convencimiento de que todo fin es único (José Belmonte). Rubén Castillo lo comparó con La vida, de Eloy Sánchez Rosillo.
Tanto José Belmonte como Rubén Castillo son dos magníficos escritores que además son muy generosos conmigo. Les agradezco muchísimo sus palabras y no digamos la comparación nada menos que con el inmenso poeta Eloy Sánchez Rosillo, que es mi maestro y mi amigo. Me causó mucha alegría la buena aceptación que tuvo Diario de un destello en general, porque es un libro escrito desde la emoción y la ilusión.

P. Además ha sido incluida en dos, definámoslas así, antologías: II Jornadas de Poesía sobre el Segura y Tributo a Serrat, ambas en 2007.
Es un lujo estar en ambas. Las dos están coordinadas por excelentes poetas y grandes amigos: Eduardo López Pascual y Antonio Marín Albalate. En el caso de Tributo a Serrat, además, fue una forma de rendir homenaje a un personaje que admiro profundamente.

P. De su libro, Los ojos de la niebla (XXII premio Unicaja de Poesía) que ha aparecido publicado recientemente por Visor, el jurado destacó que era un libro “muy meditativo desde el punto de vista de la mujer. Con frecuencia la poeta adopta el monólogo interior como recurso a través del cual los personajes meditan y reflexionan sobre sus propios sentimientos”.
Sí, se trata de una galería de semblantes anónimos, personajes sólo entrevistos, incluso sugeridos, que el propio lector puede recomponer a su modo. La primera persona reflexiona y se muestra a través de todas las personas del verbo, los tiempos, los espacios los géneros y las identidades diversas.

P. Y además de ese libro recién publicado en 2008, obtuvo el pasado noviembre un accésit en los Premios del Tren de 2007, en el apartado Antonio Machado de poesía.
Sí, es un premio que se da a un poema que verse sobre la temática del ferrocarril. Yo he tenido una relación muy estrecha con el tren por circunstancias vitales y me gusta escribir sobre el viaje en tren como símbolo de la vida y de la libertad. Además, el hecho de que el premio lleve el nombre de Antonio Machado es un doble honor, pues es un poeta que yo reverencio.

P. ¿Cómo nace un libro de poemas? ¿Qué pasos llevan a la autora a decir: estos poemas formarán parte de Los ojos de la niebla?
Los ojos de la niebla nació como un libro de proyecto a partir de la idea primigenia de cantar sobre un abanico de semblantes sin nombre. Hubo algunos poemas de los que prescindí en la versión final del libro, porque creo que para un poeta es importante saber descartar y quedarse con la esencia. Los poemas que finalmente integran el libro me gritaban desde el papel su pertenencia.

P. Esta pregunta se la suelo plantear a casi todos los poetas que entrevisto. En el mundo de las prisas, de las Play Station, del iPod, ¿qué sentido tiene la poesía?
La poesía, en esta época como en cualquier otra, es una de las pocas armas que nos quedan a los seres humanos para reclamar nuestra libertad y nuestra dignidad. La poesía es el llanto y la alegría de todos nosotros, el sueño de otro mundo mejor, el ideal de igualdad y de justicia. La poesía nos ofrece salvación cuando parece no haberla en ninguna otra parte.




P. Asesora de formación en el centro de profesores, colabora con reseñas críticas y poemas en numerosas revistas literarias, miembro del consejo de redacción de Ágora, además de colaborar con el Taller de Arte Gramático en organizar diversos eventos literarios, poeta... Cuéntenos el secreto del tiempo.
Ufff… La falta de tiempo es quizá el mayor enemigo con el que se enfrenta cualquier escritor. Uno intenta encontrar huecos de paz por donde puede, porque para escribir es necesario encontrar un estado de emoción y clarividencia que no proporcionan las prisas diarias.

P. Se puede decir que el 2007 ha conocido una eclosión de los autores murcianos, con los premios recibidos por Luis Leante, Marta Zafrilla, Diego Pedro López Nicolás, que ya tuvo su inicio en los años anteriores con Pascual García, Manuel Moyano, Eloy Sánchez Rosillo, con usted misma. ¿Qué circunstancias se dan en la Región de Murcia para que esto ocurra?
Nadie sabe por qué en una determinada zona comienzan a surgir escritores o artistas de cualquier otro tipo. Murcia es una tierra muy amable y bella y quizá eso tenga algo que ver. Lo que es indudable es que es todo un lujo para alguien que escribe tener cerca maestros y amigos tan magníficos como los que acaba de mencionar. Se aprende mucho del contacto con los buenos autores.

P. Y como estamos Hablando de libros, el futuro de ellos ¿cómo lo ve la filóloga inglesa?
Yo soy optimista con respecto al futuro de los libros. Los seres humanos necesitamos y siempre necesitaremos escuchar historias que nos hagan soñar, reflexionar, recordar e imaginar.

Muchas gracias.

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