sábado, 10 de marzo de 2007

La fantástica travesía de La Maldición.


Sí, pues no sé definirlo de otra forma: más de 26.000 lecturas el hilo que Melkor inició en sedice.com sobre La Maldición, primera entrega de La cólera de Nébulos. ¡Y aún quedan grandes amigos por comentarla!

Hace pocas fechas me preguntaba un forero qué es para mí la fantasía, pues me vas a permitir contestarte en palabras de [b]Lin Carter[/b], modeladas al momento actual:

La novela de fantasía se desarrolla en un mundo en el que no existe la televisión, el impuesto sobre la renta, la polución, crisis energéticas, cambio climático ni desaparición de los casquetes polares, no se está talando la selva amazónica.

Se trata de un mundo inocente y feliz, completamente ajeno a los anuncios de detergentes, a las tarifas eléctricas, los discursos políticos, la corrupción inmobiliaria, los cepillos de dientes eléctricos, al correo electrónico y a internet.

Nos encontramos ante un mundo que nunca existió, pero que ciertamente debería haber existido. Se trata de un universo fascinante y romántico, en el que todos los hombres son atractivos y heroicos, y todas las mujeres increíblemente hermosas y deseosas de coquetear con los gladiadores en la arena. Es un mundo lleno de densas selvas, inmensas montañas y mares transparentes, en el que las ciudades brillan con un esplendor bárbaro, las gestas gloriosas son posibles y la aventura forma parte de la vida cotidiana. Se trata de un mundo plagado de extraños monstruos, magos siniestros y guerreros de rostros lúgubres, en el que la magia funciona y los dioses existen realmente y no sólo en la imaginación de sus adoradores.
Si alguien que lea esto es uno de los pocos desafortunados que jamás ha leído una novela de fantasía, les espera un festín en el que sólo podrán participar si desean evadirse por unas horas de los lamentables aspectos de la vida moderna mencionados anteriormente y está dispuesto a entrar en un mundo increíble y fantástico.
Porque las novelas de fantasía constituyen una lectura de evasión, sin más. No tienen ningún otro sentido oculto. No ofrecen ninguna solución práctica y prefabricada a ninguno de los numerosos problemas de la humanidad. No constituyen un “ismo” ni una “logía” vendible, ni tienen mensaje, lo que supone algo excepcional en nuestra época.

Es... PURA DIVERSIÓN.

Hubo un momento en que mucha gente, incluyendo a muchos colegas, autores de libros de ciencia-ficción, tenía la sensación de que era de alguna manera inmoral leer simplemente por placer. Estos eruditos dicen que un relato debe tratar temas importantes y denunciar problemas cruciales como la contaminación de los mares o la extinción del pájaro llamado lavandera de cresta amarilla. O al menos, aconsejan estas personas, el protagonista debería ser un negro que clama por la libertad de su gente, o un homosexual que lucha por ser aceptado en la sociedad, o un joven estudiante que protesta por la próxima invasión de Irán o de Siria, o un indio americano que se venga de los hombres blancos invadiendo Alcatraz, o un murciano cualquiera que protesta por la pretensión de las constructoras de convertir el Valle de Ricote en un “paraíso”, donde no se vea ni un solo árbol.

Yo no estoy de acuerdo.

No veo ninguna razón por la que deberíamos ocupar todas las horas del día dándole vueltas a los males de nuestro tiempo. Sin olvidarlos, al menos reconocerán que es divertido sentarse en un cómodo sillón en una noche de lluvia, o de estas frías que estamos soportando, con un buen tazón de leche y chocolate y dejarse llevar por una exótica historia de aventuras durante unas horas.

Esta necesidad existe, como se ha dicho, desde que el hombre echó a andar en posición erguida con unas dimensiones cerebrales inéditas hasta entonces y un sistema fisiológico suficiente para desarrollar la posibilidad del leguaje. Pero sobre todo, desde que Homero, ya ciego, nos cantó las hazañas de valientes guerreros y bellas mujeres cautivas en unas islas de un extraño encanto en medio de un mar desconocido.

Yo llevo más de 20 años en el mundo de LA CÓLERA DE NÉBULOS, de CONAN, de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, de...

Gracias por el apoyo que estáis dando a mi primera novela.
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