miércoles, 10 de enero de 2007

Patricia Flores Figueroa comenta La Maldición

La escritora mexicana Patricia Flores Figueroa, finalista del premio Minotauro con su novela En tierra cruenta, comenta La Maldición en el portal especializado Sedice.com.


Primer comentario de muchos otros que tengo que hacer en este hilo: La Maldición es un libro fantástico en todos sentidos y me siento un poco frustrada porque ha habido circunstancias personales que no me han permitido leer mucho estos días, sin embargo, ya estoy por terminarlo y antes de reseñarlo tengo algunas preguntas.

1. Lo primero que salta a la vista - quizá para la mayoría de los lectores - es todo el bagage mitológico que llevas encima. Después de esta primera impresión es de notar la reinterpretación y la incorporación que haces de figuras e historias de diferentes mitos, leyendas y religiones. Me pareció lindo en particular que hayas tomado el nombre de Jezabel para la hija de Edén cuando en la Biblia este nombre femenino se conecta a cosas muy negativas. Otra adaptación que me ha gustado es la que haces de las deidades griegas Zeus y Hera (Nébulos y Carmesí). Los has convertido en "eternos" que, si no me equivoco, son seres más longevos y poderosos que los humanos, pero no llegan a ser dioses, lo que los acerca un poco más a los humanos que los personajes originales. Quizá voy a hacer comparaciones que no tienen nada que ver con la historia, pero mi percepción al respecto es que con Nébulos y Carmesí has hecho una relación muy diferente entre la figura divina mitológica y el hombre/ mujer común. Por ejemplo, en el cristianismo los seres humanos son "hijos de Dios", pero Dios es un ser de perfección inalcanzable que poco o nada tendría que ver realmente con las limitaciones que tenemos, mientras que en la mitología griega los dioses tienen un rango muy superior; se pueden reproducir con personas, pero el resultado es casi siempre un ser por encima del humano y por debajo del dios. No obstante, las pasiones divinas y las humanas son idénticas.

2. La mitología griega es la imperante en el libro, pero hay también algunas alusiones judeocristianas. De nuevo, no sé si estoy siendo un poco impertinente, pero creo que se establece una sutil supremacía de la mitología sobre lo que se describe en estos tiempos como "religión". Nébulos es un Zeus griego que está del lado del bien, mientras que Infernos - más cercano al demonio cristiano - es obviamente el villano. Yo siempre he visto a Satanás como una figura opresiva en la religión y mi interpretación personal es que la libertad y la fantasía son más fuertes que esa opresión de la que hablo.

3. ¿Es el Zío de los asgardianos una versión nueva de Baal? Perdona lo retorcido de los comentarios, pero es que este libro da para mucho. Un saludo.
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Se me olvidaba. Dentro de esas reinterpretaciones destacables también quería mencionar a Odines y a Thor I que tienen un background obviamente escandinavo y que probablemente son una interesante oposición entre la cultura de la cerveza y la del vino de la que hablabas al principio.

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Es sorprendente la cantidad de fuentes de las que has tomado información para crear tu mundo. Vuelvo a resaltar que además de inspirarte en mitologías diversas tienes esa capacidad de apropiártelas. No vemos en tus textos reproducciones fieles de dioses o de leyendas, sino personajes e historias que son tuyas, más que adaptaciones, son elementos que tienen vida propia. Voy a poner un ejemplo que no está muy relacionado con esto, pero que considero adecuado. Creo que he mostrado demasiado entusiasmo por Oscar Wilde en diversas ocasiones, pues bien, creo que tendré que hacerlo de nuevo . He leído en ediciones comentadas de algunas de sus obras que Wilde tenía ese hábito de tomar prestados ciertos argumentos de otras novelas, poesías o mitos. Sin embargo, él tenía ese poder de hacer combinaciones y apropiaciones que eran muy típicas de su arte al punto que eran difíciles de imitar. Él transformaba todos los ingredientes que contribuían a sus escritos en algo "suyo". ¿A qué voy con esto? Pues a que veo que tú incorporas muchas cosas distintas en un solo tejido muy complejo y muy propio de tu estilo.


La mezcla de Eternos y humanos será un reto, definitivamente, pero algo que sin duda causará expectación. En el capítulo de Aviva ya se da la unión entre Eterno y humana. Desde que lo leí supuse que eso no iba a quedarse ahi. ¿En qué parte de la historia - de las continuaciones, quiero decir - piensas retomar lo que ha sucedido en Eretz Makor?

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Esa pregunta es la que quizá se ha planteado siempre el ser humano con respecto a lo sagrado. Creo que es uno de los puntos centrales de la mitología y de la religión: la frontera entre lo humano y lo divino. ¿Cuántos reyes han justificado su existencia argumentando la legitimidad divina?, ¿podrían existir los dioses sin la inventiva humana?


Eso también me recuerda algo que leí hace tiempo acerca de una tribu africana que le daba el estatus de "dios" a todo rey que acabase de morir. Había deidades más altas que los monarcas, pero eran estos últimos los que debían recibir los sacrificios y las oraciones. Su cercanía a los seres humanos se transformaba en influencia directa - positiva o negativa - sobre la naturaleza y la vida.

Algo más sobre el asunto Cerveza vs. Vino:

Cuando leí la parte de "La Maldición" que habla de la intervención de Asgardia en Iskar se me vino a la mente de inmediato ese comentario que había leído en el hilo sobre tu libro. Al principio pensé que era una forma simbólica de retomar esta idea en la novela poniendo a Asgardia como representación de lo anglosajón, germánico, escandinavo, etc. y a Iskar como ícono de la cultura mediterránea. No obstante, tuve que leer más despacio para darme cuenta de que el asunto no es tan simple, pues en Iskar participan soldados de todas las nacionalidades. Es cierto entonces que tal vez existe un confrontamiento entre el vino y la cerveza, pero también se da esa amalgama, esa promiscuidad - si me permites llamarla así - de mitologías que luchan entre sí, pero que también se fusionan.

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Siguiendo las opiniones anteriores, creo que la novela termina en un momento demasiado intenso que deja al lector con ganas de más.


Ahora voy a compartir más impresiones generales de la novela.

Probablemente estoy limitada por mi afición por los vampiros, pero me parecen interesantes las diferentes imágenes de la inmortalidad que ofreces en la novela. En la ciudad de Augustia hay un vampiro que, si mal no recuerdo, solía ser un hombre común que hizo un pacto con Infernos para vivir para siempre. El vampiro, en términos generales, es un inmortal que curiosamente no está del todo fuera del alcance de la muerte. No es un dios ni un demonio ni un ángel, pero poría hacerse pasar por cualquiera de ellos. Además, el contacto desafortunado con ciertos elementos adversos como el sol lo puede transformar en cenizas como al más ordinario de los mortales.

En el sentido opuesto, tenemos a los Eternos. Siento que no dejas muy en claro su situación, pero supongo que su inmortalidad está condicionada como la del vampiro, sólo que la mayoría de los Eternos están del lado del bien. En una de tus intervenciones has escrito que los Eternos podrían haber tenido un ancestro humano. Desde mi punto de vista, este hecho complementa el paralelismo con el vampiro, aunque en lugar de oscuridad, ellos despiden luz.

No recuerdo si fue en este hilo o en el de mi libro, pero ya te había dicho que me gustaba el personaje de Carmesí. A pesar de la brevedad de sus apariciones, a Carmesí la veo como una figura con mucho poder. Nébulos, como Zeus, es a veces muy débil. Es caprichoso, no le gusta reconocer cuando se equivoca. Su esposa representa la razón, un equilibrio que complementa la impulsividad del universida y que además se mueve cautelosamente.

Carmesí está al tanto de los pasos de Eleazar y Eostes, sigue la historia con la misma intensidad que Magios y Nébulos, pero se atreve a intervenir. La conexión con Annae es casi vampírica. Annae parece ser el reflejo de la misma Carmesí, especialmente cuando aparece en Necturei Karta y, casi al final, cuando toma una decisión que su propia suegra ya había tomado en su juventud. En el siguiente pasaje (pág. 21 de la segunda edición) hablas sobre la sangre en términos que no se alejan mucho del mundo de los vampiros y dejas caer la palabra "carmesí", refiriéndote al color de la sangre:

La sangre corría por el brazo del nebulida, bajo cuya superficie palpitaban músculos de acero, dejando una estela carmesí en su piel... se coagulaba una gota de vital líquido, tan vital que hubiese dado vida a cientos de esbirros infernales...

En este fragmento el adjetivo "carmesí" no se refiere al personaje de la esposa de Nébulos, pero me hace pensar que el nombre viene precisamente de esa unión sanguínea, de la índole vital de ese líquido que corre por nuestras venas. Madre e hijo unidos a pesar de la separación física, para siempre, por encima de la muerte.

Barrabás trató de alcanzar la inmortalidad, sin mucho éxito. El último homosaurio y su dios estaban fusionados, de nuevo, en esa dualidad misteriosa del vampiro.

Considero de especial fuerza ese momento en que Eleazar y Eostes caen en la sala de tortura en desuso y hacen una fogata con la madera de algunos de los aparatos dentro de ella. Simboliza, a mi entender, que los Eternos han llegado a ponerle fin a un reinado de oscuridad.



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Páginas 18, 19 y sucesivas.

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