viernes, 26 de febrero de 2010

Hablando de libros con Miguel Ángel de Rus


Miguel Ángel de Rus ha publicado las novelas Dinero, mentiras y realismo sucio, Bäsle, mi sangre, mi alma y Europa se hunde, y los libros de relatos, Cuentos Irreverentes, Donde no llegan los sueños, Evas y Malditos. Suyos son los ensayos Perlas del pensamiento misógino y 237 razones para el sexo, 45 para leer. Aparece en diversas antologías de narrativa.

Presenta en RNE el programa literario Sexto Continente.

Le entrevistamos por Putas de fin de siglo. Aunque ya tiene otro libro en las librerías.

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Pregunta.- Cuando estaba esbozando las líneas biográficas anteriores, me ha asaltado una duda. ¿Miguel Ángel de Rus, escritor, ensayista, editor, periodista, presentador...? ¿O tendría que poner todoterreno?
Respuesta.- Aunque suene a broma, comencé a escribir cuentos con cinco años. Todos los días de mi vida me dormía teniendo entre las manos un tebeo o un libro. En la adolescencia, mientras otros se dedicaban a perseguir a las chicas de agarro del barrio y se preparaban para su futuro colocando mercancías en un supermercado o en un taller de coches, yo me dedicaba a leer libros impropios para mi edad, iba al teatro, veía muchísimo cine, pintaba, estudiaba guitarra y escribía sin parar. Estaba encauzado a la cultura. Escoger periodismo como carrera vino de mi pasión por escribir y de la ingenua idea de que se puede “cambiar el mundo”. Pero cuando acabé el doctorado ya estaba convencido de que el periodismo no me interesaba y que quería ser escritor. Ser novelista, ensayista, dramaturgo no es nada más que ser escritor. Y sobre presentar libros de otros autores es parte de mi vida laboral. Profesionalmente me dediqué a promocionar la cultura española en países como Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos o México, además de España. Así pues, es una vieja costumbre. Se aprende de todos.


P.- Dice tu prologuista que este libro pretende indagar en la figura de las putas, no en la psique de sus clientes. Reconozco ser un analfabeto en esta materia y, tal vez por eso, me atrevo a preguntarte: ¿no está ligado una con otro? Lo digo por que unas líneas más adelante dice que “aborda como punto de su estudio el tipo de clientes que visitan a estas mujeres”.
R.- Es una broma mía. Desdeño la psicología del cliente como una postura estética del narrador, una especie de elitismo. Pongo al narrador en una zona elevada, mirando a sus personajes desde arriba. Evidentemente en el transcurso de la obra estudia tanto la psicología de las supuestas putas como la de los clientes. Este libro tiene mucho de bestiario de la sociedad de nuestra época. En todo caso, a mí me interesa más el personaje de la puta que el del cliente, pero no nos engañemos, putas somos todos. Hay quien vende su cuerpo, hay quien vende su alma, hay quien vende su tiempo.

P.- Por cierto, y para que no se me olvide, ¿Tienen que ser mujeres? ¿No hay putos de fin de siglo?
R.- Los hay en el libro, Está ese tontiloco que acompañó nuestra adolescencia y juventud y que ahora, según el lenguaje moderno de los políticamente correctos, se ha hecho una reasignación de sexo. (Como si por ponerse o quitarse un cacho de carne se cambiaran los cromosomas de una persona, que son los que marcan el sexo). Está Mariano, que podría figurar en las listas lectorales de cualquier partido que aspire a la presidencia como representante del lobby rosa… hay hombres. Estamos quienes en algún momento de nuestra vida hemos alquilado nuestra pluma y nuestro verbo y quienes hemos acatado órdenes de un superior jerárquico al que hubiéramos debido matar.

P.- ¿Quién es padre de esa denominación de “servidora social”?
R.- Algún político imbécil o malvado, sin duda. Es una expresión un poco cursi. En todo caso, creo que la prostitución hace un gran servicio a la sociedad canalizando los impulsos, las perversiones, las soledades de mucha gente que de no desahogarse en cuerpos de alquiler lo haría de otro modo. Ámsterdam era un ejemplo de cómo la prostitución puede ser beneficiosa; se regula, se coloca en una zona en la que quien vaya sepa a lo que va, se establecen controles médicos, de seguridad, y cada cual hace lo que le apetezca, aunque creo que la situación está cambiando. Las “casas de alegría” tan descritas en la novela del siglo XIX fueron más que casas de putas, pero los movimientos prohibicionistas, tan actuales, las persiguieron con saña. Ahora, los prohibicionistas parecen estar tranquilas viendo en los polígonos industriales a las mujeres alquilando sus carnes, quemando palés de madera en invierno, subiéndose al primer coche sin saber cómo van a salir. Los prohibicionistas son buena gente que siempre está satisfecha de lo que hace, quizá porque no se molestan en saber las repercusiones de sus actos.

P.- ¿De verdad hay hombres dispuestos a pagar por meterse en una cabina para ver bailar desnuda a una señorita?

R.- Vente a Madrid, a la calle Atocha, y los verás encantados. Ahora hay otras cabinas, más discretas, que están en Internet. La pornografía está universalizada y ha llegado a las casas. Me parece bien, siempre que la gente lea libros y se culturice.

P.- ¿Cuándo deja una puta de serlo para convertirse en Madame, o no está reñido un oficio con el otro?
R.- Un buen braguetazo lo arregla todo. Ahora las madames han perdido el encanto de las novelas de la primera mitad del siglo veinte, se han convertido en empresarios. Una madame con su mesa camilla, su crucifijo en la pared y el calendario de Cajarural debía ser cutre, pero es una imagen que resulta tierna ¿no? Ahora Internet está llena de profesionales del sexo, chicas jovencitas, estupendas, con carnes prietas y lozanas, que son madames de sí mismas y por una exigua cantidad te dejan gozar de sus formas en la distancia.

P.- Una de las figuras de servidora social que me ha descubierto tu libro es la niña de agarro, la amateur, la aficionada a la fornicación.
R.- La mujer del S.XXi es un objeto de uso eminentemente sexual. Su imagen se usa y se tira. Los gobernantes legislan para que esté en las listas electorales en igualdad numérica con los hombres, para que esté en igualdad en los gobiernos, es políticamente igual, igual ante la ley, pero en realidad, si bien decide con qué hombres se acuesta y cuándo, se ha convertido a los ojos del hombre en una fuente de sexo gratuito, en la imagen con la que vender productos, en el cuerpo que llena el ocio varonil. Escribió Pilar Pedraza que en el S.XIX se emprendió con éxito una cruzada de construcción y abyección de la mujer. La publicidad y la pornografía se apoderaban de la imagen del cuerpo femenino y lo utilizaban, banalizándolo, en gran escala, como antes se había usado para poblar los universos míticos del erotismo. Es cierto, antes el hombre que quería gozar de una mujer pagaba por ello, porque la novia era sagrada. Ahora la mujer, queda reflejado en las novelas de Houellebecq, es dueña de su cuerpo, sí, pero para entregarlo. El hombre si paga prostitutas es porque quiere, porque puede acceder al cuerpo de casi cualquier mujer. La libertad de la mujer conlleva una servidumbre: la soledad. El hombre tiene legiones de mujeres dispuesta a compartir placer; ya no le queda ninguna razón para vivir con sólo una de ellas.

P.- Supongamos que la Tierra se hunde bajo el mar gracias al interés de la Humanidad en provocar el cambio climático, y sólo pudiese salvarse una clase de puta de fin de siglo, que sería entonces de siglo XXI. ¿Cuál de ellas crees que debería preservarse?
R.- No creo en el cambio climático. Los intereses personales de ese fracasado en política que es Al Gore me dan igual. Se mueven demasiados miles de millones de euros con la historia del cambio climático como para creer lo que cuentan. He pasado en mi vida la crisis de los misiles, el miedo a las explosiones de las centrales nucleares, cuando era niño había sectas que decían que el mundo se iba a acabar en 1975, pasé por el miedo planetario al fin del petróleo, la guerra de Irak iba a expandirse por el planeta por el fanatismo musulmán, el mundo se iba a acabar en el 2000, o al menos , se estropearían todos los ordenadores, he pasado la peste porcina, la gripe del pollo, las vacas locas, la gripe A… y a cada miedo que se le vendía al planeta, había muchos hijos de puta que ganaban dinero y poder. Ni creo en el cambio climático, ni en el fin del mundo en 2012, ni en la democracia. Lo siento.

P.- Háblame de la Editora Literaria.
R.- Creamos Ediciones Irreverentes un grupo de ingenuos. Después de unos duros años de lanzamiento, llegaron los buenos momentos y han pasado por Irreverentes Premios Nobel como Konrad Lorenz, Anatole France o Sienkiewicz, muchos de los autores hispanoparlantes contemporáneos más importantes, como Mario Benedetti, Augusto Monterroso, Francisco Umbral, Fernando Savater, Alonso de Santos, Joaquín Leguina, Eduardo Mendicutti, Horacio Vázquez Rial, Fernando Sánchez Dragó, Luis Antonio de Villena, Fernando Marías, Andrés Trapiello, Luis Alberto de Cuenca… Académicos de la Lengua como Francisco Nieva y Luis Mateo Díez, y varios de los autores europeos más destacados del S.XX, como recientemente Slawomir Mrozek. Y todo ello sin dejar de descubrir buenísimos nuevos valores que pronto estarán en la boca de todos los lectores del planeta. O de algunos, al menos. Ahora, 10 años después de haber iniciado esta aventura, ya con algunas canas, y de derrota en derrota, estamos más dispuestos que nunca a llegar a la victoria final. Se hundirán los imperios, pero el espíritu de Irreverentes sobrevivirá. Cuando me preguntan cómo definiría Irreverentes, digo: Delante, arriba y a la izquierda. Tenemos una cierta herencia de los pensadores cínicos, de los dandis y de los malditos del XIX.

P.- Hablando de otras cosas, en el apartado de la Editora Literaria, comentas algo que se está convirtiendo en una realidad: este es el país de los subvencionados, de los pesebreros, y, dices que todos los vagos y maleantes aseguran que deberían estar subvencionados por el Estado. ¿Queda alguno sin subvencionar?
R.- En Europa y más cerca, en España, deberíamos hacer una política común de la industria cultural. Una cosa es la cultura, que lo hacemos cada uno en casa, y otra la industria cultural. En lugar de subvenciones debería haber canales de distribución para los productos culturales, acabar con el poder de facto de las grandes multinacionales. Considero indignante que se den dos millones de euros para apoyar una película: háganse leyes para que todas las películas europeas sean tan proyectadas como las norteamericanas.

P.- Dices que sólo hay una cosa peor que un ministro que haya salido de la prostitución intelectual, pero aún no se ha descubierto qué puedes ser. ¿Cómo es posible? Con tantas investigaciones pagadas por los estados del mundo, ¿no hay forma de que los científicos descubran ese enigma existencial? (Te confesaré que yo creía que no había nada peor que un poeta malo)
R.- Los ministros de cultura españoles han sido casi todos patéticos. No tenemos Estadistas. Este es un paisito de reinos de taifas. Hay 17 reyezuelos que buscan acomodarse en su terruño y medrar, pequeños señores feudales. No vale de nada publicar un libro en una provincia porque en el resto del estado no se enteran. Nadie se ha preocupado en crear canales de relación entre reinitos de taifas. Como hayas rodado una película en La Rioja, con dinero público, prepárate y asume que nadie la verá en Murcia. Si eres un pintor alicantino, procura irte a París o Nueva York, porque como sigas en Alicante te vas a morir de asco. Es así. Jode que lo diga alguien tan claro, pero es así.

P.- ¿Alguna vez los críticos tendrán tiempo de mirar a su alrededor, dejar de leer las solapas de los libros y dejar de acudir a las cenas y otros pesebres invitados por agentes literarios y editores?
R.- La prensa ha muerto. Sólo acepto la crítica que venga de otro escritor. En los periódicos sólo se critican los libros de las editoriales que pagan publicidad, los libros de los periodistas del propio grupo empresarial, los amiguetes y los que son muy famosos y no se puede evitar criticar. He hablado con algún crítico por críticas que han hecho a escritores de mierda que son famosísimos; les he regañado –porque tengo el defecto de no saber callarme- por no decir su opinión, por usar medias tintas y no criticar libros basura. La respuesta es, “A ver qué hago… no puedo hacer otra cosa” Hace años dejé de leer críticas literarias. Las verdades oficiales de los suplementos culturales no me interesan, En Ediciones Irreverentes he publicado al menos a cinco escritores mucho mejores que los famosillos de actualidad. Cuando alguno se agobia porque no le hacen caso le recuerdo que Pío Baroja casi no vendía libros y que en su época los importantes eran Felipe Trigo, Alberto Insúa y el Caballero Audaz. Nadie se acuerda de ellos. No me importa la opinión de

P.- Trayendo la charla más a la actualidad, acabas de sacar un nuevo libro al mercado y, como siempre, irreverente y provocador.
R.- Acabo de presentar “Perlas del pensamiento misógino”, un estudio de unas 230 páginas dedicado a la visión que los escritores han tenido de la mujer a lo largo de la historia. Me presentaron el libro un gran escritor como Horacio Vázquez Rial y un dúo humorístico, Kuentaké, porque el tema es durillo y hay que hacerlo más agradable. Al recabar las frases que constituyen el vocabulario de “Perlas del pensamiento misógino”, se muestra una evolución histórica en la visión de la mujer. Se pasa de criticarla por no estar a la altura de su misión divina a mostrarla como simple cuerpo sin alma estable. Es voluble, insegura, caprichosa, de criterio poco firme, coqueta. En este vocabulario los conceptos que se dan de un modo más abundante son los de puta o aborto. Significativo. Ello nos lleva a pensar que en gran medida el hombre, y también el hombre que escribe, siguen considerando a la mujer en su papel reproductivo o en su relación con el goce sexual. Es muy curiosa la participación de la Iglesia Católica en la literatura misógina. La consideración de la mujer como posible bruja, perseguible por llevar la sociedad a manos del demonio, viene de antes del Siglo de Oro español. El Papa Inocencio III convirtió a la mujer en centro de odios en su cruzada contra el catarismo. El principal argumento usado contra ellas es el de la brujería, y la primeras personas que pagaron por ello fueron mujeres, quemadas el 29 de mayo de 1239 en Montwimer, Francia, (unas 180 brujas), en Toulouse en el año 1275 (Angela de la Barthe), o en el año 1279 en la ciudad de York, Inglaterra, en la que John de Kereslawe mató a una supuesta bruja. Los moralistas del Renacimiento, los erasmistas, dedicaron andanadas críticas a la mujer a la que no juzgaban capaz ni de pensar. Eso se pregunta Luis Vives que no duda en denostar el vicio de la charlatanería femenina: ‘Veloz es el pensamiento de la mujer y tornadizo por lo común, y vagoroso y andariego, y no sé bien a dónde le trae su propia lubricada ligereza...’ Las mujeres, para los clásicos del Siglo de Oro español era considerada de forma casi unánime “veleidosas, coquetas, casquivanas, torpes, viciosas, hipócritas, curiosas sin límite”. La estudiosa Anna Caballé, afirma que “la mujer ha sido a lo largo de la historia la principal enemiga de la Iglesia católica, pues ambas se han disputado al varón como realización de su destino, matrimonio o sacerdocio”. En el S.XIX las principales heroínas de la literatura fueron conocidas por sus infidelidades, no se puede olvidar que las principales heroínas literarias del siglo no son en ningún modo ejemplares; ni las infieles madame Bovary de Flaubert, Regenta de Clarín, y Anna Karenina de Tolstoi; ni la olvidadiza Mercedes retratada en El Conde de Montecristo por Dumas, ni la superficial Roxanne de quien se enamora Cyrano de Bergerac creado por Edmond Rostand. De hecho, aunque poco conocida por la inmensa mayoría de los lectores, la mujer perfecta de la literatura del S.XIX no es una mujer, sino una máquina con formas femeninas pero alma científica inventada por Edison: Hadaly, el magnífico personaje creado por Villiers de L´Îsle Adam. En el presente, la misoginia en la literatura se dulcifica y adquiere componente de odio nacionalista, como lo demuestran algunas descripciones literarias. Afirma Friedich Nietzsche: “Observad el modo de andar de las inglesas; no se encuentra en ningún país del mundo más bellos patos”. No es menos delicado Paul Claudel, “Cuando uno ha visto muchas mujeres alemanas, incluso una vaca os resulta placentera”. Ahora, el misógino se conforma con criticar que su novia enseñe las tetas en la playa. Ni la misoginia es lo que era.

P.- ¿No tienes miedo a las bofetadas?
R.- Utilizaré una frase que usa nuestro amigo común Luis Alberto de Cuenca: “Sin miedo ni esperanza”. No temo nada, no espero nada. Cada día escribo menos. De todas las cosas en las que creía, casi ninguna subsiste. Lo que pueda pensar la gente me da igual

P.: ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?
R.- Como decía Kandinsly, el artista está solo. Usemos su imagen de una pirámide. Cuando más abajo, las secciones son más grandes y pueden contener más gente. Cuanto más subimos, las secciones son menores y cabe menos gente. Cerca de la parte superior hay unos pocos que pueden comprender al artista. Pero en la cumbre de la pirámide el artista está solo, y nada más que la contemplación desde ese lugar privilegiado le puede consolar de su soledad. Los autores de éxito rápido están en la parte baja de la pirámide. Nadie se acuerda de la mitad de los premios Nobel de literatura. Nadie se acuerda de casi ningún autor de los premios con más dotación económica dados hace más de veinte años. Si el autor acepta estar junto a la masa, en la parte baja de la pirámide, tendrá dinero, pero a su cadáver y a su memoria le van a dar por culo los años.

P.: Volvamos al principio: editor, escritor, periodista, articulista, presentador de programa radiofónico... ¿de dónde sacas tiempo? ¿no serás tú uno de los privilegiados que poseen un Giratiempo de la doctora Minerva McGonagall?
R.- No tengo tiempo para vivir. Antes pasaban deprisa los días, luego las semanas. Ahora son los años los que corren. A veces, veo a tanto escritor de basura que puede dedicarse a escribir ocho horas al día gracias a alagar el gusto de la plebe y tengo envidia malsana. Hago tantas cosas que tengo la sensación de hacerlas todas mal. No escribo otra novela por falta de tiempo y porque no encuentro nada original de lo que escribir. Llevo siete años de depresión y ansiedad porque el mundo me da asco, la literatura y el arte de nuestro tiempo (empezando por la arquitectura, la pintura y la escultura) me parecen basura, y no puedo hacer nada. Las horas se esfuman, antes pintaba, escribía… ahora no puedo. Soy un obrero de la cultura, el más pequeño. No sabes hasta qué punto siento desasosiego.

P.- ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cuándo sabes si un texto es bueno o malo?

R.- Siempre ha sido el mismo. Una idea se apodera de mí, la doy vueltas, empiezo a escribir mentalmente y sólo cuando ya lo tengo todo claro lo comienzo a poner en papel. Tengo que sentirme esclavo de la idea y del estilo necesario para esa idea. Me he sentido el Martin White de “Dinero, mentiras y realismo sucio”, el Said de “Europa se hunde”, el descendiente de Mozart en “Bäsle, mi sangre mi alma”. Es curioso, ahora sólo me apetece escribir sobre asesinos. Sólo escribo sobre asesinos, quizá por el asco y la pereza que me da la realidad.

P.- ¿Usas mucho la papelera?
R.- Antes la usaba mucho. Ahora casi nada: escribo poco y cuando lo hago es porque tengo muy claro qué quiero contar y cómo. Tengo parada una novela desde hace dos años sobre el tipo que mató a Juan Pablo I. No quiero hacer una novela histórica, sino una novela sobre cómo va cambiando el mundo al mismo tiempo que el alma del criminal. La historia se apodera del relato y lo paro una y otra vez. En realidad de lo que quiero tratar es cómo cambia el alma de alguien que se cree el rey de los asesinos y es sólo una marioneta, qué le sucede cuando lo comprende. No puedo avanzar. Necesitaría tres meses de completa soledad. No tiro la novela, la dejo ahí. No sé qué será de ella.

P.- No sólo de letras vive el hombre. ¿Dónde podemos encontrar a Miguel Ángel en la red? ¿Le dedicas mucho tiempo a ella?
R.- Mi web personal está abandonada hacer tres años al menos. Como mi vida está entremezclada con la de la editorial, se me puede encontrar en la web de Irreverentes,
http://www.edicionesirreverentes.com Tengo un blog, pero no escribo nada personal, sólo sobre mis libros, es http://miguelangelderus.blogspot.com/ La editorial tiene de todo en Internet, nos lo mantiene la empresa Absurda Fábula y yo pierdo media hora al día. Cada vez me interesa menos Internet y más releer libros viejos.

P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el editor?
R.- He publicado en prensa varias veces que el libro electrónico está condenado a darse de leches contra la realidad miles de veces. He tirado hace poco a la basura el periódico de la feria del Libro de Madrid de hace 16 años, con el libro electrónico en portada. Ya entonces decían que era el futuro. Todas las semanas me llegan ofertas para pasarme al libro electrónico con Ediciones Irreverentes. En 2009 me decían que las grandes superficies comerciales iban a hacer el lanzamiento definitivo. Ya se ve. Los periódicos dan gusto a sus patrocinadores sacando reportajes absurdos sobre el tema, pero nadie lee libros electrónicos. ¿Qué porcentaje de mierdas de esas ves en los trenes de cercanías, en el metro, en el autobús, en los jardines, en las playas, en comparación con libros de papel? Quizá algún día lo consigan, gracias a leyes y subvenciones, pero el papel es incomparablemente mejor que las lucecitas de la pantalla.

Ha sido un placer charlar contigo.
Lo mismo te digo, a pesar de las horas de la noche y de que llevamos cuatro cafés cada uno.

jueves, 25 de febrero de 2010

Presentando "Ágora" en La Torre de Papel, de Onda Regional





El pasado domingo, 21 de febrero, se presentó la revista "Ágora, papeles de arte gramático" en Onda Regional de Murcia, en el programa que dirige José Cantabella, La Torre de Papel.

Fotografías de Javier Torrano.

Podéis escuchar el programa AQUÍ. (Por cierto, el lunes se bajaron la entrevista 500 internautas, algo que no había ocurrido anteriormente con ningún otro programa de La Torre de Papel).

martes, 23 de febrero de 2010

Con Jesús Cánovas


Hace unas fechas estuve en casa de Jesús Cánovas, charlando sobre su obra literaria y sobre muchos otros temas, preparando una entrevista para Hablando de Libros. Y disfruté de su biblioteca, que ocupa todos los lugares de su casa, con más de 7.000 libros.

lunes, 22 de febrero de 2010

Con Marisa López Soria


El pasado viernes, 12 de febrero, me encontré con Marisa López Soria, en un céntrico hotel de Murcia, para charlar sobre su libro Catalinasss, que ya apareció comentado en Acantilados de Papel.

Una agradable charla que pronto veremos en Hablando de libros.

viernes, 19 de febrero de 2010

Hablando de libros con Juan de Dios García


Reciente la publicación de Nómada, su primer libro de poemas, Juan de Dios García conversó con la escritora Natalia Carbajosa en Cartagena.

Una entrevista de Natalia Carbajosa.
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Pregunta.- Nómada es tu primer libro publicado pero, desde el punto de vista formal y de madurez conceptual, no parece un primer libro. ¿Lo sientes tú también así?
Respuesta.- Sí. La mayoría de la llamada Generación del 75 empezó a publicar con poco más de 20 años. Yo escribía con 20 años, pero no publicaba. Me dedicaba sobre todo a leer, hasta atragantarme. No me presentaba a concursos, no me movía en círculos literarios importantes. Se me puede considerar un poeta “tardío” porque, aparte de plaquettes, mi primer libro lo he publicado con 32 años. He sido un paciente samurai. Muchos amigos generacionales se arrepiente de lo escrito por el ansia juvenil y no reconocen esos libros primerizos.


P.- Metamorfosis, entreguerras, movimiento, aire, éxodo... La idea del impasse, del cambio, de la ligereza, está presente en muchos títulos de los poemas de este libro. Háblanos de ello.
R.- Nómada habla externamente de viajes concretos, pero su fondo es el nomadismo afectivo del hombre. En un solo día vivimos en diferentes territorios del sentimiento, viajamos a lugares extremos del alma.


P.-Ahora no sé lo que es una raza/ ni un pueblo./ Sólo sé. ¿Poesía como conocimiento intuitivo frente al conocimiento racional?
R.- Si la erudición, que es fundamental para la formación de un escritor, no va de la mano de la intuición a la hora de crear, el resultado se convierte en un libro pesado, impertinente, incluso molesto. Lorca, por ejemplo, es un poeta intuitivo gigante.


P.- El primer poema de este libro es una carta de despedida, un adiós. Y todo libro terminado implica, en efecto, una pérdida, un estado que dejamos atrás. ¿De qué te despides en este libro?
R.- De mi vida como no escritor. El día que asumes que eres escritor, tu modo de existir, afortunada o desgraciadamente, cambia para siempre.


P.- Naturaleza y cultura se alternan en tus poemas: “Jardín”, “Ártico”, “El Mediterráneo sereno”, “Visión en el lago Lemán”, “Escuchando cantar a Sheikh Yasin”, “Adiós al señor Kurtz”... ¿Estamos saturados de cultura, como dicen los filósofos, y faltos de naturaleza, como dicen los ecologistas?
R.- Disfruto el mar desde la tierra, como el marinero Alberti. La naturaleza crea formas artísticas. El hombre las define, no la naturaleza. La naturaleza es, el hombre la piensa. Pero está claro que el hombre siempre perderá ante ella si los enfrentamos. Mejor que se lleven bien, como en Nómada. Aún así no me reconozco como poeta contemplativo. Adoro el asfalto, la cultura, el ser humano.


P.- “No rechaces a Dios, hazlo literatura”. “Quien puede apretar con los puños un milagro”. ¿Qué relación guarda tu poesía con la trascendencia?
R.- No soy creyente. Aunque mi educación es católica, soy escéptico hasta la médula. Aún así, creo que el lector suele buscar algo sagrado, y la poesía es lo que más se acerca a esa búsqueda. Me esfuerzo por que mis poemas hagan caminar al lector desde lo cotidiano, casi desde lo anecdótico, hacia lo trascendente.

jueves, 18 de febrero de 2010

Con Vicente Hernández, en Orihuela

(Francisco Javier Illán Vivas, Vicente Martínez, Fulgencio Martínez López y Joaquín Garrigós.)

Ayer tarde, noche más bien, nos encontramos en casa de Vicente Hernández, en Orihuela, Fulgencio Martínez y yo, junto a nuestro amigo Joaquín Garrigós, para charlar con el anfitrión, sobrino de Miguel Hernández, sobre todo de recuerdos. Recuerdos suyos, recuerdos de su padre, recuerdos de sus vivencias.

La charla- entrevista, que fue conducida en todo momento por Fulgencio Martínez, será uno de los puntos centrales del próximo número de Ágora, papeles de arte gramático, dedicado monográficamente al poeta oriolano.

PD: Por cierto, os recuerdo que esta tarde, a las 20 horas, presentamos el número 16-17 de la revista en Molina de Segura, dentro de la Tertulia de los Jueves, en el Casino cultural de la localidad.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Te engaña, uno de mis poemas en la revista "Alora, la bien cercada"



Respondiendo a la amable invitación de su director, José María Lopera, el número de diciembre de 2009 de la revista literaria "Alora, la bien cercada", incluye un poema de mi cosecha, titulado Te engaña.



Podéis ver en la imagen la portada y la página 60 de la revista, donde aparece mi poema.

Descargar la revista completa AQUÍ.

martes, 16 de febrero de 2010

La Tertulia de los jueves acoge, pasado mañana, la presentación de Ágora

VMPress.
Con la presencia de sus dos directores, Fulgencio Martínez y Francisco Javier Illán Vivas, se presenta en sociedad la revista de creación literaria "Ágora, papeles de arte gramático" en esta nueva etapa, en la que podemos encontrarla tanto en versión digital para descarga gratuita, como en papel al mismo precio que la imprenta nos cobra al Taller de Arte Gramático, en palabras de la asociación que la edita.

Su puesta de largo será en el Casino de Molina de Segura, dentro de la Tertulia de los Jueves, que coordina desde hace más de una década, Javier Abellán.

Este ha sido uno de los motivos que han llevado a sus directores a presentarla en primicia en Molina de Segura, pues la Tertulia y Ágora son más o menos de la misma quinta; la otra es que, en el contenido del número actual, se encuentra un relato, titulado "El libro", en el que la Tertulia del Casino es un personaje central, junto a otros de carne y hueso de la localidad molinense, como el citado Javier Abellán o Justina, de la Librería Demos.

En este número también encontraremos el principio de un homenaje a uno de los poetas más importantes de nuestra literatura: Miguel Hernández. En el centenario del poeta oriolano, Ágora, Papeles de Arte Gramático rinde su tributo desde la portada en la que se puede ver una foto de Hernández con su mujer, Josefina, y en el interior de sus páginas donde se encuentran textos de Luis Alberto de Cuenca, Isabel María Abellán, Pilar Rego, Fulgencio Martínez, Joaquín Piqueras, Dolores Estal, Yose Álvarez Mesa o José Luis Martínez Valero. Además se analiza la poesía de Rubén Darío y las Elegías de Rilke, entre otras muchas secciones.

La poeta Raquel Lanseros, premio internacional de poesía Antonio Machado con su libro Croniria, nos adelanta dos poemas de ese libro.

La presentación será el próximo jueves 18 de febrero, a partir de las 20 horas, en el Casino de Molina de Segura, dentro de la Tertulia de los Jueves.

lunes, 15 de febrero de 2010

La generación del XXI


Sergio González Ros ha titulado así una extensa entrada en su bitácora, El alma impresa, donde hace un repaso de autoras y autores para este inicio del siglo XXI y, entre los cuales tiene a bien incluirme, lo cual es siempre de agradecer.

Las raras veces que, tras regresar a casa del trabajo, enciendo la televisión, no puedo dejar de evocar los días de mi infancia, cuando, con un vaso de leche y un bollo con chocolate en las manos, disfrutaba con deleite de series de dibujos animados, programas de música, o series que ya son míticas. También de horas de cine en blanco y negro. Ahora, no duro ni cinco minutos ante la caja tonta, que es, por cierto, más tonta que nunca, pues se limita a escupir sobre nosotros conversaciones soeces, comentarios sexuales fuera de tono y de hora, escotes imposibles, botox y silicona en pantallas planas, peleas fingidas y tertulias, por llamarlas de algún modo, donde los protagonistas carecen de escrúpulos y no dudan en vender supuestas intimidades sin ningún tipo de pudor. No importa que al otro lado se encuentren niños mirando, ni adolescentes. No importa que ahí mismito esté la generación del futuro.
De forma paralela, el cine y la música, no pasan por sus mejores horas. No hablo de cifras, hablo de síntomas de agotamiento creativo, que ya roza lo patológico. Compulsivamente se recurre a los efectos especiales o a enseñar carne para suplir el eco perdido de las musas.
¿Y la literatura? A grandes rasgos ocurre algo parecido. El muro construido por el mercado editorial trata de contener la crecida del río y actúa como una presa. Las piedras detienen el agua que hay al otro lado. Desde fuera se hace creer que la cuenca está seca, que es necesario contener el río porque hay que racionar el consumo, regular el mercado, dominarlo para que perdure.
Pero yo y muchos otros, hemos subido al petril de ese muro y hemos mirado más allá, oteando un horizonte bañado por aguas transparentes que rebosan de júbilo, y que no pueden ser contenidas.

Y descubrimos que es la Red ese ancho río, con múltiples afluentes, y que somos nosotros su agua.
Agua que refresca y trae vida.

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Francisco Javier Illán Vivas

Nació en Molina de Segura, en 1958. Criminólogo. Codirige la revista de creación literaria "Ágora, papeles de arte gramático", y es Subdirector del semanario digital vegamediapress.com. Ha publicado “Con paso lento”, 2003; “La Maldición”, 2004; “Dulce Amargor”, 2005; “Crepusculario”, 2007; y “El rey de las Esfinges”, 2008. Sus poemas han aparecido en diversas antologías, así como sus relatos.

En Internet sus poemas fueron publicados en Revista Literaria Baquiana, Revista Literaria Remolinos, Protheus y Asociación Cultural Myrtos, entre otras.

En la actualidad está volcado en la revista "Ágora, papeles de arte gramático" que ya ha salido en papel, y los siguientes pasos consisten en logar una buena distribución, al menos por la Región de Murcia. Francisco también anda enfrascado con el Taller de Arte Gramático, tratando de relanzar la línea editorial del mismo, que tan buenos libros sacó al mercado hace un tiempo.

Como escritor, trabaja con las correcciones de "La Maldición", la primera entrega de La cólera de Nébulos, que va a ser reeditada por Eldalíe Ediciones, corregida y un poco ampliada; y posiblemente, este año, aparecerá su cuarto poemario, que llevará el título de "Témporas", poemas que escribió durante un retiro de unas semanas en un monasterio.

Francisco Javier es un gran difusor de escritores noveles y no tan noveles de la Región de Murcia.

Su página personal:
http://www.illanvivas.com/
Su diario personal:
http://diariodruida.blogspot.com/


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viernes, 12 de febrero de 2010

Hablando de libros con Pedro Amorós


Pedro Amorós, Murcia, 1966, ha estudiado Historia y Cine. Es profesor de historia, guionista y doctor en la especialidad de historia antigua por la universidad de Murcia.

Ha escrito diversos artículos relacionados con la historiografía y la historia antigua en revistas y publicaciones especializadas. En 2007 publicó su primera novela, Bajo el arco en ruina. En 2009 publica El recodo del río.

Le entrevistamos por Beatriz Cenci, una historia romana.

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Pregunta.- Cuando escribí la reseña de su obra, destaqué que era la segunda obra de teatro que comentaba, entre los 258 libros que he subido, hasta el momento, a la cima de los Acantilados de Papel. ¿Se escribe poco teatro o es que no se publica?
Respuesta.- Aunque pueda parecer extraño se sigue escribiendo bastante teatro. La prueba más evidente es que se han presentado nada menos que 68 obras al reciente “Premio el Espectáculo Teatral”, que lleva ya cuatro ediciones y que organiza la revista “El Espectáculo Teatral” junto a Ediciones Irreverentes. El problema principal es encontrar editor, pues se publica muy poco teatro. Nadie se arriesga. Aparte de la editorial vasca Hiru Argitaletxea, destacaría la labor que está realizando Miguel Ángel de Rus en Ediciones Irreverentes, un proyecto arriesgado en el que combina la edición de autores ya clásicos como Francisco Nieva y J. L Alonso de Santos, y dramaturgos más jóvenes que están empezando.


P.- Antes de esta obra publicó Bajo el arco en ruina, y está a punto de aparecer su segunda novela. Supongo que escribir una obra de teatro es lo más parecido a un guión de cine.
R.- Existe una clara relación, sobre todo por el tema de los diálogos. Recuerdo, a modo de ejemplo, que cuando se produce la transición del cine mudo al cine sonoro en Estados Unidos los productores de Hollywood empezaron a contratar dramaturgos, que trabajaban sobre todo en Nueva York, con el fin de escribir guiones. El principal problema –esto lo digo como guionista- es que el exceso de diálogos puede perjudicar a la obra cinematográfica, con lo cual al escribir un guión de cine se debe buscar un equilibrio y una mesura en el empleo de los diálogos que no son necesarios en el teatro.


P.- Dieciséis personajes en una obra tan breve, al menos así me lo parece, y no sobre cualquier episodio, sino sobre un hecho real, donde aparecen - aquí con un breve papel- Clemente VIII, Papa, y Ferrante Taverna, gobernador de Roma.
R.- Desde que escribí la primera versión de Beatriz Cenci, una historia romana, hacia 1997, hasta que se publica el libro en 2009, la obra ha sufrido varias modificaciones. En principio estaba concebida casi como una tragedia clásica. Con el paso del tiempo he suprimido los coros y el corifeo, he “modernizado” el texto retocando algunos diálogos. El resultado final es una obra algo más breve que el original de 1997. Quizá dieciséis personajes parezcan muchos para una obra tan breve, pero algunos de ellos se pueden “doblar” con el mismo actor porque aparecen en escena muy poco, con lo cual, en ese sentido, la representación de Beatriz Cenci no plantea ningún problema. Precisamente, los personajes históricos de mayor relieve como el pontífice y el gobernador son los que tienen menos presencia en la obra.


P.- ¿El autor ha sido fiel a la historia o se ha permitido licencias?
R.- Sobre la historia de Beatriz Cenci, acaecida en Roma en 1598 y 1599, se ha escrito bastante. En la primera mitad del XIX, Stendhal, Shelley y Dumas escriben sobre el tema desde perspectivas diferentes. En el siglo XX, Moravia adopta también el punto de vista que le interesa al contar la historia. En mi obra, se mantienen el fondo histórico y los personajes principales. He añadido tan sólo algunos personajes, la mayoría secundarios. Pero en realidad lo que cambia es el carácter y las motivaciones que mueven a los personajes. Eso es lo que hace que diversas narraciones sobre un mismo tema sean distintas. No sólo cambia el género literario (poesía, teatro, cuento) de un escritor a otro.


P.- Lo que le ocurrió a Beatriz con su padre, desgraciadamente, ha estado muy de actualidad hace unos meses, con la figura del austriaco Fritzl como más relevante. Además, si se consulta en Internet “abusó de su hija”, aparecen noticias de cientos de casos. En este aspecto, su obra es muy actual.
R.- La actualidad del tema que plantea la obra es una de las cuestiones más repetidas en todas las presentaciones y entrevistas que he realizado desde que se publicó Beatriz Cenci, una historia romana en marzo de 2009. También mi editor, Miguel Ángel de Rus, insiste en esta cuestión cada vez que hablamos de la obra. Creo, además, que ésta es una de las razones que puede hacer el texto atrayente para el lector y el espectador, si la obra –tal como espero- finalmente se representa.


P.- Me gustaría conocer el proceso creativo de una obra de teatro.
R.- La primera versión de la obra de teatro data del otoño e invierno de 1997-1998. Por aquella época estaba escribiendo con mi hermano lo que se convertiría en mi primer guión de largometraje. Quizá por influencia de nuestro trabajo cinematográfico empecé escribiendo la historia (el equivalente en cine sería el argumento o la sinopsis), luego pasé a los personajes de la obra de teatro, después la estructura, es decir, la división en escenas (lo que en cine sería la escaleta), y por último los diálogos.


P.- A muchos autores y autoras que he entrevistado hasta el momento, y que cultivan diferentes géneros literarios, siempre les he preguntado dónde se encuentran más a gusto. No me resisto a trasladarle esa misma pregunta. ¿Dónde se encuentra más a gusto Pedro Amorós?
R.- La verdad es que me da lo mismo el género. Empecé con guiones de cine y artículos de historia, luego he pasado a escribir una obra de teatro, dos novelas, un ensayo, relatos cortos, y, finalmente, también he publicado mi tesis doctoral en la “Revista de Antropología” de la universidad de Murcia. Además, puedo trabajar en distintos frentes al mismo tiempo, de modo que prefiero estar escribiendo varias cosas a la vez. Tan sólo me centro en una obra por premura de tiempo.


P.- Y, como decía unas líneas más arriba, ya tenemos una nueva obra.

R.- Se trata de mi segunda novela, El recodo del río, que publica Ediciones Irreverentes en Madrid. La obra ya ha salido de la imprenta, pero de momento sólo se puede comprar en la librería de la editorial. La presentación del libro tendrá lugar el 3 de marzo, a las siete de la tarde en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la universidad de Murcia. Es una novela que mezcla géneros, es intimista y al mismo tiempo tiene elementos de la “novela negra”. A diferencia de mi primera novela, en donde los personajes se movían por diferentes ciudades de España, El recodo del río se desarrolla exclusivamente en las viejas calles del centro de Murcia.


P.- ¿Usa mucho la papelera? Se lo pregunto por que en una anterior entrevista Blanca Andreu nos decía que publicar un libro al año a toda costa para estar en el candelero va en detrimento de la obra, que ella usa mucho la papelera: hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena ser leído.

R.- Escribo de forma muy lenta y, siempre que empiezo una jornada de trabajo, leo y reviso lo que he escrito la jornada anterior. Suelo hacer sólo breves correcciones y no me preocupa el tiempo. Una obra debe publicarse cuando se considere que está acabada, sin agobio de fechas. Existe hoy en día una cierta obsesión por publicar a toda costa, con el agravante de que tiene ser una novela larga. Mis escritos, de momento, suelen ser cortos, incluso las novelas. La mayoría de los “novelones” que se escriben actualmente son, como se suele decir, un tostón insoportable y necesitarían una poda. El mismo defecto se advierte en el cine moderno. Las películas tienen que tener una determinada longitud, tienen que llegar a las dos horas por necesidades casi siempre de producción. Todo ello va en detrimento de la calidad.


P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo ve usted?
R.- Puede quizá llegar a ser una opresión si necesitas escribir para vivir y debes terminar a tiempo tu trabajo porque así lo exige el editor, el dueño del periódico, o quien sea. En mi caso escribir es más bien un regalo, un alivio frente a las miserias de este mundo. En cierto modo tiene algo de escapismo. Es como estar de retirada, replegado, y te ofrece una libertad inimaginable.


P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Qué es entonces escribir teatro?

R.- Ambas cosas a la vez, un reto y un placer. Cuentas una historia, lo cual es un placer, pero al mismo tiempo tienes que escribir los diálogos, lo cual supone un reto. La verdad es que la escritura de diálogos, tanto para el cine como para el teatro y la novela, es una cuestión enormemente difícil. En la novela, cada vez con más frecuencia, tiendo a eliminar los diálogos tratando de buscar nuevas formas de expresión. En el cine actual, por ejemplo, hay un exceso de diálogos, al igual que en la novela. Eso ocurre por una incapacidad para expresar ideas. Mi intención es siempre dejar, en la medida de lo posible, los diálogos para el teatro.


P. Pero no sólo de escribir vive el hombre, también de pasearse por la red. ¿Dónde podemos encontrar a Pedro Amorós? ¿Cuánto tiempo le dedica?
R.- Tengo una web (
www.pedroamorosjuan.com) realizada con gran talento por la editora, poeta y diseñadora gráfica Alicia Arés. El trabajo que ha realizado es francamente extraordinario. En la web se puede encontrar una recopilación de mis trabajos de historia, cine y literatura. También tengo un blog (www.pedroamoros.blogspot.com) en el que cada dos semanas aproximadamente coloco un comentario literario.


P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el historiador?
R.- Es difícil precisar en qué medida puede afectar el libro digital al libro en papel. Creo que con el paso del tiempo puede haber una combinación de ambas cosas. Sigo pensando que el libro es insustituible porque es algo que tiene vida, a diferencia del libro digital, que es simplemente tecnología, de usar y tirar. El libro seguirá existiendo porque tiene un valor que además se puede cuantificar, no es pura y exclusivamente simbólico, y ese valor crece con el paso del tiempo, como cualquier objeto arqueológico o artístico.


Muchas gracias.

miércoles, 10 de febrero de 2010

"Ágora, papeles de arte gramático", se presentará en Molina de Segura

(En la fotografía, en mi anterior etapa de colaborador de Javier Abellán, durante la lectura de El Quijote, en una de las tertulias)

Será el próximo día 25 de febrero, a partir de las 20 horas, en la Tertulia de los Jueves que coordina Javier Abellán.

Aunque más adelante os informaré nuevamente, hoy lo hemos concretado y será la puesta de largo de la revista a nivel regional, en un evento cultural con una antigüedad semejante a nuestra revista y, que además, en el número 16-17 en papel incluye mi relato "El libro", donde La Tertulia de los Jueves del Casino de Molina es personaje relevante.

Haced hueco en vuestra agenda, que nos veremos allí.

viernes, 5 de febrero de 2010

Hablando de libros con Ignacio Borgoñós


Ignacio Borgoñós, Cartagena 1975. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Murcia y Máster en Periodismo por El Correo y la Universidad del País Vasco. En la actualidad trabaja en el Gabinete de Prensa de la Red de Centros Tecnológicos de la Región de Murcia. También es colaborador de diversos medios como La Opinión y Cadena SER y ejerce como profesor de creación literaria.

En su trayectoria destacan los más de doce premios literarios que ha ganado. Es autor del libro de relatos Tríptico toledano y de las novelas Hotel Mandarache (2005), Ánimos sombríos (2006), con la que consiguió el premio libro murciano del año en categoría narrativa, y de Recitando a Petrarca (Alfaqueque ediciones, 2009) con la que llegó a ser finalista del premio Mario Vargas Llosa 2008.

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Pregunta.- Destaqué, en el comentario de tu novela , la conversación que mantuviste con nuestro común amigo Juan de Dios García, en el sentido de que en ella hay un poso sentimental. Algo que, en la dedicatoria que me firmaste el pasado 4 de enero, también destacaste de esta obra.
Respuesta.- Claro que lo hay. En la vida existe este poso, que diferencia como ningún otro el éxito y la felicidad de las personas, por lo tanto en una novela también debe estar bien presente. En mi obra siempre lo ha estado. Y Recitando puede ser un claro ejemplo de ello, donde el protagonista, el arquitecto de origen español afincado en Budapest, Gabriel Siloé, tiene un gran éxito profesional, no obstante se le acaba de conceder el premio Pritzker de arquitectura, el más grande de la profesión, pero en cambio no es un tipo afortunado sentimentalmente por más amantes que coleccione. Se trata de alguien que aparece al principio de la novela como un borracho capaz de engrosar la lista de muertos por la helada nocturna de Budapest, eso sí, un borracho culto que lleva siempre junto a él un libro de Petrarca. Algo falla en su vida y eso es precisamente la arquitectura sentimental.

P.- Una novela donde cuidas mucho el lenguaje, ¿no crees que ese plus de calidad puede apartar al actual lector, más acostumbrado a otras cosas que no le hagan pensar qué significan las palabras que está leyendo?
R.- Lo puede apartar, pero eso es un problema del lector. Digamos que yo trato de despertarle a gritos, le doy muchas pistas para la reflexión en la novela, y una de ellas es el lenguaje, no podemos olvidar que nos movemos en la lengua de Cervantes, en la más rica del mundo, y es un error terminar escribiendo conforme los dictámenes de los mensajes del teléfono móvil. Es un esfuerzo deliberado por mí como creador, pero es que además encuentro gran belleza en las palabras, en la manera de narrar esforzada, en los arabescos del lenguaje, que a mi juicio, no hacen sino embellecerlo. Creo en ese plus, creo que se puede contar una buena historia, y además, aderezarla con una buena manera de escribir, por lo tanto no deben ser enemigos.

P.- Supongo que detrás de esta novela hay un trabajo preciso, como mínimo, de conocer Budapest y Toledo. ¿Por qué no Cartagena o Bilbao y París, por ejemplo?
R.- Pues sí, es cierto. A mí me gusta escribir sobre lo que conozco, sobre lugares visitados, vividos y queridos, más tarde evocados. Respecto a las ciudades que citas, para mí también han resultado ciudades literarias, no obstante Hotel Mandarache es una novela con el telón de fondo del Modernismo en Cartagena, Bilbao se erige soporte para Instrucciones para localizar a Teresa Aguinaga, uno de mis cuentos premiados, donde por cierto aparecen por primera vez los catedráticos húngaros que luego saco en Recitando, y finalmente París, que es la ciudad más bella a mi juicio, donde he llegado a herirme de belleza y he amado, es el maravilloso paisaje urbano de la siguiente novela que he escrito.

P.- Gabriel Siloé nos dice, por boca de su colega Konya, que en la vida de todo hombre se da la constante de los tres amores: platónico, fáctico y carnal.
R.- Así es. Se trata de reflexionar sobre ello, porque no siempre el amor muestra una misma cara o atraviesa una misma etapa, sino que me da la impresión que crece conforme lo hace la persona, es el lugar donde hallaremos mayores decepciones, pero también donde encontramos la plenitud. Todos hemos estado enamorados de alguna persona a la que hemos idealizado, y a la que jamás llegamos a acceder, como el propio Petrarca. Luego está ese amor que es el más adecuado, un amor maduro, trabajado, querido, que es sin duda el mejor. Y antes o después también hemos deseado a otras personas, que si bien solucionan lo inmediato, suelen resultarnos vacías más allá de las sábanas.

P.- En esta novela encontramos muchos fragmentos poéticos: la esquizofrenia de los tiempos, la ciudad tenía el color del hielo, paredes verticales del desasosiego, evitar la belleza de unos ojos que lo miraban desde la infinita soledad del pasado... Y estas citas sólo son de las primeras páginas.
R.- Está claro que la poesía goza de mi agrado. Hacer prosa poética me interesa, buscar la belleza de las palabras y luego de las frases, de las construcciones que musicalicen mi escritura. Siempre he querido hacer eso. No creo en la economía narrativa, el lenguaje es demasiado bello para simplificarlo. Así que decidí darle otra herramienta al lector para que me conozca mejor, y esa es la poesía, que está en mis títulos, en mis citas y a lo largo de toda la obra. La poesía está llena de belleza y hemos de preservarla.

P.- No me cabe duda de que un acontecimiento como el ocurrido en la boda de Laura Fiume y Pablo Macías, su desenlace, y el motivo, no sólo correría como la pólvora por Toledo, sino por las ciudades cercanas.
R.- Se trata de una de las partes más visuales de la novela, la tragedia acaecida durante la celebración de una boda en un hotel de Toledo, donde el novio rompe los cristales del último piso del hotel donde se está celebrando su boda, para suicidarse al ver la imagen intolerable de su esposa vestida de novia, con otro hombre cerca de los aseos. Esto tiene mucho de ficción, pero se basa en una historia real que llegó a mis oídos. El escándalo estaría servido y aquello calaría hondo en la sociedad, por eso Gabriel Siloé puso tierra de por medio, porque él fue el causante de esa tragedia, por orgullo, por no saber dominar su propia vida. Digamos que allí no sólo murió Macías, sino que otros muchos también lo hicieron. Y sólo el tiempo puede dar una nueva identidad a quien quedó en pie después de la tragedia.

P.- Con don Jaime creas un personaje que, por el tiempo en el que sitúas la acción, se adelanta a su tiempo y hoy es una figura extendida por muchas ciudades y municipios. Y, digamos que lamentablemente, la Región de Murcia es un ejemplo negativo de ello.
R.- La especulación urbanística es un mal extendido. Don Jaime es el prototipo de hombre que encarna esa forma de hacer dinero a toda costa, caiga quien caiga y empleando los recursos que sean necesarios, sean éstos lícitos o no. Pero me temo que caciques como él los ha habido en todo momento y época. Es acertada la apreciación. Murcia sabe mucho de esto, ha creado auténticos monstruos, tipos forrados con el ladrillo que no saben ni hablar, además de que no ha contado con un plan ordenado de crecimiento, al contrario de otras ciudades más desarrolladas del norte de Europa.

P.- Por cierto, el premio Pritzker no es una invención del autor.
R.- No. Es un premio real, el Nobel de la arquitectura por así decirlo. Norman Foster lo tiene y en la actualidad el ganador es Peter Zumthor. Sus obras están ahí. Tipos así me inspiraron para crear a Gabriel Siloé, incluso para idearle toda una obra, trabajos en Estados Unidos, en Portugal, llegando a inventarme los puentes conocidos como Las manos de Europa, uno colocado en París sobre el Sena y otro en Budapest sobre el Danubio, para encerrar entre esos dos puentes con forma de mano, cuyas palmas se miran, Europa. Es algo muy poético, con connotaciones políticas, y además me resulta curioso que en la actual arquitectura afamada se den tan pocos casos de hacer coincidir la funcionalidad con la escultura aplicada a ella, como he ideado con estos puentes con forma de mano.

P.- Hemos citado a don Jaime, padre de Gabriel. Y aunque en la novela puede leerse que “los destinos de los hombres vienen marcados por una pelea definitiva y tribal entre semejantes por un ser deseado”, ¿realmente el deseo de poder, dinero y acostarse con otras señoras, pueden llevar a esas trágicas relaciones entre las familias?
R.- Está escrito. Desde la Biblia hasta los clásicos, se habla de ello. Claro que sí, un lazo familiar es algo importante, pero el ansia de poder, de dinero o de tener sexo con otra persona es una fuerza infinitamente mayor que, a mi juicio, ha causado gran parte de los males de la humanidad, porque no guarda otro criterio que el del más fuerte. Es algo muy básico, pero por eso mismo tiene más fuerza. En el caso de los Siloé, padre e hijo habrán de disputarse a una misma mujer. Pero difieren en todo, son antagónicos, no parecen padre e hijo, en cambio lo que sí sucede es ese destino que los conduce hasta el delta del enfrentamiento donde ambos saben que sólo podrá quedar uno en pie.

P.- De todos los personajes secundarios, que en momentos determinados adquieren protagonismo, se libran las hermanas de Gabriel, que me han parecido como dos sombras cuya presencia, no obstante, no puede obviarse.
R.- Pues quizás son las más afortunadas, las más inteligentes, quienes mejor viven, quienes le han ganado la apuesta a la vida, precisamente porque han permanecido al margen. Es un reflejo de lo feliz que podría haber sido la familia al completo si el azote del deseo y las aspiraciones hubieran pasado de largo, pero cada cual es dueño de sus actos y ellas, en parte como víctimas, abandonaron Toledo por la capital, para tener la oportunidad de ser felices, cuestión a la que ni padre ni hermano se aproximan, ni saben lo que es.

P.- En tiempos de lo políticamente correcto, que parece pretende poner una venda sobre los ojos, en tu novela leeremos una precisa crónica social y política.
R.- Recitando a Petrarca no es sólo una novela sentimental, que lo es, pero tiene otras muchas lecturas, como social y política, entre otras. Aquí critico la corrupción, el maltrato, el curioso vacío en el que vivimos pese a haber alcanzado el estado del bienestar, así como reflejo la evanescencia resultante de quitar el soporte del sistema comunista para incorporar a Hungría al capitalismo, que convertirá a personajes como Kozak, un comunista convencido, en un tipo cuya razón de existir no tiene sentido. Un escritor como yo lo concibo, debe encargarse de denunciar lo detestable de su tiempo, como lo hicieron Víctor Hugo o Clarín, por ejemplo, es decir, contar lo que pasó. Ahora estamos en la época de los centros comerciales y, a la vez, llenos de infelicidad y frustraciones. Quien lo entienda que me lo explique, por favor.

P.- Cuando en una novela se cita un determinado libro, siempre me gusta preguntar al autor por qué ese libro y no otro. En Recitando a Petrarca está claro hacia dónde debe encaminarse mi pregunta, pero no sólo Petrarca. Luis García Montero también está presente en tu novela. ¿Por qué ellos y no otros?
R.- El poeta granadino Luis García Montero me parece un gran poeta. Lo admiro, lo he leído mucho, es uno de los poetas que más he leído. Y en el poema homónimo que aparece en Tristia, hay unos versos que me inspiraron: “entonces/ yo digo que estás loca y me respondes/ recitando a Petrarca de memoria.” Por eso, por ser honesto con la evocación, con el título de la novela, lo cito a él con sus versos para no inducir a error. Además, es un ejercicio premeditado el de poner a mis novelas un título que sea parte de un verso, citarlo antes de comenzar con el texto y terminar con las mismas palabras del título. Es algo parecido a Un ser de lejanías de Umbral, que es una cita de Heidegger “El hombre es un ser de lejanías”. También hace ese ejercicio con el título Javier Marías, aunque él no suele desvelar el autor.

P.- Me vas a permitir unas preguntas más generales, sobre tu proceso creativo. En tu biografía observo que has escrito cuento y novela. Y que en cada nueva obra que entregas al editor, pretendes añadir un plus de expresión literaria. ¿Cómo sabes cuándo un texto es bueno o no?
R.- Aunque algunas veces fallo, no es lo normal porque he desarrollado un olfato especial para ello. En un par de ocasiones he escrito cuentos fracasados, que simplemente no son buenos, pero en la mayoría de las ocasiones si pasan de cierta extensión y van bien en ese momento, suelen ser buenos trabajos, o al menos así me lo parecen a mí. Creo que el autor debe ser el primer crítico, el primer filtro. Estar seguro de que se trata de un texto bueno antes de publicar o participar en un premio. Es instinto. Pero también hay mucho de trabajo obrero, de oficio, y por encima de todo, está una buena idea trabajada de manera previa, antes de poner una sola palabra sobre el folio.


P.- ¿Usas mucho la papelera? Te lo pregunto porque en una anterior entrevista Blanca Andreu nos decía que publicar un libro al año a toda costa para estar en el candelero va en detrimento de la obra, que ella usa mucho la papelera: hay que pensárselo mucho para poner en el papel algo que merezca la pena se leído.
R.- Las prisas siempre son malas, excepto en los momentos de inspiración infinita. Hay escritores que dicen “escribí la novela en un mes”. Yo, la verdad, lo veo imposible. Soy un escritor lento, más bien cuento por años, por eso utilizo la papelera muy poco. Se trata de textos muy trabajados previamente, hay mucha anotación previa, he pasado la novela fotográficamente por mi pensamiento, el margen entonces se estrecha, la papelera empieza a alejarse.

P.- ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?
R.- Sí. Supongo que el hecho de escribir conlleva cierta desobediencia. Hay algo de ruptura, de querer cambiar la realidad o al menos amoldarla a la visión del mundo que el escritor tiene. Digamos que es necesario que el autor mantenga esta actitud. A mi juicio, grandes novelas de mi predilección como La metamorfosis de Kafka o El extranjero de Albert Camus, van más allá de una historia, se impregnan de significado y desean denunciar, desean esa desobediencia del pelotón, separarse de la alineación extendida por la sociedad. Estos autores emplean el megáfono de sus obras para dirigirse a un mundo con dificultades auditivas. Apruebo esa rebeldía, lo que me convierte en enemigo de la literatura políticamente correcta, anestésica, la de consumo.

P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo sientes tú?
R.- Todo tiene un precio. Escribir es un acto creativo y por lo tanto, agotador. Tiene una cara amable, el veneno de darle a la tecla, la satisfacción de ver tu obra en una librería, el encuentro con los lectores, sentirte dichoso por tener un don preciado; pero por supuesto que aparece la opresión, puesto que si escribes lo haces porque sientes que algo va mal, porque deseas ajustar cuentas de alguna manera con el mundo que ves a tu alrededor, el que te está oprimiendo en tu interior. Es cierto, escribir tiene un origen bipolar.

P.- Como has escrito tanto novela como cuento, permíteme esta otra. Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. En tiempos donde prima la deforestación, y no sólo del mundo vegetal, ¿qué te parece esta comparación?
R.- Respetable. También compartida. Pero matizaría por mi experiencia personal que placenteras son ambas. Escribir cuentos puede ser lanzarse hacia la búsqueda de la perfección, en hacer un texto redondo, perfecto. Y puede llegar a entrañar la misma o mayor dificultad que una novela. La mayor diferencia es que son géneros distintos y que necesitan por lo tanto herramientas distintas. Pero a favor de ese novelista que es a la vez escritor de cuentos, diré que es un gran amante, pues puede disfrutar de varias damas literarias a la vez. La cita habla de jardines y bosques, de lo grande en extensión y lo más personal, pero no olvidemos que la belleza puede residir en ambos. Lo que es intolerable es la deforestación actual a la que aludías, comenzamos a vivir en una época de cielo oscuro y tierra yerma para la literatura. La culpa es del mercantilismo que conlleva el negocio de los libros, si olvidamos la calidad como lo estamos haciendo en la actualidad, pagando una pasta al escritor de templarios y asesinatos que vienen del frío, nos aguarda un futuro analfabeto y malos tiempos para una civilización que se agota, como se agota la buena literatura.

P.- Guillermo Conejero contó en una entrevista que la poesía puede y debe ocupar en el mundo de hoy el lugar vacante que antaño ocuparon en Occidente las creencias, los valores y las utopías. No para sustituirlas como tales, decía, sino para inducir al hombre a preguntarse quién es. (Terminaba reflexionando que una sociedad que se limita a sobrevivir sin preguntas acerca de las incógnitas y las claves de la vida individual y colectiva está muerta). ¿Podría ocupar ese espacio la literatura en general?
R.- Claro. La literatura en general o la poesía en particular. Así debería ser. La sociedad debe creer en algo, necesita hacerlo, busca el aliento de alguien que diga que no estamos solos, que podemos construir un mundo mejor, que éste puede ser comprendido. Alguien que cuente lo que fuimos o simplemente que nos haga sentir el calor reconfortante de la belleza. Creencias, valores y utopías fracasaron, en cambio la literatura siempre estuvo ahí resistiendo, es un buen puerto. Lo que me preocupa no es ese lugar, que ya lo tiene a mi entender, sino el daño que le está haciendo el mercado como decía antes. No hay que ser un vidente para darse cuenta que hay algo de terminal en la sociedad actual, algo de selección natural que nos acerca a la muerte de una civilización o al menos a colocarla en un estado vegetativo donde prima el control del pensamiento. Llevándolo al terreno literario, las mesas de novedades sostienen las obras de las mismas editoriales, los mismos autores, sin darnos cuenta estamos leyendo lo que el mercado quiere que leamos. Y la literatura no debería entender de mercados, creo en la literatura del hambre, en la pintura del hambre, que aunque no es lo ideal, al menos rebosa autenticidad. Ese patrón es el correcto, el que puede sustituir a utopías y creencias, pero debe ser puro y no pervertido por el mercado o de lo contrario habrá que dejar de leer a los contemporáneos.

P.- No sólo de letras vive el hombre. ¿Dónde podemos encontrar a Ignacio Borgoñós en la red? ¿O eres de los pocos que no tienen bitácora, ni página personal ni facebook de turno?
R.- Pues sí, debo de ser de esos últimos que nombras. En Internet se me puede encontrar tecleando mi nombre y apellido en un buscador, pero poco más. No, al menos de momento, no hay red social ni página. Hay novelas escritas, que es donde mejor se me puede conocer, hay amistad, relaciones personales...

P.- Y como esta sección se llama Hablando de libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve el finalista del premio Mario Vargas Llosa?
R.- Pues lleno de cambios. La reflexión sobre acontecimientos que cambiaron en su día el mundo de la escritura, como la invención de la imprenta, me dice que será positivo el libro electrónico, en cambio no me gusta la idea del todo, porque conlleva la pérdida de la sensibilidad, del contacto, el olor. Positivo también veo que ganaremos en espacio, pero tal vez obtengamos a cambio una vida vacía. No me aventuro a nada más, sólo a desear que voces acreditadas consigan que el futuro del libro no se convierta en su verdugo, sea su muerte por vía electrónica o mercantil, con algo que se parezca a la literatura aunque ya no lo sea. El caso es que no muera. Yo, desde esta entrevista, ya preparo la resistencia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Ágora papeles de arte gramático 16-17 ya impresa


Ya tenemos Ágora, papeles de arte gramático en papel.

La primera revista que codirijo, la primera revista que coedito.

¿Cómo conseguirla? En la entrada de ayer os lo explicaba.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ágora papeles de arte gramático 16-17 ya está en imprenta


En efecto, el número doble, que recoge casi en su totalidad los dos ejemplares digitales, el 16 y el 17, ya se encuentra en la imprenta y posiblemente el viernes esté en nuestras manos el primer número de esta nueva etapa en la que he tenido el honor de dirigir tan emblemática revista junto a Fulgencio Pérez.

Casi cien páginas de buena poesía, relatos, ensayos, artículos, reseñas de libros...

Aún estáis a tiempo de solicitar un ejemplar en papel, si deseáis tenerlo. Seguir los pasos que se citan en el enlace. Pinchad AQUÍ.

martes, 2 de febrero de 2010

La entrevista en Onda Regional, la más escuchada

Tal vez debería decir la más escuchada en Internet, entre las que José Cantabella ha subido a la sección "A la carta", de su Torre de Babel.

Ahora mismo ha sido escuchada por 458 internautas, lo cual agradezco a los interesados, y, si aún no la has escuchado, pincha AQUÍ.

Sabrás todo cuanto hay que saber en torno a "El rey de las esfinges".

lunes, 1 de febrero de 2010

Hasta el 15 de febrero abierto el plazo para recibir colaboraciones para Ágora digital e impresa


La pasada semana ha sido muy activa entre los lectores y lectoras de Ágora digital, y el viernes por la mañana se superaron las 1.000 descargas, (en este momento 1033, como puede verse en la imagen). Una cifra de la cual los codirectores nos sentimos, orgullosos, pero también responsabilizados con la revista que ponemos al alcance de todos ellos.

Gracias nuevamente a nuestros lectores y lectoras.

Y de paso insistimos en que hasta el día 15 de febrero está abierto el plazo para el próximo número, que girará monográficamente en torno a Miguel Hernández. Un número que se editará en digital y en papel, ya que lo consideramos, la impresión en papel, como especial.

Buscamos artículos- ensayos sobre la influencia de la poesía de Miguel Hernández en la política de su tiempo y en la posterior; la influencia de su poesía en los poetas contemporáneos y posteriores; en la música, en el cine, en el teatro, en la pintura, en... cualquier faceta cultural y social.

Pinchad sobre el enlace "Como colaborar con ágora", y enviadnos vuestras colaboraciones.