martes, 9 de diciembre de 2014

La revolución secreta, de Claudio Cerdán (Reseña nº 700)

Claudio Cerdán

La revolución secreta
Editorial ALREVÉS, septiembre 2014


Nos encontramos en plena guerra civil rusa, el Ejército Rojo contra los restos del Ejército Blanco; el zar ya ha sido capturado y ejecutado con toda su familia; Trotsky comanda las tropas bolcheviques hacia una victoria total y los ejércitos fieles al Zar sólo tienen un motivo por el que combatir: sus recuerdos. Si pierden, nunca habrán existido.

Alrededor de estos acontecimientos históricos monta el yeclano Claudio Cerdán la trama de su novela, con capítulos breves, como dando fuertes impactos en la lectura, encaminando al lector hacia una novela de terror que desencadenará en una sorpresa inesperada.

Conoceremos al ambicioso capitán Aleksandr Strahov, cuyo amor por Rusia sólo puede compararse a su amor por ascender en el escalafón del ejército; al comisario Gogniev, empeñado en agotar todo el vodka de Siberia; al cosaco Chernigovsky, quien es fiel a su oficial casi hasta que la muerte los separe; conoceremos al Maestro, enfermo de argiria, cuya piel delata que se está envenenando con plata; y al terrible Aprendiz, más mortífero que una serpiente.

Claudio situará a todos esos personajes en una pequeña ciudad llamada Kladbitshe, un enclave tan insignificante que no se entiende por qué se envía un destacamento para su defensa. Pero pronto lo descubrirán.

Un pueblo que está siendo atacado por el Ejército Rojo, como era de esperar... pero también por un ser al que "Dios ha desechado como creación suya", y al cual "el mismísimo diablo le teme y no le deja entrar en el infierno", en palabras de El Maestro, un ser que "perdió la humanidad hace tiempo y solo le queda el consuelo de la muerte para poder descansar".

Y en Kladbitshe descubriremos el verdadero motivo el envío de tantos soldados para su defensa, la locura de un ejército zarista sin Zar, la desesperación de sus habitantes, y una revolución por debajo de la revolución bolchevique que te pondrá los pelos de punta en algunos momentos, desconocido lector.

Claudio Cerdán lo ha vuelto a conseguir.

Francisco Javier Illán Vivas