viernes, 24 de agosto de 2012

Oliendo recuerdos

La senda nacía del suelo,
de la castigada tierra,
a la que pocos pies
habían hollado.
Allí, seducido,
olía recuerdos
tras ellos fui,
como un sabueso
tras su pista.
Lo anduve
millones de veces
buscando la acequia
donde nos conocimos.
Oliendo recuerdos
escucho tu risa
mientras a hurtadillas
nos bañábamos
en un agua
entonces cristalina.
A escondidas
tus labios y los míos
se unieron.
Entonces
éramos niños
para comprender.


Francisco Javier Illán Vivas
Crepusculario
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