jueves, 29 de julio de 2010

Nefastidad o Nefastismo



Esa tarde la temperatura se había mitigado, y decidimos bajar a la Plaza Chica a tomar un refresco, algo a lo que hemos renunciado en los últimos meses y, más aún tras el robo del gobierrno a nuestros salarios y la subida de impuestos, ya no hemos vuelto a salir a cenar al Pepe Luis, algo que veníamos haciendo una vez al mes durante muchos años, supongo que él también lo habrá notado.

Bueno, me centro, que me voy por las ramas. El caso es que se estaba bien en aquel lugar, corría una suave brisa que invitaba a permanecer allí y tomar unas cervezas sin alcohol mientras veíamos anochecer, tras un caluroso día, de esos que ya no nos avisan, sino que están aquí, como este fatal cambio climático que tantos cambios traerá para el planeta donde vivimos y en el que viajamos por el universo.

Inesperada e inopinadamente, se fueron presentando una serie de amigos y amigas, que se sentaron a la mesa, de tal forma que entre el camarero y nosotros juntamos un par de ellas para hacer más agradable la velada. Y ya se sabe. Si hay algo en común en estos momentos en España es platicar bien de La Roja (¡qué gran acierto llamar así a ese equipo de fútbol! De esta manera se evitan palabras tabú como Selección ESPAÑOLA o Equipo NACIONAL, y parece que se habla de otra cosa) y mal de Rodríguez Zapatero, sí, hoy voy a hablar de Rodríguez Zapatero. Y lo hago por que rápidamente la conversación se desvió a lo nefasto que este político ha sido para este país, nación, estado, patria, y demás adjetivos que reivindico se puedan utilizar, que ya está bien de políticamente correctos y mentiras piadosas!

Los inesperados contertulianos nos fuimos acordando de que al final es el pueblo quien paga los desmanes de unos políticos que, como apuntaba Pérez Reverte en un acertadísimo artículo, muchos de ellos y de ellas jamás han trabajado en su vida. Así comentamos que lo más fácil era- lo pongo en mis palabras, no en las de ellos- robar al pueblo para ayudar y rescatar a los bancos, empresas, multinacionales, y administraciones- y no se podían tomar otras medidas como eliminar los gastos suntuarios de esas administraciones, los viajes, los cientos o miles de coches oficiales, las pseudoembajadas de las Comunidades, la duplicidad de administraciones para los mismos trámites, las representaciones permanentes en cientos de países y otras prebendas y puestos que se inventan para seguir en lo suyo, desangrando al pueblo.

Algunos preguntaban por qué no se cesaban a tantos cientos, o miles, de asesores del Estado, de las Comunidades, de los Ayuntamientos, de las Diputaciones, de los Cabildos, de las... cuyos sueldos nunca bajan de 3.000 euros mensuales; o por qué no se recortaban el número de ministerios, de consejerías, de concejalías, de direcciones generales, direcciones sectoriales y demás puestos que los políticos se habían inventado para seguir en lo suyo, desangrando al pueblo. (Por no hablar de suprimir Diputaciones, Ayuntamientos, o Comunidades Autónomas inventadas sólo para el político de turno).

Pero, como digo, es más fácil robar al pobre para ayudar al pobre rico, quitarle parte de su salario a los empleados públicos, abaratar el despido (como si al que despiden tuviese la culpa y por ello la indemnización es más barata, ¡encima que le despiden!) y engañarnos con que ellos, los que desangran al pueblo y legislan contra él, se rebajan un nosecuantos por ciento. Ante eso alguien apuntó que, un empleado público, cuando pasa a político, dobla o triplica su sueldo, por lo tanto, que se lo baje una chispa, es de risa. ¿Por qué los desangradores del pueblo no firman un pacto de cobrar sólo un euro más que cuando estaban trabajando, fuese donde fuese?, preguntó una atrevida tertuliana.

Os podéis imaginar que la carcajada fue mayúscula, incluso de las personas sentadas en las mesas de alrededor. Al final, más de veinticinco personas participábamos en la tertulia sobre Rodríguez Zapatero y los políticos y políticas, a lo que comenté que su política es el Nefastismo o Nefastidad (palabra tan querida a él, por la terminación, ya sabéis lo que le gustan las palabras terminadas en -dad) y que si no éramos capaces de echarle lo antes posible, podía ocurrir que siguiese en el poder, para fatalidad de este país, patria, estado, nación o como quiera adjetivarse.


Les hablé también de la reciente carta firmada por Antonio Jiménez Sánchez, secretario general de la UGT de Murcia, titulada Yo voy, en referencia a la huelga general del 29 de septiembre (que os invito a leer y, si estáis en el feisbuk o facebook, firmarla o apoyarla, o poner que asistiréis). Sí, sí, no me lo recordéis, yo no soy de la cuerda de Jiménez Sánchez desde aquel día en que definió su política sindical en el sentido de que "el sindicato no necesita a los afiliados" (bien sabe él que el sindicato vive de la subvenciones, pero de eso hablaré otro día). Pero, ¿qué queréis que os diga? Churchill se alió con Stalin para vencer a Hitler.

Yo me uno a Jiménez Sánchez para quitarnos de enmedio la Nefastidad o el Nefastismo.

1 comentario:

mucho_que_contar dijo...

Interesante reflexión, Francisco Javier.

Esos recortes que apuntas son de todos conocidos. ¿Has visto esas cadenas de mails diciendo lo que indecnete apuntando a la vicepresidenta primera del gobierno? El único problema es que esto se corta con la radicalidad. Hasta que no se arme un "Revolución Francesa 2" seguiremos en esta situación.

¿Que se bajan los sueldos? No importa, aumento las dietas y cobro hasta más. ¿Y qué decir de los precios de los combustibles? No hace mucho se produjo la última subida de impuestos en esto. Como el barril se ponga a los precios de 2008, no sé a dónde iremos a parar.

Y para terminar, habría que echar a Rodríguez Zapatero y al montón de parásitos que están detrás, tan culpables o más que el, de que seamos el hazmereír de todo el mundo, pero echarlos sin ¿pensión o fortuna? que seguirán cobrando. Es lo que me daría más rabia. Quitarle la presidencia a Rodríguez Zapatero, pero no sus beneficios a costa de nuestro trabajo.

Saludos cordiales