domingo, 20 de junio de 2010

Y tú, ¿quién dices que soy Yo?

Estas breves reflexiones que suelo escribir, las hago directamente sobre la pantalla del ordenador, algo que debe decir mucho sobre lo que siento en cada momento y no sobre un tema premeditado, reposado, revisado, releído... no soy un profesional del periodismo, o del articulismo, así que escribo aquello que me parece en ese momento.

Hoy es esta pregunta que he recibido en la correspondencia diaria de Zenit.org- y que pongo como título-, que puede parecer una de las muchas que los estudiantes de este país están respondiendo en estas fechas, o ya han respondido, en los exámenes finales, en la selectividad, en... monseñor Jesús Sanz Montes así lo citaba en la carta que sobre el evangelio remitió la citada Zenit el pasado 17 de junio.

Y es una pregunta que muchos no saben responder, no sé si cada vez menos o cada vez más, pero que otros muchos sí sabemos responder. Personalmente no me preocupa que haya quien no sepa responder, es una decisión. Pero, ¿por qué a quienes no les preocupa responder esa pregunta les molesta tanto que otros sí sepamos responderla?

Recuerdo la comparación que citó el escritor Juan Manuel de Prada: si una persona no es aficionado al futbol, pasa olímpicamente de él, lo que diga el presidente del Madrid o del Barcelona le tendrá sin cuidado. ¿Por qué entonces si se declaran ateos, laicistas, o lo que deseen, les molesta tanto lo que diga el Santo Padre o, también, lo que cualquier cristiano pueda decir, pensar o creer?

Esta es la gran pregunta que alguna vez en la vida, un verdadero cristiano debe saber contestar o debe empezar a saber contestar: y tú, ¿quien dices que soy Yo?

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