miércoles, 23 de junio de 2010

Alguien se atreve a contradecir a Zapatiestos, amo y señor de PZOE


En tiempos del Emperador González I, el reino de Bambilandia (entonces conocido como Elquesemuevanosalenlafoto), el emperador en persona decidió aprobar la ley del PIJO- expresión muy murciana, por cierto- y los sindicatos se vieron en la necesidad de convocar una huelga general.

Eran tiempos donde los políticos y políticas merecían mi respeto, nuestro apoyo. Nicolás Redondo, entonces diputado, estuvo en contra de esa ley y dejó su escaño, algo que, con el paso del tiempo, revaloriza más aún su integridad personal e intelectual.

Pensaba que hoy, en el PZOE (Partido de Zapatiestos O.E., oeh, oeh, oeh) nadie iba a levantar una voz discordante, y, sí, sí la hay: otro hombre con principios muy profundos- al que tuve el enorme placer de conocer en la lucha sindical- y en la vida intelectual (participó en el primer número de Ágora, papeles de arte gramático, que dedicamos a su paisano Miguel Hernández), ha dicho que está en desacuerdo con el decreto ley sobre la reforma del mercado de trabajo porque cree que está más en sintonía con los que buscan facilitar el despido, en lugar de apostar por flexibilizar y modernizar las empresas. Aunque ha señalado que la reforma laboral se ha hecho con el 'mejor ánimo', al final está 'más a favor' de aquellos que buscan 'aligerar plantillas'. (Ver aquí).

No he seguido la votación, ni cómo ha quedado el encuentro entre el adulador Alonso y Antonio. Es algo que no importa. Sí importa que Gutierrez Vegara ha tenido la valentía de, siendo presidente de la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de Sus Señorías, ha dicho que La reforma es un desaguisado que abarata todos los despidos.

El 29 de septiembre tenemos la oportunidad de echar a los responsables. O callar para siempre, si decidimos esto último, se lo tendremos que explicar a nuestros hijos e hijas.

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