jueves, 11 de febrero de 2010

Por nuestra propia historia, por nuestra memoria

Tengo 51 años y siempre he visto esa estatua ahí, he subido hasta arriba, la he disfrutado, forma parte de mis recuerdos cuando los edificios no impedían verla desde cualquier lugar.

Para mí es como el Cristo Redentor de Río de Janeiro.

Para que los mercaderes no arramblen con todo.

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