viernes, 19 de junio de 2009

Hablando de libros con Javier Fernández Jiménez


Javier Fernández Jiménez, Madrid, 7 de noviembre de 1978. Ha vivido en Leganés, Cantabria y ahora reside en el Encinar del Alberche. Ha publicado El caballero andante, El escudero del rey, El príncipe dormido, Cuentos de Telluón, La tierra seca, Un ejército para Hans… lo que le ha convertido en un experto en la publicación utilizando las nuevas tecnologías y, por ello, siendo un adelantado en el camino hacia el que va el mundo del libro.

Ha ganado algunos premios literarios con sus cuentos, además de un par de concursos poéticos y otro de cartas. Codirige y presenta el programa
Castillos en el aire, de Radio 21, redactor de cultura y deportes en el periódico gratuito A21.

Le entrevistamos por su novela
Un ejército para Hans.

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Pregunta.- Un ejército para Hans lleva un mensaje en la primera página: no hay víctima más inocente que un niño. Una frase que, en estos momentos, tiene gran actualidad.
Respuesta.-. Creo que es una frase que, por desgracia, siempre está de actualidad, los niños son personas que aún no han perdido esa inocencia y creo que por eso llaman tanto la atención de los perturbados, porque poseen algo que ellos añoran y aborrecen al mismo tiempo. Es terrible encontrarse con tantos y tantos casos de abusos a menores, secuestros, pederastia… no tenemos que irnos demasiado lejos para encontrar muchos casos semejantes. De todas formas, Un ejército para Hans es un libro que habla de la guerra y en una guerra los primeros perjudicados son los niños, porque son los más frágiles. Ojalá habitásemos en un mundo en el que nunca sufriesen los pequeños, un lugar en el que la inocencia durase mucho más de lo que lo hace hoy día… sin embargo vivimos en un lugar en el que estamos ya habituados a ver niños muertos o heridos por bombas, metralla, hambre, minas, sed… por cualquier cosa, imágenes que apenas nos afectan más de unos minutos (como mucho), creo que la inocencia es un bien escaso que nos dura apenas un suspiro.


P.- ¿Por qué un libro dedicado a todos los niños que han sufrido a causa de las guerras provocadas por sus mayores?
R.- ¿Acaso puede haber una dedicatoria mejor al hablar de guerras? No sé si será porque soy entrenador de fútbol sala de niños pequeños y estoy en contacto con ellos habitualmente, pero los niños se merecen que se les dedique un libro y mucho más, ¿quién cuidaría de los mayores si no fuese por los niños? Me sentía obligado a ello, creo que todos esos niños que han sufrido penurias por las guerras o ni siquiera han llegado a crecer por culpa de los que las hacen merecen nuestro más sincero homenaje. Ninguno en particular, sino todos ellos, uno por uno.


P.- A lo largo de la novela nos presenta usted el relato en primera persona, en tercera y otras veces en palabras de un narrador omnisciente que en determinados momentos intenta hablar con el lector.
R.- Hans es el protagonista de la historia y por eso es él quien la cuenta, él la comienza y la concluye, incluso se cuela de vez en cuando en el resto de las páginas. Pero me parecía mucho más apetecible, desde el punto de vista del lector, el encontrarte con una narración más rápida y con menos pensamientos propios, por eso el desarrollo de la novela es en su mayoría en tercera persona. Y claro, uno no puede evitar el querer decir algo cuando escribe, de ahí esos planteamientos dirigidos al lector en particular. Me pareció divertido jugar así con los lectores, mezclar las voces para que se mantuviesen atentos a la historia y a lo que quería decir, a su significado real.


P.- ¿Literatura infantil, narrativa, drama, bélica, cuento de hadas, fantasía…? ¿Qué es Un ejército para Hans?
R.- Si te digo la verdad, no lo sé. Creo que es una novela que puede leer cualquiera desde los diez años. Tiene un poco de todo. Creo que es, sobre todo, un alegato en contra de las guerras y a favor de la igualdad y la solidaridad. La fantasía no podía fallar, aunque creo que el propio Hans deja muy claro el por qué existe esa fantasía. Muchos lectores me han dicho que les encantaba el libro hasta el momento en el que se me “va la pinza” y empiezo a meter cosas raras en la historia (no doy más detalles, que el bueno de Dief se me enfadaría), y yo les digo a todos si no les ha sorprendido antes el que un país, por el mero hecho de ser más poderoso, invada a otro o el que personas normales y corrientes sean consideradas inferiores y enjauladas como bestias… no sé, a veces me da miedo pensar la normalidad con la que nos tomamos los humanos ciertas cosas.


P.- Su novela ha estado publicada en Lulu.com durante casi dos años, y tengo entendido que las ventas fueron aceptables.
R.- La verdad es que no me puedo quejar, para haber vendido a través de Lulu.com no ha estado nada mal, porque se vendieron más de doscientos ejemplares. Sé que no es una cantidad muy grande, pero para todos los que publiquen por sí mismos a través de internet resulta una venta considerable para un autor desconocido.


P.- No obstante lo anterior, llegado un determinado momento, decide usted editarla libremente, en formato de libro electrónico. Además, en la bitácora
Un ejército para Hans, también puede leerse gratuitamente.
R.- Sí, una vez transcurridos esos dos años y al ver que no se vendían muchos más, me dije que tenía que llegar a mucha más gente. Hoy día, internet nos facilita mucho las cosas y convertí la novela no sólo en un blog, sino en un archivo PDF que se puede descargar totalmente gratis. La finalidad de un escritor es que mucha gente lea lo que ha escrito y para un novel como yo, es un auténtico honor el que alguien le escriba para decirle que se ha emocionado con un libro tuyo. Yo quiero que este libro llegue a muchas personas y me da igual no ganar dinero con ello. Si gusta y sigo escribiendo…


P.- En su novela nos cuenta una leyenda sobre los canales de Ámsterdam, que me parece bellísima.
R.-Sí, a mí fue una de las cosas que me hizo escribir esta novela. En una de esas visitas guiadas a Ámsterdam a la que fui con mi mujer, el guía comentó que los fondos de los canales de la ciudad estaban siempre llenos de bicicletas, que llegan de mil y una formas diferentes. Imagino que casi todo el mundo sabe que el medio de transporte más común en Ámsterdam es la bicicleta y éstas no suelen ser atadas, sino que cada cual deja la suya apoyada junto a los puentes, en los aparcamientos… eso hace que muchas acaben en el fondo, también habrá gamberros, como en todos los sitios, o bromistas… o biclips. El caso es que de tanto en tanto éstas son sacadas de allí por una barca y reparadas para ser vendidas de segunda mano o acabar como chatarra. Creo que ahí y en la impresionante lista de una sola hoja de un libro de registro nazi, nació Un ejército para Hans.


P.- ¿Cada vez que un niño muere aparece un biclip?
R.- Me gusta pensar que los biclips son creados por los sentimientos de los niños. Los niños ríen mucho, sueñan como locos, desbordan imaginación con sus juegos. Creo que los biclips nacen de esos juegos y de esas risas, sin olvidar las esperanzas cuando llegan fechas tan importantes como los reyes magos o el cumpleaños. Los biclips podrían contarse por millares, sólo necesitan que los niños tengan ilusión. Sí, creo que nacen con la ilusión de los más pequeños.


P.- ¿Por qué desaparece un biclip?
R.- Uf. No lo sé y espero que los biclisp de verdad no desaparezcan nunca del mundo, porque representan esa parte de la magia y la fantasía tan importantes para el desarrollo de los hombres. Creo que los biclips morirían del todo si los niños no gozasen de la capacidad de soñar. Como ya predijo el bueno de Ende en La historia interminable, los cimientos de la propia Fantasía están impregnados de ilusiones y de imaginación. El día que los niños no imaginen no sueñen dejará de haber biclips.


P.- ¿Por qué un adulto no puede ver a un biclip?
R.- Porque ya no tenemos esa capacidad de soñar, porque nuestra imaginación está parapetada tras las trincheras de la realidad, de la economía familiar, de las crisis financieras, de las noticias, de nuestra vida cotidiana. No somos capaces de dejarnos llevar por los sueños, por eso ya no podemos verlos… y es una pena, porque nos llevaríamos una sorpresa.


P.: Haruki Murakami dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ve Javier Fernández?
R.- Para mí escribir esta novela en particular fue un placer, de los gordos, aunque hubiese momentos en los que me entraban ganas de llorar por culpa de lo que leía que pasaba en los campos de concentración o me llevase las manos a la cabeza al ver ciertas fotografías. Creo que esta novela es como un pequeño cuento. Pero estoy de acuerdo, una novela requiere de un esfuerzo y una dedicación que no es necesario para escribir un relato… de todos modos, hay jardines muy trabajados y bosques que sólo tienen una clase de árboles plantados linealmente…


P.- Usted también ha escrito poesía, aunque dice que jamás los enseñará a nadie porque son malos de solemnidad. Pero, al mismo tiempo, sé ha ganado recientemente un premio de poesía.
R.- ¿Por qué me llamas de usted? Me haces sentir mayor… a ver, cómo te lo explico. Llevo con mi mujer desde el instituto y antes de salir con ella la escribía poemas para ver si me la ligaba… son poesías que a ella la gustan mucho, pero que a mí me hacen sentir ridículo. Con rimas muy fáciles y sin ningún tipo de estructura. Desde hace unos años escribo poesía muy de vez en cuando, cuando la musa en cuestión tiene a bien el venir de visita. Tampoco me molesto ya en reglar los versos, pero procuro ser algo más literario y menos facilón (como ya no tengo que ligar…), entre este año y el pasado he ganado dos premios de poesía, pero tengo un problema, que a mi mujer no le gustan los que escribo ahora, así que, no encuentro el término medio.


P.- Ya que hablamos de poesía, también diré que escribe usted cartas; más concretamente, cartas de amor. Por ello le pregunto: ¿dónde se encuentra más cómodo Javier Fernández, en las distancias largas- novela- o en las cortas-cuento-? ¿En la poesía o en las cartas?
R.- La verdad es que me siento muy cómodo en el cuento y las cartas me parecen un pequeño paraíso en el que uno puede decir lo que sea, usando su propia voz o la de otro. La poesía es un género que me da mucho trabajo, porque intento trabajarlas mucho… aunque, ahora que no nos lee nadie, te diré, que cuando cojo carrerilla las hago muy rápidas. Sólo necesito tener claro qué es lo que quiero decir. En cuando a la novela… tengo un problema, que soy muy vago, tengo empezadas cuatro o cinco y en mente el comienzo de otras tantas, pero claro, hay que escribir muy de continuo para hacer una buena novela y yo soy como el Guadiana, aparezco y desaparezco… no soy demasiado constante en la escritura cuando estoy con un libro.


P.- Codirige y presenta Castillos en el Aire, de Radio 21.
R.- Sí, y es un proyecto que me tiene absorbido, porque me entusiasma. Me propusieron hacer un programa cultural para la radio y preparamos un programa piloto… bueno, digamos que era un poco raro. Al director de la radio no le gustó, pero se ofreció a impartirnos un taller de radio para que aprendiésemos, porque estaba interesado en la idea que habíamos tenido. Tras dos clases hicimos una prueba grabada y hala, salió como la seda. Ahora llevamos más de veinte programas en antena y creo que hacemos un programa de libros y escritores diferente, con mucho humor y mucho buen rollo con todo el mundo. ¿Quién ha dicho que los escritores son serios y aburridos?


P.- Y para que los lectores vean que no se permite descanso, colabora con Francisco Legaz en su programa El bosque de las palabras, además de ser redactor de cultura y deportes en el periódico gratuito A21.
R.- Sí. Mira, el otro día, en una conversación de Facebook alguien me preguntaba cómo me lo montaba para hacer tantas cosas y yo sólo pude responder que quitándole tiempo a todo para hacer todo lo demás. Tengo un problema, que me gustan demasiadas cosas y claro, no puedo negarme a hacer de todo. Para alguien que quiere convertirse en escritor (si lee esto Francisco se va a enfadar, porque él afirma que ya lo soy) escribir para un público de más de 20000 personas es algo increíble y el periódico me da esa oportunidad todos los meses. Fernando López, el director del periódico, me confió la dirección de la redacción de deportes desde el inicio de la publicación y no me pude negar, ahora, con quince números de A21, me doy cuenta de todo lo que estoy aprendiendo en el oficio periodístico y lo bien que me viene a la hora de escribir. Y en cuanto a la colaboración en el programa de Francisco… bueno, es una guinda más que apetecible, disponer de 10 minutos para hablar de literatura fantástica en un programa de tanto éxito como es El Bosque de las Palabras es un honor, un privilegio y un placer. Espero seguir allí mientras dure su emisión.


P.- Háblenos de
Ediciones JF 2005.
R.- Es mi “editorial”. Ediciones JF2005 nació hace ya cuatro años, no es una empresa real, sino mi editorial ficticia, que inventé cuando quise publicar mi primer libro, El caballero andante. Fue tremendo, aún no conocía Lulu.com y me lo imprimí en una imprenta, lo encuaderné y claro, inventé una editorial (siempre he sido muy de inventar rollos como éste). Me costó una pasta el hacer los libros, pero por fin tenía mis libros en las manos. Creo que esta editorial de mentira será de verdad alguna vez, aunque sólo sea para mis cosas.



P. A todos los poetas les formulo una esta pregunta, con sus matices. Como usted también escribe poesía, dígame, en el mundo del consumo desenfrenado, del cambio climático, de la aplastante crisis económica, con millones de personas en el desempleo, incluso de esa epidemia recién surgida de México, ¿qué sentido tiene la poesía?
R.- La poesía bien podría ser ese rincón apartado al que marcharnos y olvidarnos de todo eso… un paraíso en el que disfrutar. Pero prefiero pensar que la poesía, además de hablar de amor y de paisajes bucólicos, de desesperanza, de anhelos… puede hablar de todas esas cosas, expresar el malestar de los hombres ante estas amenazas y estas inseguridades. La poesía siempre ha sido el reflejo de los sentimientos de quienes la escriben y de quienes la leen, ¿por qué no iba a serlo ahora?


P.: Y como esta sección se llama Hablando de Libros, el futuro de los mismos, ¿cómo lo ve Javier Fernández Jiménez, editor?
R.- Lo veo muy bien, aunque con matices. Creo que el libro, como elemento, no va a desaparecer nunca. Lo que sí que creo es que la edición por demanda crecerá y que no se imprimirá ningún libro que no se vaya a vender. Leer en la pantalla está bien, es cómodo y fácil (y cada vez más), pero nunca alcanzará el nivel de interacción que tiene el lector con el libro. Yo creo que tienen un buen futuro, aunque sobre todo las ediciones más cuidadas.


Muchas gracias por ayudarnos descubrir los secretos de los canales de Ámsterdam.
Muchas gracias a vosotros por invitarme a Hablar de Libros y por ofrecerme este rincón para expresarme. Os invito a pasear entre los canales de Ámsterdam y a dejar volar vuestra imaginación unos segundos, veréis qué fácil es encontrar una buena historia en aquel paraje.
Espero volver pronto con otro de mis libros y espero que os guste Un ejército para Hans.

2 comentarios:

Perlita dijo...

Eso de encontrar un buen tema entre los canales en Holanda...Hay que tener el don de la imaginación y él la tiene.
Muy interesante esta entrevista, Illán, y me encanta conocer autores de esta valía.
Un abrazo.

Castillos en el Aire dijo...

Muchas gracias por lo que me toca Perlita. Espero que leas algún día Un ejército para Hans