miércoles, 11 de marzo de 2009

Vinieron por mí


Posiblemente todos conocéis estos versos:

Primero vinieron a por los judíos y no dije nada,
porque yo no era judío.
Después vinieron a por los comunistas y no dije nada,
porque yo no era comunista.

Más tarde vinieron a por los sindicalistas y no me importó
porque yo no era sindicalista.

También vinieron a por los intelectuales,
pero como yo no era un intelectual, me dio lo mismo.

Luego vinieron a por los católicos, pero no me importó,
porque yo era protestante.

Por último vinieron a por mí.

Entonces sí que reaccioné y grité,
pero ya era demasiado tarde.
No quedaba nadie para decir algo
en mi defensa.

Bertol Brecht / Martin Niemöller

Hoy mis compañeros y yo hemos tenido la grata visita de un representante de CCOO que se ha interesado por ese maldito domo que nos mira las veinticuatro horas del día y que motivó un comentario hace un par de días en este lugar. Ojala me viese en la necesidad de cambiar el final...

4 comentarios:

Velkar dijo...

Magnífico y contundente el poema de Bretch.
Gestos de rebeldía como ese son los que el mundo necesita para poder cambiar, pero es cierto que no sé si el miedo o qué nos tiene tan atenazados...

Rosa Cáceres dijo...

Conocía el poema. Realmente, es demasiado frecuente esa actitud de espectador pasivo, que luego se lamenta ante la pasividad de los que, a su vez, miran para otro lado cuando él quisiera que acudieran en su socorro.
Poco a poco, se va retrocediendo en humanidad, según se avanza en otros campos menos humanos -las máquinas nos espían- y se nos acostumbra a encariñarnos con "el Gran Hermano" , a través de estultos programas en que una grey de personas reducidas a infamante condición, se dejan mirar, denostar y despreciar, en busca, precisamente de la fortuna y la popularidad, que hoy parece solamente accesible a los que se venden al fango ético.

Anabel Botella dijo...

Hola Francisco. Además de escribir, también soy actriz. Este texto lo conocía porque hace años, hice una ayudantía de dirección en la escuela superior de arte dramático de Valencia del mismo autor titulada: La excepción y la regla. La verdad es que no habría que olvidar sus obras.
Saludos desde La ventana de los sueños, blog literario.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Gracias por esos comentarios.