domingo, 14 de septiembre de 2008

Heidi Dalibor y los libros de las bibliotecas


Ha sido un correo de Jerónimo Tristante quien me ha puesto sobre la historia de esta mujer estadounidense, que ha sido arrestada en la localidad de Grafton, Wisconsin, por no haber devuelto dos libros a la biblioteca pública a pesar de haber recibido cuatro reclamaciones.

Según sus propias declaraciones:


Yo pensé: ¿Qué me pueden hacer? No me van a mandar a la cárcel por eso. Pero parece que me equivoqué", afirmó la protagonista. Sin embargo, Dalibor declaró que no tiene previsto devolver los libros prestados. "Al fin de cuentas ahora pagué por ellos."


Claro que los responsables policiales argumentaron que:


"El operativo no hubiese sido necesario si la implicada se hubiera atenido a las reglas y hubiera devuelto los libros", señaló el jefe de la policía de Grafton, Charles Wenten.


Todo terminó cuando Heidi pagó la sanción de 170 dólares, entonces fue dejada nuevamente en libertad.

Pero, me pregunté, ¿qué dos libros le han costado a esta mujer todo este calvario y 170 dólares? Pues apuntad: Angeles y demonios y La flor del mal (claro, que en inglés).

Y, de repente, me hubiese gustado saber las estadísticas de libros no devueltos en las bibliotecas españolas, de las bibliotecas de los colegios, de las universidades, e incluso, de las particulares.

Sin ir más lejos, he mirado en mi biblioteca. Tengo 2.694 libros, y nueve no aparecen por ningún lado. Antes, supongo que por la edad, me acordaba perfectamente de a quien le había dejado un determinado libro. Cuando pasó el tiempo y vi que me era dificil acordarme, lo apuntaba. Ahora, no. Y tengo nueve libros prestados, ya no sé a quien, y que seguramente no recuperaré.

¡Ah, si viviera en Grafton! Me encantaría tener una charla con el jefe Charles Wenten...

2 comentarios:

Perlita dijo...

Me parece muy bien que hayan dado un escarmiento a esa buena señora que no devolvió los libros.
Tengo una colección valiosísima sobre la guerra civil española de Hugh Thomas y un caprichoso/a, me pidió un tomo que después negó que lo había hecho...Yo también apuntaba a quien los dejaba y la mejor solución es, ni prestar, ni pedir prestado y sé que puede parecer algo egoista esta aseveración, pero es la mejor.
Un abrazo...Estáis en fiestas,¿no? ¡qué sana envidia me dáis...!

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Sí, se juntan las de Murcia y las de Molina, por unos días...