miércoles, 16 de julio de 2008

Palabras franciscojavierianas 12: mitos y talento

Dedicado a Carmen, a quien algunas veces le saltan las dudas.

Hoy es tu día. Felicidades.


Escribí hace ya un tiempo unas reflexiones que, basándome en lo que en su momento decía Enrique Timón, creo que dejaban bastante claro cómo veo el futuro del libro y, sobre todo, el futuro de mi obra literaria.

También es cierto que esto no es un voto inquebrantable, sino un propósito. Un propósito que me ha traído la relectura de un artículo publicado en Soybits, titulado
Mitos de la autoedición, donde se insiste que la situación de la industria es hoy muy distinta, y muchos de los mitos que existían sobre la autoedición, se revisan en un artículo de April Hamilton que podéis leer en el enlace de unas líneas más arriba. Por que no podemos obviar que la situación a día de hoy, con la tecnología que nos rodea y, con este medio, Internet, permite a cualquier autor publicar su obra fácilmente, y por su cuenta.

Que no os hablen de la calidad del libro, insiste, y cito textual: hoy no se rechazan las obras por falta de calidad sino bajo un criterio sobre su carácter comercial (suponiendo que alguien las haya leído). ¿Queréis comprobarlo? Entrad a muchas de páginas oficiales de editoriales y veréis un anuncio semejante: no se aceptan manuscritos si no han sido solicitados. ¿Solicitados? Si es así, ya casi saben lo que van a publicar antes de verlo escrito y renuncian a muchísimos por que no los van a publicar, tengan la calidad que tengan.

Concluye el autor que
autopublicarse es una buena solución a día de hoy. Es muy económico, y nadie dedicará más esfuerzos a la obra que el propio autor. En este sentido (en el del esfuerzo del autor), ayer mismo leí un interesante artículo titulado El país de las maravillas, en la bitácora de David Mateo, que trataba, en parte, sobre lo poco o nada publicitados que están la gran mayoría de los autores y el trabajo, siempre, siempre, del autor por promocionar su obra.

Se debe cambiar el negocio. Los editores que se pelean por un pedacito de mesa de novedades saben que empiezan a venderse aparatos que permiten la lectura de libros en formato digital, que
Apple ha puesto en el mercado un terminal que permite la lectura de libros digitales y que el autor puede venderlos a un módico precio y, aún así, puede quedarle más margen que el que le dan las editoriales tradicionales (en la mayoría de los casos, el 10 por ciento del precio en mercado).

Insisto
, la democratización del talento ha llegado a la literatura a través de Internet.

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