lunes, 14 de julio de 2008

Palabras franciscojavierianas 11: no es ni cristiano, ni musulmán, ni judío, ni humano.


Leí que la fallecida magnate norteamericana Leona Helmsley legó 12 millones de dólares a su perrita Trouble, pero los otros canes heredarán el resto de su inmensa fortuna, estimada entre 5.000 y 8.000 millones de dólares, que no se sabe con seguridad, pues aún no han terminado de contar los billetes. Ni sin razón, los periódicos norteamericanos la han llamado, a toda plana, La reina de la Maldad.

Pero no acaban ahí sus “buenas obras”: al morir la multimillonaria, el pasado año, se supo que había destinado a obras de caridad la fortuna amasada en el sector inmobiliario, descontando los doce millones legados a su perra y otros tantos a familiares. Pero, y según el New York Times, una "declaración" de dos páginas redactadas en 2003 y adjuntas al testamento precisa que las obras de beneficencia estarán destinadas "al cuidado y bienestar de los perros". En efecto, en un primer momento la ex dueña del Empire State, fijó dos destinos a su generosidad: ayudar a los indigentes y proteger a los perros. Sin embargo, un año después, la llamada Reina de la Maldad cambió de idea, modificó el documento que lleva su firma y eliminó la primera voluntad, legándolo todo a los canes.

Cuando el año pasado se anunció que Helmsley había testado en favor de Trouble desheredando a dos nietos, la perrita fue objeto de amenazas de muerte, no se lo pierdan: tuvieron que enviarla a un hotel de lujo en Florida y pagarle seguridad especial.

Y, claro, ahora, las personas encargadas de ejecutar las voluntades de la empresaria están preocupadas, no saben bien cómo disponer del dinero y temen una reacción de indignación de la opinión pública. La fortuna en juego es tal que representa un monto por lo menos diez veces superior al de las 7.381 organizaciones de protección de animales registradas por el fisco en Estados Unidos. Al morir, la magnate disponía de unos 2.300 millones de dólares en activos y los bienes inmuebles que poseía, heredados en buena parte del imperio de su ex marido Harry Helmsley, están estimados entre 3 y 6.000 millones.De verdad, no se lo pierdan: la fortuna podría así ser destinada a financiar escuelas veterinarias o a investigaciones de enfermedades que afectan a los perros.

Afortunadamente, una jueza de Nueva York ya decidió el mes pasado retirar 10 de los 12 millones recibidos por la perrita maltés y conceder 6 millones a dos nietos desheredados por la 'Reina de la Maldad', considerando que Helmsley no estaba en su pleno juicio al redactar las últimas voluntades y privar de toda herencia a dos de los deudos, dando por única explicación en el testamento: "Ellos saben por qué".

Esto no se debería permitir. Las leyes divinas, de cualquier religión, estoy convencido de que no lo permiten, el derecho natural tampoco, y el derecho positivo no lo debería permitir.

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