lunes, 12 de mayo de 2008

Palabras franciscojavierianas 3


La pasada semana me recomendaron un libro: ¿Libertad o coacción? Políticas lingüisticas y nacionalismos en España, y les comenté que, aunque tenía 286 páginas, que me iba a ser dificil leerlo antes del verano, pues estaba bastante atareado con algunas lecturas obligadas, tanto para la sección Acantilados de Papel como para el nuevo número de Ágora, papeles de arte gramático. ¿Por qué me recomendaban ese libro? Supuse, y supongo hora más, por las contínuas recomendaciones que hice de otro que leí y me pareció interesantísimo y recomendable, claro: Defensa apasionada del idioma español, de Álex Grijelmo.

Y esta semana, entre los comentarios de libros que contiene el ABCD de las letras y de las artes, está un artículo de Miquel Porta Perales donde habla de este libro que, tras leerlo, no tendré más remedio que comprarme y leerlo. El títula es preciso: Así se arrincona el Castellano. Dice el autor que "el idioma común de todos los españoles padece un proceso de sustitución en benefício de las lenguas territoriales
".

Por qué ocurre ésto. Xavier Pericay, uno de los autores, afirma que en España no hay política lingüística, sino políticas lingüísticas y que, en lo que llevamos de democracia, el Estado no ha ejercido nunca sus atribuciones en materia lingüística. Califica al Estado, es decir, como suele aparecer ahora en los anuncios, Gobierno de España, como abstencionista y, esto, lleva a decir que "la idea de la lengua propia no es inofensiva, sino que constituye el elemento fundamental identitario del proceso de construcción nacional en que están empeñadas determinadas Autonomías".

No sé, pero me parece que las nuevas generaciones tendrán menos riqueza lingüística que las actuales y, como peligro, no hablarán un idioma común. Y la mejor forma de separar es no entenderse. A la Torre de Babel me remito.

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