domingo, 20 de abril de 2008

El cumpleaños


Hace unos años, con motivo de un ejercicio literario que varios amigos nos habíamos impuesto- y que en este momento no recuerdo por qué- realicé un ejercicio de futurólogo, centrando el momento en un cumpleaños especial: los 50 años.

Medio siglo de vida, medio siglo que sería imposible repetir, y que aprovecharía para invitar a él a personas que habían sido significativas en mi vida. Incluso escribí que, a tal evento, invitaría a aquellas mujeres que habían significado algo especial para mí.

¿Por qué traigo al presente este recuerdo? Pues por haber leído un relato semejante en el último libro (El pensamiento mudo de los peces) de Lola López Mondéjar, titulado Cumpleaños feliz. Y quiero reproducir este párrafo del citado libro: "se marchó ese mismo día, dejándola más sola que nunca había estado. Más sola que antes, aún".

Mi 50 cumpleaños se acerca, y no sé si seré capaz de enviar las invitaciones que ya tengo preparadas. Pues hice el ejercicio de analizar a quién invitaría. Y todas ellas están en la lista, y algunos amigos especialmente significativos, pero no querría encontrarme en esa situación, sobre todo a partir de los cincuenta años, ese hito, como escribe la propia Lola López Mondéjar en otro relato, "en la desventurada carrera hacia la muerte en que se convierte la segunda mitad de nuestra vida".
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