viernes, 31 de agosto de 2007

Montse de Paz concluye sus comentarios sobre La Maldición

Este es el comentario que ha colgado en el hilo de sedice.com:

Hola, Francisco.


Ya he acabado la novela. Bueno, como te puedes imaginar, una se queda con las ganas de saber qué pasará... Me has dejado en suspenso con esa intuición de Eleazar: él y su amigo se separarán por causa de Annae. ¿Qué sucederá??? Y Zaida nunca llegará a Suhamak. ¡No me digas que la vas a matar! Pobrecilla, no se lo merece, no...


Bueno, tú eres el autor y maldita la gracia si no te cargas a algunos personajes, ¿verdad? Te confesaré que a mí me costó mucho matar a ciertos personajes de la Balada, mientras escribía la segunda y la tercera parte, sobre todo la última, que es donde mueren más... Uf, hasta lloré. Pero son "exigencias del guión", claro.


Hay dos cosas que quiero resaltar: una que mantienes el estilo épico y florido en todo el relato, sin aflojar, lo cual supone un notable esfuerzo literario por tu parte. Caray.


La segunda, el enorme trabajo que debes haber tenido con tanto nombre, personaje, historias pasadas y países. Has diseñado un mundo, o un continente, y eso son horas y horas de trabajo laborioso. Es muy importante ese mapa que está haciendo Panocho, de veras.


Me ha chocado un poco tu uso de los tiempos verbales, pero puede ser que en tu región se hable así, de la misma manera que en Galicia o en Latinoamérica se utiliza mucho el pasado indefinido en lugar del perfecto (o sea, "llegué" en vez de "he llegado", aunque la acción sea reciente). Observo que apenas empleas el pretérito pluscuamperfecto y que, allí donde yo lo pondría, utilizas el pretérito indefinido. Seguro que no es incorrecto, pues te lo habrían corregido, y tampoco suena mal, pero a mí me ha chirriado un poco, quizás todo son modismos.


Por ejemplo, en este párrafo (lo he cogido al azar, ojeando, pero me ha sucedido en muchos más): "Por su parte, Eleazar, anhelando regresar a la morada de los Eternos, allí donde nadie proyecta sombra alguna, no sospechaba que fue su padre quien puso en su ánimo la voluntad de adentrarse en las prohibidas desolaciones de Chandigarán, ni tampoco que fue quien dirigió sus pasos hasta llegar a las ruinas de Necturei Karta, donde remediaron un error del destino".


De haberlo redactado yo, lo hubiera puesto así: ""Por su parte, Eleazar, anhelando regresar a la morada de los Eternos, allí donde nadie proyecta sombra alguna, no sospechaba que había sido su padre quien había puesto en su ánimo la voluntad de adentrarse en las prohibidas desolaciones de Chandigarán, ni tampoco que había sido él quien había dirigido sus pasos hasta llegar a las ruinas de Necturei Karta, donde habían remediado un error del destino".


Ya te digo que a lo mejor no es más que un matiz, propio de una forma de hablar u otra.


Luego, hacia el final del libro, cuando Annae y Eleazar se encuentran, transcribes una frase en cursiva, muy hermosa y sugerente, que no sé si he llegado a entender. Mientras se aman, ella dice:
"Jamás he conocido esta sensación, ni esta oscuridad, cuyo desconocimiento debe de ser parte de nuestro pago por dominar el tiempo..."


¿Se refiere a que, envueltos en peligro, la vida se torna mucho más valiosa y el disfrute mucho más intenso, ante el riesgo de la mortalidad? ¿Pierden los inmortales la pasión y el deseo de vivir que sienten los humanos, que se saben perecederos? ¿Ese es el precio a pagar por la eternidad?


El epílogo, con esa hermosa imagen del sol levantándose de su lecho amoroso y los cuatro jinetes en sus caballos alados, es un buen final, que deja ya el camino abierto hacia la continuación. Y con el toque final del cronista, Magios, enmarcas toda la narración en esa mitología singular que has creado.


Bueno, nada más, de momento. Muchas gracias por enviarme tu novela y por compartir tu arte y tu imaginación con tantas personas.

Seguiremos leyéndonos.


Podéis seguirlo AQUÍ.
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