jueves, 4 de enero de 2007

Comentario de Esteban González García

Esteban González García, conocido en los foros especializados como STB, y también como autor de Fugaces, algo más que un juego, ha publicado el siguiente comentario sobre La Maldición en Sedice.com:





Unos meses después… Sé que he tardado demasiado en terminar este espectacular libro de aventuras. Pero prometo que he leído todos los días un poquitito.
Y fijaos que ni aún así he perdido el hilo de la historia. Confieso que alguna vez he tenido que retroceder un par de páginas (es lo malo de leer en la cama y con sueño), pero eso es sólo culpa mía.
He comentado anteriormente que me recordaba a Robert E. Howard, en las aventuras del famoso Cimmerio. Pero no, para mi gusto La Maldición supera a Conan con creces en dinamismo, en creatividad, en capacidad de sorpresa, en recursos literarios (es la ventaja de leer directamente en el idioma original). Porque no nos engañemos, amigo Nébulos (y esto no es peloteo), a tu obra le falta promoción y una pizca de suerte. Es una obra que no tiene nada que envidiar a ninguna del panorama fantástico nacional actual. Está escrita de manera fabulosa, con una prosa cuidada, con un amplio y rico vocabulario, con una variedad de situaciones y una cantidad de acción que yo creo que el mismísimo Indiana Jones no hubiera podido superar las aventuras que aquí se narran. Aunque claro, Indi no era un Eterno.

Me fascina la compleja y atractiva sociedad de los Eternos, con influencias mitológicas de corte clásico y el increíble mundo que has creado. Me complace decirte que he encontrado una obra de referencia para inspiración por un lado y para puro y simple disfrute por otro. Me ha sorprendido la genialidad de los nombres (tanto de los personajes como topónimos) y me ha reafirmado que podemos construir, incluso inventar nombres “castellanizados” en lugar de acudir al fácil nombre de corte anglosajón (Willwaith, Johni, Korth,…), como si nuestra lengua no fuera capaz de generar nuevos y atrayentes nombres sin acudir a las inevitables influencias de la literatura en inglés (lo cual no quiere decir que no me guste, sino que prefiero la opción castellanizada).
En este libro he encontrado una fantasía desbordante, seres míticos, magos, criaturas de la antigüedad, enemigos de cuidado, héroes como los protagonistas, espadas legendarias, viajes por lo desconocido, aventuras, dioses, leyendas, monstruos, ladrones, caníbales, desiertos, selvas, ciudades… y todo mezclado con una fluidez sorprendente, con un gran sentido de conjunto, de todo, de NOVELA (con mayúsculas, sí). Ten por seguro que releeré este libro, probablemente en vacaciones, cuando pueda leerlo de un tirón, en unos pocos días, relajadamente sentado en una hamaca, con una cervecita fresquita (y probablemente en la playa). Y ten por seguro que lo recomendaré a cuantos amigos me pregunten qué leer.

Pero hay una cosa que está fatal, muy mal. Nos has dejado a medias, con los protagonistas ante un misterioso mago, sin saber qué les va a decir ni qué va a pasar ahora. ¡Y eso no se hace! A ver que hago yo ahora, ¿eh? Me tendré que comer las uñas. ¡Oh, Nébulos universida, no nos dejes así por mucho tiempo! ¿Tendremos que bajar hasta la tierra del Orco y luchar con el mismísimo Infernos para que sea él mismo quien nos cuente qué pasó después? ¿Tendremos que secuestrar al mismísimo Eleazar nebulida para que nos relate de primera mano qué sucedió después? ¿O deberemos adentrarnos en el mismísimo Celestos para mirar a escondidas en el Ojo del Tiempo?

Un placer leerte. ¡Quiero más!


Ver el comentario original aquí:
http://www.sedice.com/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&p=710674#710674

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